‘La educación es la panacea para lograr el desarrollo rural'

Experto agrónomo aseguró, en entrevista con Portafolio, que si bien la violencia, la corrupción, el narcotráfico y los paramilitares dificultan la productividad del campo colombiano, son problemas que “no imposibilitan el trabajo. Esas son excusas para justificar que los productores no se unen”.

Polan Lacki, ingeniero agrónomo brasileño.

Archivo particular

Polan Lacki, ingeniero agrónomo brasileño.

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agosto 27 de 2014 - 11:59 p.m.
2014-08-27

Polan Lacki es ingeniero agrónomo brasileño, considerado el hombre que más sabe del campo en América Latina. Sus investigaciones son fuente de estudio del Centro de Estudios de la Orinoquia de la Universidad de Los Andes.

Hijo de campesinos, supo desde niño de los problemas de pobreza en las regiones rurales de su país. Ha dedicado su vida a buscar soluciones a los problemas de la agricultura, primero como agente de extensión rural en Brasil y luego 23 años en la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Al referirse al caso colombiano, Lacki aseguró, en entrevista con Portafolio, que si bien la violencia, la corrupción y el narcotráfico son factores que dificultan la productividad del campo, son problemas que “no imposibilitan el trabajo”.

Niega que la globalización sea uno de los enemigos del campesino. “No hay enemigo externo”, asegura el agrónomo, quien recorrió dieciocho países latinoamericanos, donde se percató que el problema rural reside en las fallas del sistema educativo.

¿A quién se le achaca el problema de la pobreza rural?

Se habla de enemigos externos como el colonialismo, el imperialismo, el FMI, el Banco Mundial, los subsidios que los países ricos otorgan a sus productores, la globalización, los tratados de libre comercio, el neoliberalismo, etc. Se dice que los Gobiernos tendrían que hacer profundas reformas estructurales, hacer la reforma agraria, distribuir tierras, otorgar créditos, refinanciar deudas, condonar deudas. Esos son discursos inocuos, estériles.

Y si ellos no tienen la culpa, ¿quién la tiene?

La culpa la tienen los inadecuados sistemas de educación rural. El material de estudio de las escuelas rurales es el mismo que se usa en las escuelas urbanas y no tienen ningún contenido de interés real para la vida y el trabajo en el campo.

¿Cómo se refleja esa falla?

Se refleja en productores rurales muy ineficientes que no saben producir para obtener altos rendimientos. Eso hace que los costos por kilogramo producido se vuelvan innecesariamente altos, mientras que los precios que reciben en la comercialización de sus cosechas se vuelven muy altos.

¿Cuál es el papel que les corresponde a los Gobiernos?

Deberíamos reemplazar ese paternalismo gubernamental, que es excluyente. Los Gobiernos deben entender que el problema es ver qué hay que hacer para transferir conocimientos a los agricultores, para que ellos mismos puedan corregir las profundas ineficiencias y con eso mejorar rendimientos y mejorar el ingreso familiar.

¿Cuál es el verdadero obstáculo que ve para el cambio?

La gente no está dispuesta a cambiar. Los agricultores deben adaptarse para sobrevivir. Es perder tiempo tratar de acabar con la globalización.

¿Cuál es su visión de lo que pasa con el campesino colombiano hoy?

Los presidentes colombianos de los últimos 60 años no fueron capaces de resolver el problema campesino. No lo solucionaron porque no pudieron. El 85 por ciento de la población latinoamericana está en la urbe y sus problemas están más visibles. Si queremos solucionar el problema del campo, tendríamos que hacer fuertes inversiones educativas y que los habitantes rurales resuelvan sus problemas.

¿Y no cree que la violencia, la corrupción y el narcotráfico son factores que afectan la productividad del campo?

Estos problemas en Colombia dificultan un poco el trabajo en el campo, pero no imposibilitan.

Ningún colombiano está impedido de juntarse con otros diez colegas y empezar a solucionar los problemas. Realmente son excusas para justificar que no se unen.

¿RÍO NILO O EL RÍO DE LA COMUNIDAD RURAL?

Según el experto brasileño en desarrollo agropecuario, “las escuelas fundamentales rurales serían mucho más útiles si, antes de enseñar la historia de Europa o la geografía de Asia, enseñasen a sus alumnos la historia y la geografía de sus comunidades”.

Polan Lacki cree que si, en vez de distraer las atenciones de los estudiantes con las jirafas y elefantes de África, les enseñasen como criar, con mayor eficiencia, los animales existentes en sus fincas con la finalidad de mejorar el auto-abastecimiento y el ingreso familiar.

Dichas escuelas serían más útiles si enseñasen a los niños cómo evitar las plagas de la agricultura y de la ganadería, cómo identificar y eliminar las plantas que intoxican sus animales y los insectos que transmiten las enfermedades.
En vez de hacerles memorizar la longitud del Río Nilo, sería más útil enseñarles cómo y porqué deberían evitar la polución de otro río: el río de su comunidad.

Deberían enseñarles sobre los ‘héroes’ de sus propias comunidades y no sobre héroes de otras guerras.

Maria Victoria Cristancho
Subeditora Portafolio