Editorial / Una ecuación compleja

El comportamiento de los consumidores colombianos, que se debaten entre optimismo e incertidumbre, es fundamental para asegurar la posibilidad de que la economía repunte.

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enero 14 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-01-14

El análisis hecho por Fedesarrollo, según el cual la economía colombiana habría tenido un crecimiento del 2 por ciento durante el último trimestre del 2009, confirmaría que la recuperación está de vuelta.

Según la entidad, gracias a ese cálculo el aumento del Producto Interno Bruto sería de 0,2 por ciento el año pasado, una cifra muy mala que no lo es tanto, si se le compara con los saldos en rojo registrados por decenas de naciones a lo largo y ancho del planeta.

La base de dicha apuesta tiene varios elementos. Uno es el ligero repunte del consumo privado que se expresa en una confianza más alta en los hogares, según las encuestas.

Una comprobación práctica del mejor clima fueron las ventas de vehículos en diciembre, que llegaron a 18.521 unidades, 27 por ciento más que en igual mes del 2008. También la cartera de créditos, que mostraba una pequeña contracción, empezó otra vez a expandirse.

Según el Banco de la República, el incremento anual total llegó a 2,9 por ciento al terminar la tercera semana de diciembre, gracias a lo sucedido en el ramo hipotecario.

Por otra parte, el sostenimiento de la inversión y el consumo públicos, tanto en el orden nacional como en el regional y municipal, seguirían estimulando la actividad constructora.

A lo anterior hay que agregar el desarrollo de proyectos relacionados con la minería y la exploración petrolera, como consecuencia de los buenos volúmenes de inversión extranjera recibidos.

No menos importante es el llamado 'efecto base', pues los datos de finales de 2008 fueron particularmente malos, con lo cual la comparación va a tener lugar entre una fuerza productiva que estaba cayendo y otra que empezaba a subir, así fuera lentamente.

Tales percepciones seguramente serán confirmadas por las cifras del Dane, en su momento. Sin embargo, eso no ocurrirá sino hasta marzo, cuando salgan las estadísticas oficiales. Esa desesperante lentitud en dar las cifras va a limitar el efecto benéfico que tendría un pronunciamiento a tiempo, en el sentido de que la recesión quedó atrás.

Pero aparte de desear que se tomen las medidas para que los resultados se entreguen más temprano, ahora lo que viene es conseguir que el 2010 sea mejor que lo esperado. Como se recordará la meta oficial de crecimiento del PIB es de 2,5 por ciento, un nivel que se asemeja mucho a los cálculos de los analistas independientes.

Si esos pronósticos se cumplen, Colombia quedaría en la retaguardia de América Latina, después de haber logrado mantenerse por encima del promedio regional durante buena parte de la década.

El motivo de ese desempeño mediocre tendría que ver con la caída de ventas a Venezuela como consecuencia de los obstáculos impuestos por el gobierno de Hugo Chávez, a los cuales se suman los efectos que dejará la fuerte devaluación del Bolívar.

Fedesarrollo cree adicionalmente, que el impulso del gasto público será mucho menor como consecuencia de la estrechez de las finanzas gubernamentales, algo que deberá ser confirmado el lunes próximo por el ministro de Hacienda, cuando anuncie la congelación de diversas partidas.

A lo anterior hay que agregar el lastre que significa la alta tasa de desempleo que en términos prácticos hace que la demanda agregada no pueda tener el vigor de hace unos años.

En medio de esa compleja ecuación, el comportamiento de los consumidores es fundamental. Una visión más optimista de la realidad incidiría en que las tímidas corrientes observadas a finales del año pasado se fortalezcan y que las personas busquen comprar más bienes durables.

Elementos como la baja en la tasa de interés son clave. Por ejemplo, la tasa DTF que sirve de base para algunos préstamos, ha descendido en casi 6 puntos porcentuales hasta ubicarse por debajo del 4 por ciento anual.

La inquietud, sin embargo, es si la incertidumbre servirá para moderar el apetito del gasto privado. Tanto la convulsa situación del vecindario, como las dudas que rodean la campaña electoral pueden llevar a los colombianos a posponer decisiones hasta que el horizonte no esté un poco más claro. Es en la definición de ese dilema en donde radica la posibilidad de que la economía repunte.

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