Editorial / Las IPS al banquillo

La Superintendencia de Salud debe complementar el esfuerzo de vigilancia y control que lleva a cabo sobre los otros actores del ramo, con un conocimiento más detallado de las cuentas de las IPS.

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julio 15 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-07-15

Ha vuelto a plantearse, como sucede con cierta periodicidad, el debate sobre las cuentas de la salud en Colombia. Es natural que así sea, no sólo porque se trata de uno de los temas más sensibles para toda la población, sino porque las cifras involucradas son enormes: según estudios recientes el gasto en este renglón en Colombia equivale a 7,8 por ciento del PIB, lo cual significa que el año pasado se gastaron unos 37 billones de pesos, es decir, un poco menos de un millón de pesos por habitante.

A pesar de una suma tan cuantiosa, y sin desconocer los avances hechos, todavía no se logra el objetivo de cobertura universal e inclusive algunos analistas pronostican una grave crisis financiera en el sector por la creciente demanda de servicios de salud de la población y, el también progresivo costo de los mismos. La presión por recursos adicionales ya se empieza a reflejar en las finanzas públicas al igual que en los balances de las aseguradoras privadas, las EPS, que con un monto patrimonial de 800.000 millones de pesos en el 2008 tan solo obtuvieron una rentabilidad del 3 por ciento, baja para cualquier negocio.

En materia del uso de los fondos destinados a la salud, el debate y la misión de los entes de vigilancia y control se ha concentrado en tres grupos de actores del sector: los hospitales públicos, las administradoras de los regímenes contributivo (EPS) y subsidiado (ARS). Las razones son obvias.

En los hospitales públicos eran frecuentes los malos manejos administrativos, la ineficiencia y el desperdicio de recursos, de manera que el esfuerzo realizado en el mejoramiento de su gestión ya ha generado ahorros importantes y mejoras en la calidad del servicio, aunque queda un largo trecho por recorrer. Por su parte en las ARS se presentaron los peores casos de desvío de recursos y corrupción, entre otras razones, porque varias de ellas cayeron bajo el control del paramilitarismo y la guerrilla.

Las EPS, por su reducido número y el monto de recursos que administran son los actores individuales más grandes y notorios del sector. Sus afiliados equivalen a cerca del 40 por ciento de la población y el año pasado manejaron 8 billones de pesos, algo más de una quinta parte del gasto total en salud. Por las mismas razones son tal vez las entidades que reciben el mayor número de quejas y reclamos de los usuarios, pero a la vez son las más reguladas del sector y sus estados financieros son de conocimiento público.

En este contexto hay que reconocer que la focalización de la labor de la Superintendencia de Salud en estos tres grupos de entidades ha sido conveniente y necesaria. Pero no es suficiente. Para tener una cabal comprensión y control del gasto en salud hay otro conjunto de actores de gran importancia en el sistema, que son las clínicas, hospitales, centros de salud, laboratorios, entre otros, y que genéricamente son denominados como instituciones prestadoras de salud o IPS. La situación de dicho grupo de entidades también debería ser conocida y analizada.

Las IPS tienen un papel muy peculiar en el sector de la salud, pues los dineros que para los otros partícipes son un gasto, para ellas representan un ingreso, de manera que el gran crecimiento de los recursos destinados a la salud en los últimos años ha significado una bonanza de ingresos. Una mirada a las estadísticas manifiesta que ha habido un acelerado crecimiento del número de IPS así como la expansión de muchas de ellas. El problema radica en que se trata de miles de entidades cuyos estados financieros son prácticamente desconocidos para la opinión pública, de manera que resulta imposible analizar cuáles son sus resultados, si están dando pérdidas o ganancias y cómo están afectando la estructura de costos del sector.

Pero esa falta de transparencia no sólo no es conveniente, sino que debe terminar. La Superintendencia de Salud debe complementar el esfuerzo de vigilancia y control que lleva a cabo sobre los otros actores del ramo, con un conocimiento más detallado de las cuentas de las IPS que le permita contribuir a la racionalización del gasto en un área tan importante, condición indispensable para la viabilidad financiera del sector.

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