Editorial / Un sólo lunar

A veces es conveniente ir en contravía frente al resto del mundo. Eso, al menos, es lo que puede decirse con respecto al desempeño del sector financiero en Colombia.

POR:
mayo 14 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-05-14

A veces es conveniente ir en contravía frente al resto del mundo. Eso, al menos, es lo que puede decirse con respecto al desempeño del sector financiero en Colombia el cual, de acuerdo con las cifras dadas a conocer por la Superintendencia del ramo, tuvo un primer trimestre particularmente bueno. Y es que al tiempo que los saldos en rojo son la constante en bancos y entidades inversionistas en buena parte del planeta, en el país los resultados siguen en negro. Así les ocurrió a los establecimientos de crédito, cuyas utilidades aumentaron 20,9 por ciento hasta marzo, al llegar a 1,6 billones de pesos.

También les fue bien a las compañías de seguros o las sociedades comisionistas de bolsa, cuyos indicadores repuntaron.

Nada, sin embargo, es comparable con los fondos de pensiones obligatorias que de pérdidas por 1,6 billones de pesos en el 2008 pasaron a ganancias de 3,3 billones en el periodo referido.

Buena parte de lo sucedido estuvo relacionado con la valorización de los títulos de deuda, en especial los emitidos por el Gobierno, que han subido de precio ante la disminución de la inflación y de las tasas de interés. Gracias a ello, la rentabilidad de las inversiones de las diferentes entidades ascendió a un 19,2 por ciento en promedio, muy por encima de las opciones que encuentran disponibles los ahorradores. Tal factor contribuyó directamente a que la mayor solidez patrimonial observada y a una mejora en los índices de desempeño que se utilizan para medir la evolución de un área clave de la economía.

Lo anterior no quiere decir, sin embargo, que el sector financiero haya resultado indemne de la crisis que han sentido actividades como el comercio o la industria. La expresión más clara del coletazo recibido es la desaceleración de la cartera de los intermediarios de crédito, cuyo ritmo de incremento nominal va en 14,4 por ciento anual, casi ocho puntos porcentuales menos que un año atrás. Con excepción del microcrédito, todas las demás áreas del negocio van mucho más lento, sobre todo la hipotecaria y la de consumo.

Por otra parte, la evolución de la cartera vencida fue buena y mala a la vez. Si bien el crecimiento de esta fue de 33,3 por ciento, el ritmo observado fue el más bajo desde mayo del 2007. Bajo esa perspectiva, el deterioro continúa pero su dinámica es menos preocupante que hace unos meses, mientras que las provisiones contables han subido todavía más, sin afectar en forma destacada los resultados netos. Para ponerlo en términos más simples, hay una proporción mayor de créditos vencidos, que en marzo llegó a 4,7 por ciento del total, equivalentes a 6,8 billones de pesos. Pero ese indicador dista del observado en la crisis de finales de la década pasada cuando llegó a estar por encima del 16 por ciento.

Hecha esa aclaración, es necesario mantener un ojo avizor en los próximos meses. Y es que en la medida en que sectores específicos de la economía resulten más golpeados que otros por la caída en la demanda o por el cambio en las actitudes de los consumidores, el balance puede ser peor. Hay quienes señalan a su vez que el otorgamiento de nuevos créditos va a un ritmo de apenas 6,6 por ciento, apenas por encima del crecimiento nominal de la economía. Ese es un campanazo de alerta para un negocio que necesita expandirse y que a la vez sirve de termómetro sobre la situación.

Para los conocedores, es claro que lo sucedido es una mezcla de un menor apetito por endeudarse y de mayores requisitos exigidos por las instituciones. Sin desconocer que el Banco de la República ha adoptado una política de bajar agresivamente las tasas de interés, que en el caso de los fondos que otorga asciende a cuatro puntos porcentuales desde diciembre, lo que muestra la Superintendencia Financiera es que esa disminución para los usuarios del crédito ha sido apenas de un punto, frente al nivel de hace 12 meses.

En dicha evolución, quizás el único lunar fue el alza desproporcionada en el costo de algunas tarifas. Por ejemplo, la cuota de manejo de las tarjetas de crédito tuvo un incremento del 22,3 por ciento, que les cae muy mal a los usuarios, sobre todo en momentos de estrechez. Por eso, aunque es bueno que al sector financiero le haya ido bien y siga sólido, no está de más que mantenga la sensatez a la hora de hacer reajustes que son a todas luces desproporcionados. 

Siga bajando para encontrar más contenido