‘Sin educación no llegará la revolución social'

Daniel Castellanos se unió a la campaña de Enrique Peñalosa hace dos meses, porque lo convence su visión de largo plazo.

Daniel Castellanos se unió a la campaña de Enrique Peñalosa a la Presidencia de la República

Luis Lizarazo/Portafolio

Daniel Castellanos se unió a la campaña de Enrique Peñalosa a la Presidencia de la República

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mayo 13 de 2014 - 03:44 a.m.
2014-05-13

No es la primera vez que participa en una campaña presidencial.

Ha asesorado a Noemí Sanín y a Rodrigo Rivera en sus respectivas aspiraciones, y hasta quiso ser representante a la Cámara, pero solo alcanzó 5.000 votos.

Rechaza la calidad del debate político que se está dando, y dice que no lo trasnocha ser ministro de Hacienda, pero sí participar en la estructuración de políticas económicas de largo plazo.

Daniel Castellanos, economista de la Universidad de Los Andes, con maestría y doctorado en la Universidad de Londres tiene 50 años de edad y es el encargado de los temas económicos de la Alianza Verde.

¿Cuál es el modelo económico que habría en un eventual gobierno de Enrique Peñalosa?

Buscamos un modelo que sea menos dependiente de los ingresos petroleros y mineros.

Ese modelo de desarrollo se ha centrado únicamente en un sector que no ha tenido efectos positivos sobre los sectores que son verdaderos generadores de empleo. Hay que darles apoyo importante a la industria y al agro.

Desde el punto de vista social nos parece crucial que el modelo se traduzca en beneficios para la gente en el sentido de ser capaces de incrementar la clase media, de reducir la desigualdad.

El modelo económico no puede seguir privilegiando la concentración de la riqueza sino que tiene que garantizar una mejor distribución. Nos parece fundamental que cuando la economía crezca esté en capacidad de generar empleo, muchos y de calidad.

¿Cómo lo van a lograr?

Hay medidas de corto, mediano y largo plazo. La de largo plazo que es la educación y por eso fue clave la elección de Isabel Segovia como candidata a la vicepresidencia.

Sin educación, la revolución social que debe tener Colombia va a ser muy difícil.

En desigualdad vamos a revisar la capacidad que tiene el gobierno para redistribuir el ingreso, para que la red de seguridad social en Colombia realmente proteja a los más débiles.

Tenemos que mirar la política fiscal, la tributaria, desde el punto de vista de la eficiencia, de la equidad.

Todo queremos hacerlo en un ambiente de respeto por la iniciativa privada, respeto una tradición de buen manejo macroeconómico, de tener equilibrio fiscal, baja inflación, un banco central independiente.

Tenemos que empezar a garantizar que los buenos desempeños macroeconómicos se conviertan en buenos resultados sociales. Ahí la tarea está por hacer.

¿Cómo dinamizar el crecimiento industrial?

Colombia abandonó los sectores transables y me refiero al agro y a la industria desde hace muchos años. Hace 40 años, la industria y el agro ocupaban la mitad del PIB colombiano y hoy no suman más del 18 por ciento.

Esa tendencia de largo plazo se ha agudizado en los últimos años, porque se generó el discurso de las locomotoras, de las cuales, en realidad solo una ha andado bien y por sus propios medios, que es la minera, y esa locomotora minera le ha traído ingresos al país, es importante en términos de exportaciones, de inversión extranjera, incluso, en recursos fiscales, pero ha tenido unos costos muy graves que se traducen en síntomas de ‘enfermedad holandesa’, de apreciación de la tasa de cambio y de desmedro en la industria y el agro, que sí generan empleo.

¿Cómo cambiar esa tendencia?

Es fundamental adoptar políticas que permitan el aumento de la competitividad sostenida en la industria y el campo.

El Estado tiene que proveer una serie de bienes públicos fundamentales, como las carreteras que vinculan las regiones con los centros económicos.

Otro elemento es la asistencia técnica al campo que acá desapareció y toda la institucionalidad de apoyo al campo, también.

Vamos mal porque nos gusta un sistema de financiación al campo que se basa en subsidios que los bancos comerciales le otorgan al Banco Agrario, pero la verdad es que el agro tiene una financiación muy por debajo de su participación en el PIB, que es del 6 por ciento y dentro de la cartera es de 3 por ciento.

¿Ese impulso a la banca y el agro se logra asignándoles más partidas en el Presupuesto nacional?

Las reorientaciones del presupuesto tendrán que hacerse de acuerdo a las prioridades que se fijen.

El presupuesto es un instrumento altamente flexible.

Por ejemplo, mucha gente tiene fe en que si se firma la paz se liberarán otros recursos para financiar otras actividades, pero no lo creo.

Colombia tiene que seguir haciendo un gasto importante en defensa y seguridad.

Entonces la flexibilidad para reasignar recursos no es muy grande, pero sí se tiene que hacer un esfuerzo hacia las prioridades del gobierno, sobre todo saber dónde se deben invertir recursos presupuestales y en donde se tiene que invitar al ahorro privado a que participe en la financiación.

Es decir ¿lo mismo que se intenta con la financiación de la infraestructura vial?

En Colombia ha habido un esfuerzo grande para que las carreteras sean financiadas con ahorro privado, pero la capacidad del Gobierno para diseñar un esquema atractivo para que las financie no está funcionando.

No se has definido la participación de la financiación del sector público, ni los instrumentos que va a proveer la Financiera de Desarrollo Nacional.

Tampoco, de dónde van a salir los recursos para financiar la parte pública, si la plata de Isagen está embolatada. Dependemos de la financiación bancaria de largo plazo, que es muy costosa para esos proyectos.

La razón del problema es que a pesar de los esfuerzos del Gobierno, indiscutiblemente grandes, no se generaron las condiciones para que sea atractivo para los que tienen el ahorro financien con tranquilidad las obras que el país necesita.

Se debe establecer con un esquema atractivo.

¿Emitir deuda para vías?

“No sería descabellada una emisión de títulos para financiar la infraestructura. Colombia puede pedir prestado en los mercados internacionales a largo plazo y barato. Eso no debe ser interpretado como aumento del déficit fiscal. Es gasto con endeudamiento que constituye activos claves para el país”.

Tributaria y pensional....

¿Qué tan pertinente es pensar en las reformas tributaria y pensional?

No quiero ser catalogado dentro de los que dicen que la tributaria es necesaria. Quiero ser realista y no comprometerme y decir que no es necesaria. Si no necesitamos hacerla, no la haremos.

Habrá necesidades fiscales que nos lleven a pensar de dónde saldrán los recursos, también, habrá que hablar de la reducción de impuestos como el 4 por mil, el impuesto al patrimonio, los gastos del posconflicto y el cumplimiento de la regla fiscal, que está hecha con unos supuestos que en algunos casos me parecen muy optimistas en materia precios de petróleo, y la evolución de gasto público.

¿Replantearía las metas de la regla fiscal?

Son excesivamente duras y no entiendo la racionalidad de esa dureza, porque tendríamos una caída de la relación deuda-PIB a la que no le veo el beneficio, pero no es que no crea que la disciplina fiscal es importante.

Se necesita una correa que sostenga los pantalones, pero no es necesario apretársela en tres puntos más de lo necesario.

Me preocupa que la regla fiscal al 2018 y 2022 sea excesivamente apretada. Hoy el Gobierno funciona bien con 2-3 % de déficit ¿por qué cambiarlo si el actual es razonable?

¿Sería partidario de imponer medidas de control de capitales?

La recomposición del JP Morgan significó una apreciación cuando llegábamos a una tasa de cambio ideal, pero creo que va a haber un cambio de política monetaria en Estados Unidos, y eso va a significar una salida importante de capitales para Colombia.

Creo que no hay que preocuparse por lo que va a pasar en los próximos meses sino que habrá un ajuste en la situación internacional que va a ubicar por sí sola la tasa de cambio.

Debemos dejar que suba naturalmente sin hacer escándalos. Si el mercado genera ese ajuste, bienvenido y necesario para la economía y se trataría que la política monetaria y cambiaria permitieran ese ajuste sin dolor.

Los capitales que entraron ya llegaron y medidas como control de capitales no me parecen prudentes. Otra cosa es si la política macro de Estados Unidos no cambia, pero en este momento es tarde, porque estamos en otra coyuntura.

¿Hasta dónde es bueno el asistencialismo?

Lo fundamental es que para que los subsidios sean adecuados son necesarias dos condiciones: primero, que estén dirigidos a los más pobres.

Segundo, que sean entregados contra esfuerzos de competividad y productividad. Que la condiconalidad de esos subsidios esté sometido a a evaluaciones para que no sean de largo plazo sin nada a cambio.

¿Cuánto debe crecer la economía colombiana los próximos años?

La tasa de crecimiento potencial está entre 4,5 % y 4,9 %. Osea, vamos a crecer este año cerca al potencial y está bien.

La pregunta es ¿qué hacer para que el potencial de crecimiento sea 8 %? Esas preguntas estructurales son más fáciles de resolver cuando hay un auge como el minero que pasó y se desaprovechó.

¿Qué le preocupa del comercio exterior?

Colombia se volvió exportador de ‘commodities’, que son más del 70 por ciento.

Nos parece clave para recuperar la exportación de otros bienes, trabajar en la tasa de cambio y una política industrial sensible frente a sus necesidades.

Jaime Viana Rojas

jaivia@eltiempo.com

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