El embrollo cambiario

El embrollo cambiario

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mayo 02 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-02

Como el proceso de revaluación del peso parece no tener reversa, a pesar de la hecatombe política que estamos viviendo y que en otras épocas hubiese disparado la cotización del dólar, es apenas lógico que se vuelva a ventilar el tema de la dolarización. Y si la dolarización es objeto de análisis y discusión es porque, definitivamente las medidas ortodoxas de política cambiaria han mostrado su inoperancia e incluso su inconveniencia.

Cuando un organismo está afectado por un mal, el cual no responde a tratamientos que terminan siendo meros paliativos, los galenos recomiendan la extirpación del órgano que genera la infección, aplicando la sabia teoría de 'dos males el menor'. El ex ministro Junguito -toda una autoridad en la materia como padre putativo que fue del tránsito de la 'gota a gota' al 'chorro a chorro'- descarta la posibilidad de acudir a medidas extremas como volver a las épocas de tasa de cambio fija, e igualmente se declara contrario a la eventualidad de la dolarización. El argumento tradicional en contra de la dolarización es la pérdida de autonomía política, monetaria y cambiaria frente a decisiones políticas y económicas que en cualquier momento puedan tomar las autoridades respectivas de los Estados Unidos.

Lo de la pérdida de soberanía política es muy discutible, pues más soberanía se puede llegar a perder con un TLC mal negociado. En materia económica sí seríamos más dependientes, pero nada es gratis en la vida y menos en economía. Y además no es mucho el margen que nos queda para ser aún más dependientes.

Sin embargo, en toda esta discusión que parece de nunca acabar, hay una pregunta de fondo para hacerse y tratar de responder adecuadamente. ¿Es definitivamente dañina la revaluación para los intereses generales de la economía? En estos días, PORTAFOLIO hacía una breve reseña de un juicioso estudio realizado por expertos del Banco de la República y cuyas conclusiones parecen apuntar a que el posible efecto negativo sobre las exportaciones es bastante reducido. Valdría la pena conocer más en detalle dicho estudio o que sus autores nos diesen a los legos unas explicaciones más precisas.

¿Cuántas empresas del sector industrial por ejemplo, que dependen ciento por ciento de los mercados externos para sus ventas, a su vez importan maquinaria y materia prima, y ello les permite beneficiarse de la mismísima revaluación? Es innegable, que además de la estricta política monetaria del Banco, el éxito parcial en controlar la inflación en Colombia se debe en buena parte a la 'desinflación importada' vía revaluación. Recordemos que a final de cuentas todos somos consumidores.

Como van las cosas, estamos en camino de llegar a una dolarización disfrazada, gracias a la cual, vamos a poder preservar intactos los símbolos de la autonomía, y simultáneamente asimilar los beneficios económicos de carácter general. Dado que el Banco de la República ya ha aceptado que sus intervenciones discrecionales son inocuas, no está muy lejana la gloriosa fecha en que el dólar llegue al piso de los mil pesos. En ese momento un 'proyectito' de ley en el Congreso (o en quien haga sus veces) eliminando tres ceros en todas nuestras cuentas, nos llevará a la paridad absoluta que tanto orgullo y felicidad les generaba a nuestros antepasados.

Recordemos también que la valorización del peso frente al dólar, en tanto esta siga siendo usada como unidad de cuenta internacional, hace que las cifras macroeconómicas de Colombia (tamaño del PIB, ingreso per cápita y demás) sean cada vez más favorables. Y como estas cifras en dólares son las que sirven a los analistas internacionales para sus diagnósticos y recomendaciones, mejoran las posibilidades de que nuestra calificación vuelva al rango de inversión. Motivo más de regocijo patrio.

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