Editorial / Regresa el optimismo

Gracias a la demanda interna y las alzas en las materias primas, los analistas han comenzado a pronosticar que en el 2010 América Latina se comportará mejor de lo que se proyectaba hace pocos meses.

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marzo 10 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-03-10

Gracias a la demanda interna y las alzas en las materias primas, los analistas han comenzado a pronosticar que en el 2010 América Latina se comportará mejor de lo que se proyectaba hace pocos meses.

Ha pasado menos de un trimestre desde el comienzo del nuevo año, y ya los analistas han comenzado a pronosticar que en el 2010 América Latina se comportará mejor de lo que insinuaban las proyecciones hechas hace pocos meses.

Esta semana, para citar el caso más reciente, la firma Standard & Poor's auguró que el aumento del Producto Interno Bruto regional sería de 4,5 por ciento, una cifra muy superior al 3,7 por ciento calculado por el Fondo Monetario Internacional en enero. Si bien hay unos cuantos países en dificultades, la percepción general es que el bache del 2008 -cuando la contracción del PIB fue del 2,3 por ciento- quedó atrás.

Esa es una de las razones que explica el descenso pronunciado en los márgenes de riesgo de los papeles emitidos por las principales economías latinoamericanas. Después de haber llegado a un máximo de 9 puntos porcentuales por encima de los bonos del Tesoro de Estados Unidos para el conjunto de naciones emisoras de la zona, esa brecha se ha reducido a cerca de 3 puntos. En lo que tiene que ver con Colombia, la diferencia es apenas de 1,8 puntos, un nivel similar al de Brasil, Chile o Perú, que son los mejores vistos por los inversionistas.

Al mismo tiempo, eso ha llevado a que los capitales estén de regreso en la región, pues los Estados mencionados se ven hoy más sólidos que Grecia u otros de sus vecinos mediterráneos, a pesar de los desastres naturales conocidos. Dicha circunstancia explica la ola revaluacionista que se ha sentido en los distintos tipos de cambio, aunque no en todos con la misma intensidad.

Frente al nivel de hace un año el real brasileño se ha apreciado 24 por ciento, el peso mexicano 17 por ciento, el chileno 14 por ciento y el colombiano 25 por ciento. Las causas fundamentales del renovado optimismo son varias.

Para comenzar, el repunte de Asia ha traído consigo un aumento en los precios de las materias primas, lo cual beneficia a América Latina que es un gran productor de combustibles, minerales y alimentos. Es cierto que las cotizaciones todavía no se acercan a los récords establecidos en el 2008, pero el contraste con lo que ocurría hace 12 meses es innegable. El petróleo, para citar el caso más claro, se ha duplicado, mientras que el cobre está tan solo un 15 por ciento por debajo del máximo de hace dos años.

En general, el valor de los bienes básicos que vende la región ha tenido un alza de 66 por ciento, lo cual se debe traducir en un importante salto de las exportaciones. Además de lo ocurrido con los precios, la suerte de Latinoamérica dependerá cada vez más de China y menos de Estados Unidos o Europa, cuyo crecimiento será bajo en los años por venir. Para Brasil, la nación oriental constituye el primer destino de sus ventas con un peso del 13 por ciento, seis veces más que al comenzar la década.

A su vez, en Chile dicha proporción es del 15 por ciento y llega al 17 por ciento en Perú. Colombia está mucho más atrás, pues los despachos al mercado chino fueron equivalentes al 2,8 por ciento del total exportado por el país en el 2009. No obstante, la cifra alcanzada (950 millones de dólares) muestra un crecimiento anual del 114 por ciento.

Así mismo, en enero pasado la dinámica se mantuvo y el peso de las compras chinas ascendió al 6 por ciento. Adicionalmente, los observadores destacan la relativa fortaleza de la demanda interna en las principales economías latinoamericanas. Sin desconocer que el aumento en el desempleo puede haber afectado los patrones de consumo, el impacto fue menor al esperado. Como complemento, la buena salud del sector financiero regional permitió que el crédito siguiera fluyendo y que no hubiera necesidad de costosos rescates.

Todo lo anterior justifica el entusiasmo que hay sobre las posibilidades de América Latina. Aunque casos como el de Venezuela o Argentina son seguidos con preocupación, dichas prevenciones palidecen ante la fortaleza de Brasil e incluso la de México.

En medio de semejante escenario, la suerte de Colombia es una incógnita. Todavía el país se ve con un crecimiento mediocre, sobre todo por el bloqueo comercial venezolano, pero la esperanza es que la mayor confianza de los consumidores se sienta en la actividad económica y el país supere la meta oficial de 2,5 por ciento de expansión en su PIB, proyectado en el 2010.

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