Editorial / ¿Cesó la horrible noche?

Por fin, y después de meses de espera, el Dane confirmó que la producción manufacturera empezó a salir del agujero en que se encuentra.

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enero 20 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-01-20

De acuerdo con la entidad, la industria tuvo en noviembre pasado un aumento de 2 por ciento, en comparación con el mismo periodo del 2008. El alza mencionada termina así con una larga racha de contracciones en el sector real que, en teoría, debería ser el preludio de una recuperación.

Dicho desempeño está confirmado por las encuestas empresariales. Los sondeos hechos por Fedesarrollo en el sector privado muestran una percepción más positiva de la realidad, si bien esta todavía se encuentra lejos de los máximos históricos a mediados de la década. Por otra parte, el comercio al por menor también experimentó un comportamiento similar.

En este caso los datos sugieren que se ha presentado un pequeño repunte en la demanda interna, que igualmente sería respaldado por un talante más optimista en lo que concierne al ciudadano promedio. Otros agregados, como el crédito de consumo, que dejó de caer, sugieren que el apetito comprador es un poco mayor ahora que antes.

Ambas mediciones apoyan los pronósticos hechos por diversos analistas tanto locales como internacionales, en el sentido de que la economía colombiana habría vuelto a cifras en negro a finales del 2009. Ese comportamiento permitiría que el incremento en el Producto Interno Bruto resulte ser ligeramente superior a cero, a pesar de los tropiezos vividos. Además, le da validez a las proyecciones que hablan de una tasa del 2,5 por ciento anual para el presente año.

Sin embargo, lo ocurrido no quiere decir que el país haya salido del pantano en que se encuentra, por lo menos en materia productiva. Buena parte del aumento correspondiente a noviembre se explica porque la base de comparación -la del mismo mes del 2008- reflejaba una caída descomunal, superior a 15 por ciento. Dicho de otra manera, el incremento observado es bueno, pues refleja un cambio de tendencia, pero no permite afirmar que se ha vuelto al nivel de antes de la crisis.

Así, el índice que mide el valor de la producción manufacturera es todavía muy inferior a los niveles registrados en el 2006 y el 2007, y para volver a esa realidad el salto tendría que ser cercano al 15 por ciento, algo imposible. A su vez el comercio también tiene un rezago, pero de mucha menor cuantía. Y en todo caso, el acumulado negativo entre enero y noviembre, sigue en rojo, sin desconocer que el ritmo de declive es ahora más moderado.

Lo visto hasta ahora muestra que la mayoría de las actividades productivas ha experimentado retrocesos, aunque los peores desempeños son los de los ramos automotrices; de hierro y acero; y de textiles y confecciones. El cierre de las exportaciones de vehículos a Venezuela y Ecuador, que ya se había empezado a sentir en el 2008, tiene mucho que ver con esa situación, pero no es el único responsable. La estrechez general del comercio internacional debido a la crisis global, tuvo así mismo una cuota importante de responsabilidad.

Por su parte, en el comercio ha ocurrido algo similar, con un elemento adicional como es la baja en las ventas de alimentos y bebidas no alcohólicas. Para el Dane, ha habido un desplazamiento del consumo hacia las plazas de mercado, en espera de hacer rendir más el dinero, a pesar de que los precios de la comida se mantuvieron constantes. Otros dirán que esta es una comprobación más del empobrecimiento de la población y del desmejoramiento de la demanda interna.

Sea como sea, las perspectivas no son mucho mejores. Por ejemplo, Anif sostiene que la actividad manufacturera tendrá a lo sumo un repunte del 3 por ciento en el 2010, debido al bloqueo comercial venezolano y a la aún mala situación de Estados Unidos.

Esa circunstancia sugiere que es todavía muy temprano para decir que cesó la horrible noche en dos de los sectores clave de la economía. Sin desconocer que lo sucedido es positivo, el peligro es que haya un estancamiento en un nivel más bajo, con lo cual sería imposible reversar el descenso innegable en el empleo generado por la industria y el comercio, en cuya pobre dinámica tiene mucho que ver la sensación de que el paciente tiene signos más alentadores, pero que sin embargo, es muy temprano para darlo de alta.

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