Editorial / Entre Santos y Mockus

A un mes largo de las elecciones, lo único claro es que los simpatizantes de los candidatos que parecen de antemano derrotados, son los llamados a definir el nombre del nuevo Presidente.

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abril 25 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-04-25

La campaña electoral para la Presidencia de la República está aún lejos de definirse. De hecho, las más recientes encuestas confirman una alta volatilidad del voto, lo que hace imposible predecir el resultado o incluso decir, de forma categórica, si habrá o no segunda vuelta. Más allá de que Juan Manuel Santos y Antanas Mockus aglutinan hoy -a poco más de un mes de la votación de primera vuelta- más de dos tercios de la intención de voto y todo indicaría que son los únicos que mantienen sus posibilidades de triunfo, la realidad es que las tendencias han variado tanto desde principios del año, que casarse con una predicción definitiva implica un riesgo excesivamente alto.

Sin embargo, algunas cosas van quedando claras ya de esta contienda. La primera, que a juzgar por esas mismas encuestas, en el país se está comenzando a abrir una brecha generacional importante, entre votantes jóvenes y votantes mayores. Los primeros, muchos de los cuales estrenan su derecho a sufragar, parecen cada vez más alineados con el profesor Mockus, el candidato del Partido Verde. Los mayores, más tradicionales, tienden a cerrar filas en torno al ex ministro Juan Manuel Santos, quien ha recibido el guiño del presidente Álvaro Uribe y es el símbolo de la continuidad de su doble mandato.

Esa brecha generacional tiene un componente regional que también resulta atractivo analizar: Mockus es claro ganador en las grandes ciudades, en especial Bogotá y, ahora que lleva como fórmula vicepresidencial al ex alcalde de Medellín, Sergio Fajardo, también en la capital paisa; entre tanto, Santos obtiene sus mejores guarismos en las ciudades intermedias y en los pequeños municipios, donde está la mayor base de respaldo de la política de seguridad del Presidente y adonde el mensaje mockusiano no ha llegado con fuerza o no es fácil de entender.

Bueno es decir que entre Mockus y Santos no parece haber grandes diferencias ideológicas. Ambos comparten la mano dura contra las Farc y prácticamente descartan el diálogo con la guerrilla como una opción en las circunstancias actuales. Ambos tienen inclinaciones privatizadoras, como lo demostraron el uno en el Ministerio de Hacienda y el otro en las dos ocasiones en que ocupó la Alcaldía bogotana.

¿En qué se diferencian? La mayoría de los seguidores de Mockus ve en él la llegada de un viento refrescante para la política, libre de las ataduras de las maquinarias de los partidos que tantos escándalos de corrupción han producido en los años recientes y de la abominable práctica de intercambiar puestos en el Ejecutivo por apoyo en el Legislativo. A la vez, los seguidores de Santos se preocupan por lo mismo, porque sienten que al carecer el candidato verde de esas ataduras, carece también de la capacidad para manejar el Congreso, y podría ver paralizada su administración porque las mayorías parlamentarias simple y llanamente le congelarán la agenda y le impedirán, por esa vía, gobernar.

Frente al tema de las relaciones con Caracas, a pesar de los ataques de Hugo Chávez contra Santos, la verdad es que el candidato de 'La U' ha hecho un esfuerzo por desmontar entre los electores la idea de que un gobierno suyo mantendría alta la tensión con el régimen del coronel. Y en cuanto a Mockus, ha resumido su postura en que será 'duro con las Farc, pero prudente con Venezuela'.

Con esas herramientas en sus manos, ideas no muy distintas, pero estilos muy diferentes, ambos aspirantes van a seguir buscando los votos uno a uno, a sabiendas de que ninguno la tiene ganada y de que las mayores probabilidades apuntan a que los dos irán a una apretada segunda vuelta. Buena parte de su suerte dependerá del rumbo que tomen los electores que han ido abandonando, a juzgar por las encuestas, a los otros postulantes que han visto reducidas sus posibilidades. ¿Qué harán los partidarios de Noemí Sanín en las semanas venideras o, si se da el caso, en las elecciones de junio? ¿Qué harán los de Gustavo Petro, los de Germán Vargas Lleras y los de Rafael Pardo? Difícil decirlo, pero lo único claro es que los simpatizantes de los candidatos que parecen de antemano derrotados, son, curiosamente, los llamados a definir el nombre del nuevo inquilino de la Casa de Nariño.

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