Editorial / ¿Se despierta Colombia? | Finanzas | Economía | Portafolio

Editorial / ¿Se despierta Colombia?

El aumento de 490% en el valor de las exportaciones a China durante el primer bimestre del 2010 es un buen augurio, pero el país todavía tiene mucho trecho por recorrer en el mercado asiático.

POR:
abril 13 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-04-13

La gira que por estos días inicia en América Latina el presidente de China, Hu Jintao, ha vuelto a poner de relieve los lazos cada vez más estrechos entre la región y la nación más populosa del mundo. Y es que más allá de las visitas programadas a Brasil, Venezuela y Chile, el mensaje de Pekín es el de querer tender puentes entre dos zonas emergentes, que tienen en común sus áreas costeras en el Océano Pacífico, así estén separadas por miles de kilómetros de distancia.

El motivo fundamental es que el comercio entre ambas latitudes no ha hecho más que crecer. Un informe de la Cepal, que vio la luz ayer, revela cómo el intercambio va hacia adelante. En el 2000, por ejemplo, las exportaciones latinoamericanas al mercado chino representaban el 1 por ciento de las ventas totales, mientras que el año pasado dicha proporción saltó al 6,9 por ciento.

Al mismo tiempo, las importaciones provenientes del país oriental se multiplicaron a casi el mismo ritmo y hoy representan cerca del 9,5 por ciento de las compras. La causa de semejante dinámica es clara. De un lado, América Latina es rica en recursos naturales y algunos de sus principales integrantes le han apostado a la diversificación de mercados, sobre todo en Asia.

Del otro, China ha mantenido una impresionante tasa de crecimiento promedio, que fue del 9,8 por ciento anual entre 1979 y 2009. Incluso el año pasado, cuando buena parte del mundo sufrió los embates de la recesión y la producción del planeta se contrajo en cerca de 1 por ciento, el gigante asiático se expandió en 8,7 por ciento. Buena parte del éxito de esa estrategia, soportada tanto en una gran dinámica exportadora como en el consumo interno, se basa en un adecuado abastecimiento de productos básicos, abundantes en este hemisferio.

Como todo indica que las cosas seguirán por ese camino, la importancia de China como proveedor, consumidor y fuente de inversiones, debería seguir aumentando. Según la Cepal, de mantenerse el actual crecimiento de la demanda por productos latinoamericanos en diferentes puntos de la geografía mundial, en el 2014 los chinos superarían a los europeos como los principales clientes de la región y en el 2020 su peso en las exportaciones de la zona llegaría al 19,1 por ciento, menos de diez puntos por debajo de Estados Unidos.

Dichas proyecciones son ya realidad en algunos casos individuales. El chino es el principal mercado para Brasil y Chile, así como el segundo para Argentina, Costa Rica, Cuba y Perú. Si bien el énfasis está todavía en los productos con menor valor agregado como los hidrocarburos, los minerales o los alimentos, algunos casos aislados sugieren que hay cierto espacio para incorporar un mayor grado de manufactura.

Lo anterior no quiere decir que todo sea fácil. La reciente suspensión de importaciones de soya argentina por parte de Pekín, que alegó el incumplimiento de estándares fitosanitarios, fue un campanazo de alerta. Igualmente, han sido frecuentes las investigaciones en contra de bienes chinos por cuenta de temas de competencia desleal en bienes como calzado, textiles, llantas o electrodomésticos.

En medio de semejante realidad, Colombia ha empezado a hacer la tarea, aunque todavía tiene un largo camino por recorrer. En el 2009, las exportaciones a dicho destino representaron apenas 2,9 por ciento del total, muy por debajo del promedio de la región. No obstante, China ha pasado a ser el cuarto mercado en importancia por debajo de Estados Unidos, Venezuela y la Unión Europea, después de que ocupara el puesto 35 al comenzar el siglo.

A la luz de esa evolución, es alentador que los despachos al mercado chino hayan crecido 490 por ciento en el primer bimestre del presente año, al pasar de 67 a 396 millones de dólares y lograr una participación del 6,8 por ciento en el total vendido. La causa son los envíos crecientes de petróleo, carbón, níquel, chatarra y cueros, en un escenario de mayores precios internacionales, lo cual demuestra que la oferta todavía es muy limitada y que otras naciones vecinas nos llevan mucha ventaja.

Sin embargo, el rezago debería ser un aliciente para pensar en estrategias de largo plazo que lleven a los exportadores colombianos a mirar más hacia China y Asia, pues en esa zona del mundo es donde están las mayores oportunidades.

Siga bajando para encontrar más contenido