EE.UU., ¿un semillero de 'cracks' para Europa?

Cazatalentos de clubes como Arsenal, Chelsea y Benfica invierten en las ligas juveniles estadounidenses

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julio 25 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-25

Tony Carr ha invadido Estados Unidos para robar niños.

Pero sólo los que saben jugar al fútbol.

El año pasado, sin hacer alardes, Carr, un cazatalentos de West
Ham United, el equipo de la prestigiosa Liga Premier inglesa, se unió a una serie de otros clubes europeos (entre ellos Chelsea, Arsenal, Everton y Benfi ca de Portugal) que están estableciendo una base de reclutamiento en EE.UU., el mayor campo sin cultivar del mundo en lo que se refi ere al fútbol.

El objetivo de esos exploradores es sacar provecho del gigantesco
mercado juvenil de fútbol de EE.UU., el cual tiene aproximadamente cuatro millones de jugadores registrados.

Aunque esos chicos no reciben un entrenamiento
muy completo y a muchos les falta la creatividad estándar de Europa, conforman un grupo tan grande como la población de Irlanda.

"Sería un error si no consideráramos este país", explica Carr.

"Tenemos que explorarlo".

La industria futbolera de EE.UU.  tiene sus dudas. Muchos ejecutivos y autoridades creen que los clubes europeos están más interesados en atraer el interés de anunciantes que en formar a delanteros, volantes y arqueros estadounidenses.

Pero representantes de los equipos extranjeros dicen que sienten que hay una oportunidad real en el país. En su opinión, el sistema de formación de jugadores en EE.UU. está destartalado. Se orienta en torno a los ricos, ya que los equipos locales son fi nanciados por los padres de los jugadores y dirigidos por aficionados.

Están sorprendidos por el fuerte énfasis que se pone en ganar trofeos y la insistencia para que se adopten reglas "americanizadas" en el juego, como la sustitución ilimitada de jugadores, que serían inaceptables en otras partes del mundo. Los europeos, que creen en la enseñanza de la técnica básica por encima de todo, también están determinados a buscar talento en los barrios pobres que suelen cultivar a superestrellas en varias regiones del mundo, pero que han sido en gran medida ignoradas por el sistema de EE.UU.

Por ahora, tres de los principales clubes ingleses, Arsenal, Everton y Chelsea, se han comprometido a crear nuevas escuelas de fútbol en EE.UU. o han establecido alianzas formales con clubes juveniles en Colorado, Pensilvania y Carolina del Norte. El francés AS Monaco fi rmó recientemente un acuerdo para formar una sociedad de gran escala con uno de los principales equipos juveniles de Chicago. Benfica, el legendario club de Portugal, ahora financia equipos juveniles en Nueva Jersey y Arizona y agregará pronto otros dos clubes "Benfica USA" en Connecticut y Florida.

El trabajo exploratorio de West Ham en EE.UU. empezó cuando James Abrahart, un británico que vive en Atlanta, se vio cada vez más de sencantado con los técnicos de fútbol que les tocaba a sus hijos. Entonces decidió entrar en contacto con el equipo inglés. Este primer contacto se expandió a una sociedad formal para llevar a EE.UU. 

los métodos de entrenamiento de West Ham y las técnicas de reclutador de Carr.

A mediados del año pasado, West Ham fi rmó una alianza con United Soccer Leagues (USL), la organización que representa las ligas inferiores y organiza la competencia en EE.UU, para ayudarlo a identifi car jugadores prometedores.

Como parte del acuerdo, la USL selecciona a jugadores de sus ligas en desarrollo para que entrenen en la academia de West Ham en Londres y el club recibe una gama de atletas para evaluarlos. "Si vamos a hacer algo, no queremos que sea sólo sobre relaciones públicas y la venta de camisetas", dice Ben Illingworth, director de operaciones del club. "Lo que estamos buscando es el desarrollo a largo plazo de jugadores. Queremos a atle tas estadounidenses en la Liga de Campeones, en West Ham".

Durante una asfi xiante mañana la semana pasada en una prueba en Deerfi eld, Illinois, Carr, que ha formado a la estrella de Chelsea Frank Lampard y al capitán del Manchester United Rio Ferdinand, entre otros, puso a un grupo de jóvenes estadounidenses de entre 9 y 16 años a entrenarse, corriendo de un lado a otro entre dos campos punteados con conos naranjas.

Cada pocos minutos, se acercaba a un jugador y le daba instrucciones cortas y directas. "Los chicos tienen que saber qué van a hacer con la pelota antes de que se la pasen", dice Carr. El año que viene, el club tiene planes para asociarse con un puñado de clubes juveniles para crear una red "West Ham USA" de equipos de los cuales puedan salir promesas estrella.

Los equipos europeos han jugado partidos de exhibición y organizado talleres en EE.UU. durante años, pero este tipo de inversión en el fútbol de la gente común no tiene precedentes. Coincide justo cuando el interés en el fútbol en EE.UU. alcanza un pico. El ránking de audiencia televisiva en el país para el partido fi nal de la Copa Mundial en 2006 fue mayor que para cualquiera de los partidos de la Serie Mundial de béisbol de ese año. ESPN retransmitió por primera vez cada partido de la última Eurocopa.

Los jugadores estadounidenses también están probando su valía en el extranjero. La temporada pasada, 14 estadounidenses jugaron en la Liga Premier inglesa. Y en junio, el equipo español Villarreal pagó US$10 millones para adquirir al defensa Jozy Altidore de los New York Red Bulls.

Como mínimo, los europeos podrían cambiar la manera en que Estados Unidos fomenta el desarrollo de los jugadores. En la mayoría de los países, los equipos profesionales son responsables del desarrollo juvenil. Identifi can a las promesas y les proporcionan alojamiento, educación y entrenamiento a tiempo completo en academias.

Carr y otros como él ven EE.UU. como lo hicieron los exploradores europeos, como un territorio amplio listo para la explotación. "Los jugadores en EE.UU. no han crecido con una cultura de fútbol, no viven y respiran el deporte", dice Carr. "Pero lo que cuenta es que aquí hay talento".

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