Editorial / Revaluación indeseable

La baja en el precio del dólar, acentuada en los últimos días, exige medidas que pueden incluir una nueva rebaja en los intereses y la compra de dólares por parte del Banco de la República.

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julio 22 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-07-22

Cuando en el último trimestre del año pasado fue evidente que la crisis internacional iba a ser particularmente fuerte, algunos exportadores colombianos respiraron aliviados. Y es que la expectativa en ese momento era que la menor liquidez mundial vendría acompañada de alzas en la tasa de cambio, con lo cual quedaría sepultado el conocido fenómeno de revaluación del peso. Bajo dicho escenario, el desafío consistía en sortear la baja en la demanda de productos nacionales en el extranjero, no el de vender a pérdida o con márgenes bajos, como le había venido ocurriendo a sectores como flores o confecciones.

Pero en confirmación de ese adagio que afirma que 'toda situación, por mala que sea, es susceptible de empeorar', las alarmas han vuelto a sonar con fuerza. Y es que a lo largo de las últimas semanas el cambio ha regresado al camino descendente. Por ejemplo, la tasa representativa del mercado vigente para hoy es de 1.975 pesos por dólar un nivel que, si bien es superior en 9,9 por ciento al de hace un año, está 12 por ciento por debajo del registrado al comenzar el 2009. Suena casi increíble recordar que el 25 de febrero, hace escasos cinco meses, la divisa estadounidense llegara a un nivel récord en el año de 2.596 pesos.

¿Qué sucedió para que las cosas variaran así? En primer lugar, sin desconocer que la recesión global es una realidad, es cierto que los pronósticos apocalípticos no se cumplieron. Debido a ese nuevo panorama, el dinero que salió de las economías emergentes con destino a refugios más seguros, ha comenzado a regresar. La prueba de ello es que el peso mexicano y el real brasileño, para citar tan solo dos casos concretos, también se han revaluado de unos meses para acá.

Tales circunstancias se han visto acentuadas por factores adicionales. De un lado, los más diversos pronósticos indican que regiones como la latinoamericana van a caer menos y tendrán una recuperación más rápida de su Producto Interno que las naciones más ricas, con lo cual para ciertos inversionistas puede resultar más atractivo dejar su dinero en estas latitudes. Del otro, hay nerviosismo en torno a la sostenibilidad del programa de reactivación impulsado por la Casa Blanca, que ha disparado el déficit fiscal de Estados Unidos y minado la confianza en el dólar.

Las anteriores, no son las únicas razones para entender lo sucedido, pues los especialistas señalan que hay motivos adicionales que le dan fortaleza al peso. Uno de ellos es que la caída en las exportaciones colombianas ha sido menor que la esperada y que el saldo en la balanza comercial es todavía positivo, pues este llegó a 300 millones de dólares al cierre de mayo pasado. Otro es que la baja en los flujos de inversión extranjera ha sido importante, pero muy inferior al 45 por ciento que estima la Cepal para América Latina en el 2009. Según el Banco de la República, el acumulado de dicho rubro hasta el pasado 3 de julio llegó a 4.194 millones de dólares, 11 por ciento menos que el año pasado a la misma fecha. Adicionalmente está la colocación de 2.000 millones de dólares en bonos públicos y el reintegro de dineros que Ecopetrol tenía en sus cuentas en el exterior.

Todos esos factores explican por qué las reservas internacionales del país están en 23.745 millones de dólares, 782 millones más que hace 12 meses. Como si lo anterior no fuera poco, ahora los analistas sostienen que la tendencia del dólar se mantendrá a la baja, pues Ecopetrol tendría que reintegrar los 1.500 millones de dólares que colocó en papeles hace unos días en Londres y Nueva York.

Ante tal eventualidad, y sin entrar a analizar el potencial de una catástrofe si se restringen las exportaciones a Venezuela y Ecuador ante las tensiones recientes, es evidente que las autoridades deberían reaccionar. Una posibilidad es que el Emisor rebaje un poco más su tasa de interés, ante el retroceso de la inflación. La otra es que vuelva a adoptar la política de compra diaria de dólares, tal como hizo en el 2008.

Dichas medidas no alcanzarían a revertir del todo lo sucedido, pero sí a aliviar el impacto de una revaluación mayor, que es totalmente indeseable. 

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