Editorial / Vuelve la bonanza

Ante el reciente apunte en los precios internacionales del petróleo, todo a apunta a que las exportaciones colombianas de crudo podrían acercarse a los 15.000 millones de dólares en el 2010.

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marzo 09 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-03-09

Tenía que pasar tarde o temprano, y todo indica que será temprano. Se trata del repunte en la demanda global de petróleo, después del bache experimentado desde finales del 2008 cuando la economía mundial entró en barrena.

Pero ahora que la recuperación es indudable, así sea tímida, también lo es que el consumo de combustibles ha retomado su senda ascendente.

Así lo dejó en claro ayer la agencia estadounidense de información sobre la Energía (EIA) al dar a conocer sus proyecciones más actualizadas sobre el mercado del crudo en el planeta. Según la entidad, el mayor crecimiento en la actividad productiva llevará a que el consumo de petróleo aumente en 1,5 millones de barriles diarios frente a los niveles del año pasado, hasta llegar a 85,5 millones.

Aunque esa cifra todavía es inferior a los 86,1 millones de barriles diarios consumidos en el 2007, todo indica que el apetito seguirá y que una nueva marca será establecida en el 2011. La causa principal es la dinámica de las economías emergentes.

China, para citar el caso más notorio, debería comprar este año unos 8,6 millones de barriles diarios, 3,5 millones más que en el 2002. El acelerado crecimiento del parque automotor y las elevadas tasas de incremento del Producto Interno Bruto en la nación más populosa de la Tierra son una demostración más de que los motores de la actividad están en el mundo en desarrollo.

De hecho, los pronósticos revelan que tanto Brasil e India, al igual que el África y Latinoamérica, verán crecer su factura energética. Semejante realidad, contrasta con otra. Esta es que la oferta no es tan elástica y que una vez más todo apunta a un equilibrio muy frágil, con lo cual una interrupción en el bombeo de un gran productor puede trastornar profundamente el mercado.

Ese es el motivo por el cual los precios del petróleo han retomado otra vez su tendencia al alza y parecen ubicarse en cercanías de los 80 dólares por barril, después de haber oscilado en las semanas pasadas. Dicho valor no solo equivale a un incremento del 80 por ciento frente a la cotización de hace 12 meses, sino que es una comprobación de que la gasolina cara va a ser más la constante que la excepción.

Por ejemplo, en el caso de Estados Unidos, la EIA calcula que el valor promedio del galón pasará de 2,35 a 2,84 dólares por barril entre el año pasado y este, advirtiendo que en la temporada de verano que viene debería ser superior a los 3 dólares. Colombia, por su parte, se verá obligada a hacer nuevos reajustes, pues es conocido que ya no existe espacio fiscal para continuar la política de subsidios a los combustibles, una eventualidad que puede impactar el comportamiento de la inflación, sobre todo durante el próximo semestre.

No obstante, no todo son malas noticias. Con una producción de crudo en aumento que se aproxima a los 750.000 barriles diarios, el país debería ver como las exportaciones petroleras llegan a un nuevo récord. En enero, para no ir más lejos, sumaron 1.205 millones de dólares, 138 por ciento más que en igual periodo del año previo.

De seguir así las cosas, las ventas de petróleo colombiano en el exterior podrían acercarse a los 15.000 millones de dólares en el 2010, una confirmación adicional de que la bonanza en esta materia es una realidad.

Tal situación también está detrás del alza en la acción de Ecopetrol, que ha ganado casi un 15 por ciento frente a las cotizaciones vistas en diciembre. A pesar de que la empresa de mayoría estatal vio caer sus utilidades en el 2009 y que el dividendo que deberá decretar la asamblea a finales de este mes podría ser muy inferior al pasado, es indudable que el saldo en negro será creciente, lo cual le aliviaría la situación fiscal al próximo gobierno.

Mientras eso ocurre, Colombia debe continuar con el trabajo de atraer compañías dedicadas a la exploración y explotación del crudo, con lo cual asegurará su futuro en este campo.

No obstante, dicho esfuerzo debe venir acompañado de mecanismos orientados a esterilizar parte de los fondos extraordinarios que se reciban -como el de la 'regla fiscal'-, con el fin de mantener a raya la revaluación del peso y los excesos en el gasto público. Otra vez la riqueza petrolera está aquí y eso es bueno. Pero hay que tomar medidas para evitar caer en los errores y la corrupción del pasado.

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