Educación para el trabajo: capacitación para la globalización

La educación para el trabajo y el desarrollo humano, antes denominada educación no formal, ha tomado un nuevo aire en el mundo. La acreditación y la certificación de calidad abrieron espacio para que la capacitación se modernice y la actualización esté siempre presente en todas las áreas.

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marzo 23 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-03-23

Francia, por ejemplo, es uno de los países en el mundo en donde la educación para el trabajo tiene un ciclo educativo reconocido dentro de la proyección hacia la educación superior, con intercambio con otros países, financiación y becas, donde la mano de obra especializada es vital. Además, la globalización y la adopción de tecnologías para mejorar la producción y la productividad están al alcance de todos: obreros, operarios, artesanos, amas de casa con trabajos productivos en el hogar, instructores, coordinadores de área y hasta directores de talento humano. Esas fueron algunas de las razones por las cuales, la llamada educación no formal evolucionó a un nuevo estadío que se denomina, casi en todo el mundo ‘educación para el trabajo’, porque hay nuevas maneras de hacer su labor, con mejor calidad; a lo que se adicionó ‘el desarrollo humano’, ya que el componente educativo fortalece no solo en la parte laboral, sino que ayuda en lo personal y familiar. Hasta la parte salarial se beneficia junto a otras condiciones que ayudan a que el trabajador se sienta importante, apreciado y motivado para desarrollar lo que él sabe. Con la legislación A la par, hubo una transformación normativa en la Ley 1064 del 2006, que implementó una cultura que asegura el mejoramiento continuo del servicio educativo. Esto se complementó con el Decreto 2888 de 2007 que obligó a las instituciones de formación para el trabajo a ajustar sus programas bajo el enfoque de competencias, para asegurar la denominada ‘pertinencia’, al referirse a necesidades concretas del mundo productivo. Eso quiere decir que el plan de estudios se diseña pensando en las necesidades del sector lo que exige no solo retomar las normas de competencia, sino establecer vínculos con las empresas, para que los estudiantes cuenten con espacios de prácticas reales y acceso a tecnología de punta. Por otro, la ‘calidad’, al promover estrategias y prácticas que generen aprendizajes efectivos con condiciones óptimas en materia de docentes, instalaciones, equipos y recursos educativos es una constante. Para Gabriel Burgos, viceministro de Educación Superior, los mayores logros están en “la articulación de la oferta de educación para el trabajo y el desarrollo humano, tanto hacia la educación media como hacia la formación superior, para lo cual al momento de diseñar la oferta se tienen en cuenta las posibles cadenas de formación educativa, para lograr que las personas se mantengan en el sistema y puedan desarrollar competencias a lo largo de la vida para mantenerse vigentes en el mundo productivo. “El mayor énfasis que se está haciendo desde el Ministerio es el apoyo técnico y acompañamiento a las secretarías de educación, para el proceso de evaluación y verificación de las condiciones básicas de funcionamiento de los programas y la obtención del registro”. Otro punto vital es la certificación de calidad de los programas e instituciones de formación para el trabajo, es decir, que después de haber obtenido su licencia de funcionamiento y el registro de sus programas por parte de la respectivas secretarías de educación, es posible acceder a un estándar de calidad más alto, que está representado en la Certificación de Calidad con base en normas técnicas colombianas, reconocidas por el Icontec y aplicadas por organismos de tercera parte encargados de evaluar la conformidad de los programas frente a requisitos de calidad.Más opcionesLas cajas de compensación familiar desarrollan programas de educación continuada. Comfaoriente, con sede en Bucaramanga, por ejemplo, se destaca en la formación empresarial; Cafam, Compensar, Colsubsidio tienen propuestas en marquetería, pintura, gastronomía, decoración y belleza, sin dejar atrás los programas técnicos que son de calidad.Por supuesto, también están los del Sena, en todo el país, que además de sus 222 programas para técnicos y tecnólogos, tienen en inglés por Internet, Tv-web, manufactura integrada por computador hasta programas de formación de pymes y de emprendimiento.Para casi todas las necesidades En cuanto a temáticas, la tendencia son los asuntos técnicos en distintas áreas del conocimiento: economía, ciencias humanas y sociales, salud y administración. Otros, como la etiqueta y el protocolo llaman la atención, así como los idiomas. Y uno que está muy de moda es la gastronomía, que ha tomado impulso porque las personas han identificado áreas de su interés que no son fuente de ingreso económico, pero que sí son importantes para su vida personal, familiar y social.“Es de conocimiento general que estamos en un ‘boom gastronómico’, es un momento único, en el que la oferta de restaurantes es cada vez mayor y de mejor calidad, lo que ha permitido mayor conocimiento e interés por el público particular en el tema de la cocina, no solamente la internacional, sino en un nuevo resurgimiento de la cocina nacional, encabezado por jóvenes chefs, que han encontrado en los ingredientes criollos motivos de inspiración. Es por esto que cada vez son más los ejecutivos, jóvenes y niños en clases de cocina”, dicen Angela Gutiérrez, coordinadora de Educación Continuada y Margarita Carrasco, directora de Educación Continuada del Politécnico Internacional. ANDRUI

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