El llamado a no dejarse engañar con acuerdos sobre deudas de libranza

Firmas que han incumplido pagos estarían buscando descargar la responsabilidad en originadores del crédito.

Fijan nuevas reglas para operar libranzas

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Finanzas
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Portafolio
septiembre 18 de 2016 - 09:23 p.m.
2016-09-18

Empresas que actúan como intermediarias en la reventa de créditos de libranza y que pasan por apuros económicos estarían tratando de negociar con los acreedores de sus obligaciones no pagadas a tiempo, antes de que estos las denuncien (Vea además: El lío de las libranzas).

Frente a las informaciones que han circulado al respecto, la Superintendencia de Sociedades aclaró que todo acuerdo que se haga está bajo cuenta y riesgo de los participantes en él.

En el caso particular de Estraval –junto con seis firmas presuntamente ligadas a ella– así como el de Elite Internacional, estarían impedidas para realizar ese tipo de arreglos debido a que la primera cursa por un proceso de liquidación y la segunda, de reorganización (Lea también: En juego, unos $ 580 mil millones por crisis de Estraval).

Las libranzas son préstamos que se hacen con respaldo de un sueldo o una pensión.

Normalmente las cooperativas los ofrecen a personas con una vinculación laboral, y resultan de fácil recaudo pues las cuotas se descuentan de la nómina. Luego, se pueden negociar con empresas o particulares que adquieren las acreencias motivados por el alto rendimiento.

Desde julio se evidenció una crisis en varias firmas que no tenían como cancelarles a sus inversionistas debido a que, presuntamente, los originadores tampoco les estaban cumpliendo.

Para determinar si la situación está ocurriendo en un número considerable de empresas, la Súper les ha pedido información a cerca de 400 de ellas y ha realizado 30 visitas de inspección. Después del trámite, ahora tiene en la mira a una decena, cuyos nombres no fueron revelados.

Portafolio recibió la denuncia de un inversionista de una de estas empresas, que pidió mantener su identidad en reserva. Sin embargo, se trata de una de las firmas que están en la mira de la Supersociedades.

Según la fuente, inicialmente recibió un comunicado de los directivos, en el cual le aseguraron que le responderían por el 95% de la deuda –que en su caso son más de 300 millones de pesos– y luego fue convocado a una reunión donde le dijeron que el 80% de ese dinero era responsabilidad de la cooperativa originadora del crédito y el resto lo asumiría la compañía misma con la que él había hecho el negocio. Todo con la condición de que no le informara a la autoridad societaria del impago de los intereses.

“La primera cuota sobre mi inversión la debí recibir el 15 de agosto y como desde el 31 de julio suspendieron los pagos, no recibí nada”, dijo el afectado.

Como este caso, al parecer, han llegado varios a la Superintendencia, en los cuales incluso han dicho que los acuerdos cuentan con el visto bueno de la entidad gubernamental. “Nosotros no estamos avalando eso, porque no es nuestra función”, afirmó una fuente de la Supersociedades, que hizo la advertencia para que la gente no se deje engañar.

En un comunicado emitido en días pasados, dicha entidad indicó además que las compañías que revenden obligaciones de libranza están obligadas a responderles a sus inversionistas.