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Editorial / ¿Qué será lo que tiene Char?

Al liderar los sondeos de opinión, el caso del alcalde de Barranquilla, Alejandro Char, es el de un gobernante que tiene sus metas claras, no cede a la politiquería y pone orden a las finanzas.

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marzo 06 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-03-06

En momentos en que la capital del país del enfrenta crisis en diferentes frentes -la movilidad, los retrasos en las obras, el retroceso en espacio público y las amenazas a la seguridad- y que esos problemas deterioran la imagen del alcalde Samuel Moreno, a quien, según el más reciente Gallup Poll, sólo respalda el 28 por ciento de los bogotanos, vale la pena preguntarse qué está ocurriendo en otras ciudades, donde los mandatarios locales pasan por mejores momentos.

En Cali, después de un año de altas y bajas, el alcalde Jorge Iván Ospina ha recuperado terreno y la misma encuesta lo ubica con un favorable de 59 por ciento y en ascenso. Algo similar ocurre con el mandatario de Medellín, Alonso Salazar, que enfrentó el año pasado un grave rebrote de inseguridad, pero que ahora aparece con una imagen favorable de 63 por ciento. Caso excepcional es el del alcalde de Barranquilla, Alejandro Char, que registró en la misma encuesta un 92 por ciento de imagen favorable, la mayor de cualquier líder o funcionario del país.

¿Qué está pasando en esas ciudades, en especial en la capital del Atlántico, a diferencia de lo que ocurre en Bogotá? No hay duda de que todos los gobernantes, sobre todo, los de estas enormes urbes, enfrentan a diario complejos desafíos por el crecimiento desordenado, la llegada de ejércitos de desplazados, la movilidad, las obras y la pobreza. Pero, ¿por qué unos parecen sortearlos mejor que otros? La diferencia comienza con el ejercicio del liderazgo.

Los casos de Ospina y Salazar, con sus buenos y sus malos momentos, así lo indican. En Barranquilla es clarísimo. Hace pocas semanas, y tras una ola de 25 homicidios en escasos cinco días, el alcalde Char hizo un severo reclamo a la Policía que implicó que su director, el general Óscar Naranjo, se trasladara de inmediato a esa ciudad a coordinar con la Alcaldía las medidas para enfrentar el fenómeno. El resultado no se hizo esperar: con una supervisión mañana, tarde y noche de los operativos de la Policía, febrero se convirtió en el mes más seguro en muchísimos años, con 16 homicidios.

Lo anterior es apenas un ejemplo del ejercicio de liderazgo. Desde que llegó a la administración, Char conformó un sólido equipo de abogados para desmontar onerosas concesiones que los anteriores gobiernos habían entregado en medio de corrupción y clientelismo político. En cuestión de meses, echó abajo las más importantes y renegoció, en términos mucho más favorables para los barranquilleros, las demás.

Eso liberó recursos que el Alcalde, con el apoyo de la Nación y de los bancos -que volvieron así a creerle a la ciudad-, utilizó en un programa de pavimentación en los barrios pobres que, en kilómetros carril por año, ya supera lo que hace Bogotá, una ciudad tres veces mayor. A la vez, en un tiempo récord y con una supervisión personal, gracias a sus conocimientos como ingeniero, dejó listo el 75 por ciento de la Avenida Circunvalar, un proyecto que llevaba décadas de parálisis.

Hace más de un año, redujo la burocracia a la mitad y liquidó entidades tomadas por la corrupción, como la que operaba la salud. En cuestión de meses, limpió la base del Sisbén y liberó recursos para construir más de 60 puestos de salud y media docena de hospitales medios. El martes pasado, el presidente Álvaro Uribe presentó a Barranquilla como el modelo donde ya funciona, y con buenos resultados, la medida de igualar los servicios entre el régimen subsidiado y el contributivo, una de las metas de la Emergencia Social. Que la ciudad pasara, en año y medio, de ser la 'enicienta' de la salud a ser el caso de mostrar, es prueba reina de lo que el liderazgo bien ejercido permite. "¿Por qué aquí la plata sí alcanza?", preguntó Uribe. Y él mismo respondió: "Porque no se la roban y hay buena gestión".

La construcción de media docena de megacolegios y la adecuación de casi un centenar que se caían, así como la ampliación en más del 40 por ciento de los cupos, completan este panorama. Los lunares, que no faltan, son el tema del espacio público, en especial en el centro, y las demoras en Transmetro -el transmilenio de la ciudad-. Pero aun así, el caso de Char es el de un gobernante que tiene sus metas claras, no cede a la politiquería, pone orden a las finanzas y se ocupa a diario de supervisar obras y programas. El viejo eslogán de 'sí se puede' se vuelve alcanzable en la realidad.

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