EE. UU., sin acuerdo para ajustar el déficit fiscal

La semana pasada se venció el plazo para que el Comité Selecto Adjunto de Reducción del Déficit del Congreso de EE. UU. (el 'Súpercomité') diera a conocer sus propuestas para alcanzar una reducción de 1,2 billones de dólares en el déficit fiscal durante los próximos 10 años.

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diciembre 01 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-12-01

El desacuerdo entre las partes no sorprendió ya que las diferencias políticas entre los demócratas y los republicanos se han profundizado, situación evidente durante el episodio del techo de endeudamiento a finales de julio. Aunque todavía hay un estrecho margen de maniobra, este fracaso podría desencadenar fuertes recortes automáticos en el corto plazo, lo que impactaría negativamente el crecimiento del PIB en el 2012 y el 2013, en momentos en que la economía continúa debilitada y el sector privado no se levanta. Esta situación ratifica nuestra expectativa sobre un impulso de la economía por parte de la Fed, aumentando la probabilidad de una tercera fase de expansión cuantitativa en el 2012. Con la aprobación del nuevo 'techo' se impusieron recortes automáticos al déficit fiscal de 1,2 billones de dólares (7 por ciento del PIB del 2011) entre el 2012 y el 2021. El 'Súpercomité' se creó para establecer un equilibrio entre aumentos tributarios y disminución de gastos, y proponer la magnitud de los ajustes a ejecutar en esos 10 años. Sin embargo, el fracaso en las discusiones se hizo público el 21 de noviembre, situación que no cambió para la fecha límite (23 de noviembre). El riesgo de desacuerdo era alto, tanto por el ciclo político actual (elecciones presidenciales y legislativas dentro de un año) como por las diferencias ideológicas entre los dos partidos: los demócratas prefieren ajustar a través de aumentos en los impuestos (eliminación de beneficios tributarios para los estratos altos), mientras los republicanos favorecen las reducciones en el gasto público. Al no alcanzar el acuerdo, los ajustes automáticos comenzarán a regir inmediatamente. Esto implica que la extensión de beneficios del desempleo se vencerá a finales de año y los impuestos condonados para incentivar la demanda interna serán restablecidos en el 2012. El Comité pudo haber evitado estos ajustes al acordar la concentración del grueso de los recortes en el mediano plazo, en el escenario original, los ajustes son relativamente equitativos en los próximos años. Los ajustes automáticos reducirían el crecimiento del PIB del 2012 entre 0,7 y 1,5 puntos porcentuales, cifras muy altas considerando que el FMI estima que EE. UU. crecerá 1,8 por ciento el próximo año. En el corto plazo, se esperaba que el Comité coordinara la legislación para evitar que los ajustes inmediatos entraran en vigencia el 1 de enero del 2012, principalmente aquellos asociados con el vencimiento del recorte de: impuesto a las nóminas (110.000 millones de dólares por año) y de los beneficios de subsidio al desempleo (44.000 millones de dólares en el 2012). Igualmente, podría haber propuesto una extensión de los recortes tributarios de la era Bush (300.000 millones de dólares por año) que vencen a finales del 2012. Aunque el impacto fiscal de estos últimos se sentiría a partir del 2013, la incertidumbre frente al vencimiento o extensión puede afectar el comportamiento del consumo y la inversión privada en el segundo semestre del 2012. En los próximos 10 años, el Comité pretendía reordenar los recortes automáticos de gasto discrecional en defensa por 454.000 millones de dólares, gasto discrecional diferente a defensa por 294.000 millones, gasto no discrecional en defensa por 0,1 mil de millones, y gasto no discrecional en actividades diferentes a defensa por 170.000 millones. Finalmente, el ajuste automático genera un ahorro en el costo del servicio de la deuda por 169.000 millones hasta el 2021. Estos recortes implican ahorros por 1,1 billones entre el 2013 y el 2021, monto inferior a los 1,2 billones de dólares estipulados debido a los rezagos entre la apropiación y el tiempo efectivo del gasto. La única forma de evitar el desencadenamiento del recorte automático de gastos es con la pronta postulación de un nuevo proyecto de ley en el Senado. Sin importar el momento en que se tomen las decisiones, los beneficios fiscales que se venzan podrían afectar las perspectivas de los agentes y el crecimiento económico en el corto plazo. A pesar de este incidente, las agencias calificadoras de riesgo no han modificado su calificación para EE. UU. y han declarado que las decisiones del 'Súpercomité no influirían en un cambio inmediato en la calificación soberana de ese país. No obstante, también han hecho público que la calificación podría reducirse en un futuro próximo si no se encuentra una solución al dilema fiscal. No es suficiente con hacer ajustes fiscales; también se debe lograr que la economía vuelva a retomar su senda de crecimiento de largo plazo para evitar un mayor deterioro en la dinámica de la deuda pública. Si no hay ningún tipo de acuerdo, el impacto negativo sobre el crecimiento de corto plazo se podría acumular en el tiempo y cambiaría las perspectivas económicas de largo plazo de las agencias, reduciendo la calificación crediticia en el 2012. Finalmente, la disyuntiva existente entre la parte política y técnica cohíbe el poco obrar de la política fiscal. Con esta desarmada y la premeditación del golpe fiscal próximo, se fortalece nuestra expectativa de un impulso a la economía mediante la adopción de una tercera fase de expansión cuantitativa hacia mediados del 2012.HELGON

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