Emergencia juvenil

El momento por el que atraviesa la juventud en el mundo no debe ser pasada por alto. Según la OIT, en el 2010 la tasa de desempleo en este segmento poblacional se ubicó en la peor situación de los últimos años.

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septiembre 22 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-09-22

Ante esta circunstancia muchos países han visto crecer una serie de problemas. Criminalidad, violencia, suicidios y protestas violentas son sólo algunas de las tendencias que la falta de oportunidades y la ausencia de un entorno de cohesión están ocasionando. Sin ir muy lejos, en naciones como El Salvador, Honduras y Nicaragua, la mayoría de integrantes de las 'maras' y pandillas que controlan las actividades ilícitas están entre los 18 y los 29 años. Por estas razones y por considerar que en Colombia el problema no es menor, vale la pena revisar en detalle los resultados del estudio elaborado por la ex ministra de Cultura Paula Marcela Moreno, con el auspicio de Visible Hands Corporation y Open Society Foundation, sobre la juventud urbana en el país. La investigación evidencia cómo la juventud en riesgo, es decir, aquella que por sus condiciones de vida puede incurrir en comportamientos que pongan en peligro su integridad y las sociedades en las que participan, es un fenómeno que puede desatar un deterioro de la seguridad en las principales ciudades. Para entender la dimensión del problema basta con observar que en el 2009, de acuerdo con el Instituto de Medicina Legal, la mayor tasa de homicidios se dio en personas con 25 y 29 años de edad, al mismo tiempo que los jóvenes concentraron el volumen más alto de suicidios. Otro factor de alarma se expresa en que el 44 por ciento de la población carcelaria la conforman personas entre 18 y 29 años. ¿Cómo se puede enfrentar el problema? El punto de partida consiste en ver a la juventud en riesgo como el principal desafío para triunfar frente a la violencia. Por eso es necesario que el Gobierno Nacional, de la mano de los gobiernos locales, diseñe una política de prevención con responsables visibles y que permita la coordinación eficaz entre las entidades responsables de gasto social y la policía, para intervenir en las zonas de mayor vulnerabilidad. Estas tareas deben ir acompañadas con fomentar la cohesión comunitaria a través de cultura ciudadana conformando redes de participación como la Corporación Son Batá en Medellín o Titanio en Cali; estimular emprendimientos microempresariales y culturales; complementar la educación escolar con la formación vocacional y técnica para el trabajo y aplicar, con el apoyo del sector privado, la Ley de Primer Empleo en las comunidades más vulnerables. Colombia y América Latina pasan por un momento de inversión, crecimiento y acceso a mercados. Pero en la región, el 39 por ciento de los jóvenes se encuentra en la pobreza y en Colombia el desempleo juvenil es cercano al 20 por ciento. Darle prioridad a la juventud en riesgo es indispensable para asegurar un verdadero crecimiento con equidad. ivanduquemarquez@gmail.com helgon

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