La educación aprueba en cobertura y se raja en calidad

Hay rezago en la pedagogía y falta mayor articulación entre los distintos ciclos, hasta la universidad, dicen expertos. Se requiere una formación que resalte más competencias que títulos, dicen.

“La educación debe habilitar para intervenir en la vida social”, dice rector de la EAN.

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“La educación debe habilitar para intervenir en la vida social”, dice rector de la EAN.

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septiembre 28 de 2015 - 04:57 p.m.
2015-09-28

La mayor conquista de Colombia en el campo educativo en los últimos 15 años ha sido la ampliación de cobertura en el ciclo básico (primaria y secundaria), mientras que siendo una asignatura pendiente mejorar la calidad y pertinencia de lo que se enseña.

En esto coinciden especialistas, como la directora de la Fundación Corona, Ángela Escallón, y el rector de la Universidad EAN, Rubén Darío Gómez.

En el 2001 la cobertura se acercaba al 82 por ciento mientras que hoy pasa del 88%%.

En un informe sobre competitividad presentado hace algunos meses, el presidente del gremio financiero (Anif), Sergio Clavijo, señaló como ese logro vino acompañado de un aumento de la inversión en educación, del 4,1% del presupuesto nacional al 4,9%.

Sin embargo, puso el dedo en la llaga frente a que aún no se cumple el mandato constitucional de lograr la cobertura universal hasta el grado noveno, pues la cifra hasta el 2013 llegaba al 72%.

Del 2000 al 2014 el porcentaje de llegada a la universidad era del 13,8% frente al 47% que se alcanzó en el 2014, según datos del Observatorio de Educación Superior.

En el mismo periodo, otro elemento positivo ha sido bajar el analfabetismo a un dígito, lo cual estaba dentro de los Objetivos del Milenio. “Aquí se han hecho esfuerzos importantes, con exportación de modelos de alfabetización de analfabetas funcionales (los que sabían leer y escribir pero lo olvidaron)”, resaltó la directora de la Fundación Corona, quien anotó otro avance cualitativo: que se empezara a pensar en la atención integral a la primera infancia, con programas como ‘De cero a siempre’, por ser una época crucial para la formación del individuo y de la cual depende el éxito de lo que se haga en las etapas posteriores. En el 2017 se estima que la atención de la primera infancia sea del 35%, lo que si bien se aleja del ideal, es muy superior al 5% que se tenía al comenzar este milenio.

Llorente destacó así mismo cómo ha sido fundamental además el cambio de concepción que se ha dado, en particular tras la constitución de 1991, cuando la educación pasó a considerarse un derecho fundamental, y con la incorporación del concepto de gratuidad hasta noveno, que ahora está tratando de llevarse hasta el grado once.

“Tener los cupos fue la primera apuesta; sin embargo, solo la mitad del total de los que inician el ciclo educativo terminan el bachillerato. Esto implica un reto inmenso en lograr disminuir la deserción a niveles mucho menores”, afirmó la directora de la Fundación Corona al indicar que los años más neurálgicos son los que significan una transición entre etapas, como primero elemental, sexto y noveno, donde muchos se evaden del sistema educativo, lo cual significa un gran costo para el país y es síntoma de que la educación se sigue viendo como un conjunto de compartimientos y no como un proceso.

Ese último bache va al unísono con otros aspectos a mejorar, como la mala calidad, la falta de pertinencia de los programas y la ausencia de innovación pedagógica.

“Si un médico de hace cien años entrara a un quirófano no lo reconocería, porque ahora se han incorporado computadores y pantallas, y eso no era así. En cambio, si un maestro de un siglo atrás entra a un salón de clases lo reconoce inmediatamente porque son los mismos pupitres, sillas, cuadernos...”, añadió Escallón. Aunque programas como Computadores para Educar han sido positivos, todavía no se logra cambiar lo suficiente el chip de los maestros.

El mayor campanazo que ha recibido el país sobre la calidad de su educación fue el último lugar que obtuvo en el 2014 en las Pruebas Pisa, que realiza la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde) entre las naciones que la conforman, lo cual le resta al país posibilidades de competir en el contexto internacional. Ahora se espera ver cómo les fue a los alumnos que presentaron este examen en mayo pasado. El sector empresarial local ha señalado que no se están preparando personas con los perfiles ocupacionales que se necesitan.

Para Llorente, ha habido una subvaloración del estudio que no se imparte en las universidades y hay que trabajar más en la diversificación de oportunidades de educación terciaria (después de la secundaria) para que se valore más lo que la gente sabe hacer que sus títulos.

En consonancia con ella, el rector de la EAN, Rubén Darió Gómez, destacó que “la educación debe habilitar para la vida, para intervenir en la sociedad y disfrutar de los bienes de la cultura”. Explicó que se espera que estas carencias sean llenadas a partir de la reformulación de los planes de estudio que plantea el actual Plan Nacional de Desarrollo.

“Una educación comprensiva de todo lo social culmina en la productividad del país, en la habilitación de los ciudadanos para asumir un rol dentro de su entorno social y económico, y para que sea autosostenible. Estamos convocando al sector productivo para que exprese cuáles son las necesidades en fuerza laboral. Hace 15 años esto no estaba pensado”, concluyó.

COLOMBIA BUSCA SER LA NACIÓN ‘MÁS EDUCADA’

Según fuentes del Ministerio de Educación, los referentes en materia de calidad educativa y los mecanismos de evaluación han cambiado tanto que sería imposible una comparación de los últimos 15 años. De hecho, al principio del milenio Colombia no participaba en las mediciones internacionales que han puesto el dedo en la llaga, como las pruebas Pisa.

A nivel interno, en el 2000 existían los lineamientos curriculares para los 9 grupos de áreas fundamentales establecidas en la ley 115 de 1994 o Ley General de Educación (excepto religión). Además, desde ese mismo año y sobre todo en los años 2003 a 2006 se logró un cambio fundamental con la construcción de los Estándares Básicos de Competencias (EBC) que se volvieron la base para la creación de los currículos de los colegios y dieron luz a las competencias que se quiere que los niños, niñas y adolescentes adquieran. En el 2015 estos se complementaron con los Derechos Básicos de Aprendizaje (DBAs) para matemáticas y lenguaje desde niños hasta el grado once.

También, en cuanto a medición, al comienzo solo estaba la prueba del Icfes que fue reemplazada por las pruebas Saber, las cuales no se hacen solo en el grado 11 sino en varias partes del ciclo de formación.

“Ahora, se está buscando ser la nación más educada de América Latina en el 2025. Para lograrlo se ha establecido un Mínimo de Mejoramiento Anual MMA” que establece unos indicadores claros para cada colegio, puntualiza la fuente del Mineducación.