Los ‘egipcios’ del siglo XXI

Si bien los egipcios se hicieron célebres, entre otras cosas, por la construcción de gigantescas obras arquitectónicas en forma de pirámide, en Colombia han proliferado una serie de delincuentes que también han construido gigantescas estafas diseñadas con la misma forma geométrica.

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noviembre 20 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-11-20

Apelando a una combinación de instinto criminal y la tristemente llamada ‘malicia indígena’ (entiéndase la forma de sacarle ventaja al prójimo, que constantemente es citada por muchos como un atributo nacional), un grupo de individuos se dedicó a prometer ganancias exorbitantes a ciudadanos inocentes que, motivados por la rentabilidad, pusieron sus ahorros en un sistema diseñado para darles por la cabeza. No hay que ser científico para saber que las pirámides son una vulgar estafa. En un típico esquema de esta naturaleza una compañía atrae ciudadanos, llamados ‘inversionistas’ para que depositen sus recursos a cambio de rentabilidades atractivas. Estas rentabilidades son pagadas a su vez por nuevos inversionistas que entran en la pirámide y así sucesivamente. El problema es que el sistema nunca es solvente, pues desde el momento que empiezan a funcionar los pasivos exceden los activos y tarde que temprano los recursos de los nuevos ‘inversionistas’ no alcanzan para cubrir el capital inicial y los intereses prometidos a quienes invirtieron en etapas anteriores. Por supuesto, el castillo de naipes se viene abajo, cuando los ciudadanos intentan sacar su dinero y nadie responde. Lo triste del asunto es que esta práctica no es nueva y puede ocasionar serios problemas de políticas públicas si no se atacan de raíz. Los negocios piramidales, también conocidos como esquemas ‘Ponzi’, gracias al estafador Carlo Ponzi que en 1920 ‘tumbó’ miles de personas en Boston con un negocio de intermediación de notas postales, son muy peligrosos. Sin ir muy lejos, está el caso de Albania, donde en 1996 y 1997 los depósitos en este tipo de negocios llegaron a la mitad del PIB. Cuando la burbuja explotó la crisis social dejó más de 2.000 muertos, y al Gobierno con un lío sin proporciones. Aunque gracias a las experiencias internacionales se han tomado medidas en muchos países para prevenir esta modalidad de fraude, principalmente prohibiendo la captación masiva e ilegal de recursos, controlar el mal no ha sido tarea fácil. Los delincuentes encuentran formas de escabullirse de las autoridades a través de métodos creativos como la venta de bienes y servicios voz a voz entre afiliados a una empresa, que pagan cuotas de ingreso y reciben beneficios por incorporar nuevos miembros. El caso más sonado de esta modalidad fue el de ‘Holiday Magic’, que en los años 70 fue demandada por el Estado de California y la Comisión Federal de Comercio de los E.U., comprobando el fraude a través de estructuras piramidales disfrazadas. La preocupación esencial desde el punto de vista de políticas públicas es que muchas de estas empresas apuntan a la filosofía de crecer desmesuradamente para trasladarle el problema al Estado. Un interesante documento publicado por Utpal Bhattacharya sobre las implicaciones de economía política que generan los esquemas ‘Ponzi’, afirma que los rescates estatales a los ciudadanos que invierten en estos negocios, lo único que hace es dar más incentivos a premiar la irracionalidad por el dinero fácil y la aparición de nuevos ‘empresarios’ de la estafa. El Gobierno colombiano hizo lo correcto al intervenir, cerrar y liquidar los negocios piramidales. Igualmente, al tomar medidas regulatorias y tipificar delitos relacionados con esta prácticas. Con estas medidas, el Estado le cortó la cabeza a la culebra e impidió que los contribuyentes tengan que pagar por las obras de los ‘egipcios’ del siglo XXI. ivanduquemarquez@gmail.com '' El Gobierno colombiano hizo lo correcto al inter- venir, cerrar y liquidar los negocios piramidales.WILABR

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