Editorial / Un descenso manejable

Desde cuando quedó claro que la crisis internacional venía acompañada de vientos huracanados, los especialistas encendieron las alarmas en diversas áreas de la economía colombiana.

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mayo 11 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-05-11

Desde cuando quedó claro que la crisis internacional venía acompañada de vientos huracanados de particular fortaleza, los especialistas encendieron las alarmas en diversas áreas de la economía colombiana. Una de ellas fue el comercio exterior, pues es conocido que las exportaciones tuvieron un salto espectacular hasta finales del 2008, de la mano de las elevadas cotizaciones de las materias primas y de la conquista de nuevos destinos. Al mismo tiempo, las compras en mercados extranjeros también vivieron un importante repunte, de manera que no faltó quien se preguntara si el país se encaminaba a un déficit comercial mayúsculo, que le podría complicar su estabilidad en un año en el que hay menos acceso a fuentes de divisas.

Y aunque es cierto que el saldo en el intercambio pasó de negro a rojo en el primer bimestre, también lo es que el retroceso no ha sido generalizado en todos los mercados. Así se desprende de lo informado por el Dane la semana pasada, según el cual las ventas externas han disminuido 15,3 por ciento hasta el cierre de febrero, llegando a 4.801 millones de dólares. Si bien la cifra es inferior en 866 millones de dólares a la contabilizada en el mismo periodo del 2008, es claro que los problemas están concentrados en las llamadas exportaciones tradicionales.

Es evidente que la descolgada en las cotizaciones del petróleo ha golpeado al primer producto del país, si bien la mayor producción ha permitido compensar con volumen lo que se ha ido por cuenta de los menores precios. Hecha esa consideración, el descenso fue de 42,5 por ciento en el bimestre, con lo cual los despachos de combustible pasaron de 1.668 a 958 millones de dólares. Por su parte el problema del café, con una caída del 19,5 por ciento, ha estado ligado a un bajón en la cosecha, consecuencia del clima invernal y de la renovación de algunas plantaciones. Tampoco han salido bien las cosas con el ferroníquel, cuyas ventas son menos de la mitad de las registradas el año pasado, y que ha resultado golpeado por la menor demanda de acero inoxidable.

Por su parte, la marcha atrás de las exportaciones no tradicionales ha sido inferior a lo previsto. De acuerdo con el Dane, la disminución fue de 8,5 por ciento, pero aparte de que el deterioro fue menor en febrero que en enero, algunos mercados del hemisferio han probado ser resistentes a las difíciles condiciones globales. Por ejemplo, las ventas a Canadá aumentaron 67 por ciento, mientras que las de Puerto Rico lo hicieron en 23 por ciento y las de Brasil en 21 por ciento. Incluso en Ecuador, en donde el gobierno de Rafael Correa adoptó medidas para reducir las compras externas, hubo un alza de 3,8 por ciento, muy similar a la registrada con Perú. El mercado venezolano mostró a su vez una contracción de 5,7 por ciento, lo cual parece manejable si se tiene en cuenta que las condiciones de la economía vecina son radicalmente diferentes a las que tenía en época de bonanza petrolera y que el acceso de ciertos productos está limitado, como ocurre con los vehículos.

¿Quiere decir lo anterior que no hay motivos para preocuparse? En absoluto. Aparte de que el saldo en la balanza comercial pasó de ser positivo en 43 millones a negativo en 208 millones de dólares entre el primer bimestre del año pasado y del actual, algunos productos están de capa caída. Tal es el caso de los textiles, los cueros, la fabricación de muebles o los cigarrillos, para sólo citar unos cuantos. Pero al mismo tiempo llama la atención que otros ramos han podido crecer en forma llamativa como le ha sucedido a la carne, las frutas o al papel y sus manufacturas.

Así las cosas, los conocedores destacan que a pesar de las condiciones adversas, los exportadores han logrado mantener, y en algunos casos crecer, sus cuotas de mercado. Parte de lo ocurrido es consecuencia de una tasa de cambio más favorable, un motivo por el cual los altibajos recientes del dólar causan preocupación. Pero si el tema se controla y las materias primas suben de precio, la que hasta hace poco se veía como una caída fuerte en las ventas del país, se comienza a ver como un descenso manejable. 

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