Editorial / Intervención sorpresiva

Ayer (miércoles) el Emisor dejó en claro que ha decidido tomar una actitud más proactiva en el mercado cambiario, lo cual le pone un 'tatequieto', así sea parcial, a la revaluación del peso.

Finanzas
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marzo 03 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-03-03

Con sorpresa recibieron ayer los operadores del mercado cambiario el lacónico comunicado expedido por el Banco de la República, según el cual la entidad decidió reanudar el programa de acumulación de reservas internacionales.

En términos prácticos, ello implica la adquisición de 20 millones de dólares diarios en lo que queda del semestre, mediante el mecanismo de subastas. La razón esgrimida por el Emisor fue la existencia de "indicios de desalineamiento de la tasa de cambio".

En respuesta, el billete verde recuperó la senda alcista, después de haber franqueado la barrera sicológica de los 1.900 pesos al comenzar la semana. No obstante, eso no esconde que el año ha mostrado una clara tendencia a la revaluación, un fenómeno que no es exclusivo de Colombia.

En los últimos 12 meses, por ejemplo, la apreciación del real brasileño frente al dólar ha sido de 26 por ciento, la del peso mexicano de 17,3 por ciento y la del peso chileno de 16,1 por ciento. En comparación, el descenso de la moneda nacional ha sido 26 por ciento en el mismo lapso y del 6,3 por ciento desde el primero de enero.

Semejante descolgada es una mala noticia para los exportadores y para los productores locales que compiten con bienes importados. A pesar de que tanto la economía mundial como la demanda interna han dado muestras innegables de repunte, una tasa de cambio más baja conduce a márgenes estrechos, cuando no a resultados en rojo. Bajo esa óptica, la respuesta de las autoridades es importante, sobre todo, porque puede disminuir la volatilidad típica de los periodos de incertidumbre, además de castigar a los especuladores que desean pescar en río revuelto.

Dicho lo anterior, todo dependerá del rumbo que tomen las principales cuentas que miden la entrada y salida de divisas del país. Al respecto, los observadores tienen opiniones encontradas. De un lado, hay quienes resaltan que el resultado del comercio exterior colombiano fue mejor de lo que se preveía el año pasado, con lo cual el país obtuvo un saldo en negro importante en su balanza comercial.

Aparte de lo anterior, hay un buen nivel de liquidez internacional que hace predecir que los flujos financieros pueden crecer, pues América Latina ha dejado de ser vista como un territorio particularmente riesgoso. También hay que mencionar el comportamiento de la Inversión Extranjera Directa que no ha parado de llegar y que ascendía a 1.028 millones de dólares en los primeros 40 días del 2010.

Por su parte, hay quienes piensan que la situación no será tan holgada si se tiene en cuenta la caída de las ventas a Venezuela por el bloqueo comercial impuesto desde julio pasado, al igual que el descenso en las remesas enviadas por los emigrantes.

De hecho, las reservas internacionales han bajado ligeramente desde el comienzo del año y se encontraban en 25.201 millones de dólares el 12 de febrero. Sin embargo, unos y otros reconocen que no hay determinantes fuertes en ningún sentido.

Ante esa falta de claridad, cualquier rumor basta para producir un fuerte oleaje en el mercado cambiario. Eso fue lo que ocurrió esta semana cuando un cable de noticias informó que Colombia podría aumentar sus necesidades de financiamiento externo en 300 millones de dólares y que dicha suma sería monetizada en las próximas semanas.

Esta posibilidad fue suficiente para que el billete estadounidense llegara a un mínimo de 1.891 pesos el martes. Ayer, en contraste, llegó a negociarse a 1.933 pesos, tras lo dicho por el Banco de la República.

Así las cosas, varios puntos han quedado claro. El primero es que la suerte de la reelección no tuvo ninguna influencia en la percepción que del país tienen los operadores cambiarios. El segundo es que después de haber intervenido muy poco en el mercado cambiario en el 2009, con compras netas que en todo el año ascendieron a 170,9 millones de dólares, el Emisor ha decidido tomar una actitud más proactiva que le pone un tatequieto, así sea parcial, a la revaluación.

El tercero es que el manejo de la tesorería nacional es clave en la ecuación cambiaria. Por eso es necesario insistir en que haya coordinación en los entes públicos para evitar grandes saltos en el valor del dólar y, por ende, grandes dolores de cabeza a los productores nacionales.