‘Los emergentes no van a ser el motor del crecimiento’

Descrito como una estrella en ascenso en el ramo de las finanzas internacionales, Anil Prasad es el jefe del área de mercados cambiarios y emergentes en Citibank.

Anil Prasad

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Anil Prasad

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mayo 05 de 2013 - 11:17 p.m.
2013-05-05

Con la responsabilidad de supervisar a más de 1.500 profesionales que operan en 81 países y basado en Londres, tiene un punto de mira privilegiado sobre lo que pasa en el planeta.

Nacido en India, es descrito como uno de los 100 banqueros de inversión más influyentes.

Durante una reciente visita a Bogotá, habló en exclusiva con Portafolio.

¿Cuál es su visión sobre la realidad de la economía global?

El gran tema al que se enfrenta el mundo es, por supuesto, la falta de crecimiento.

Esto ha sido una sorpresa porque los bancos centrales han tomado medidas audaces para impulsarlo. Y no me refiero solamente a los de los países desarrollados, sino a los de las economías emergentes también.

No hay que olvidar que el año pasado el gran debate tuvo que ver con qué tan rápido estas últimas se desaceleraban.

Así pasó en África del Sur, Brasil, China o India. Cada país anduvo a la mitad, si no menos, de la velocidad a la que llegó en el 2011.

La respuesta fue bajar las tasas de interés y aumentar la liquidez. Este año, con ese hecho de telón de fondo, y con el mercado de la vivienda en Estados Unidos pintando mejor, los expertos pensaron que veríamos mejores oportunidades de crecimiento, y la sorpresa es que esas expectativas no se materializaron.

¿Por qué?

En Estados Unidos la polarización política que llevó a los recortes presupuestales forzados le quitó vigor a la recuperación.

Es verdad que la finca raíz ha avanzado, pero de manera más lenta de lo que parecía.

De tal manera que la economía ha mejorado, pero tiene una velocidad del 2 por ciento anual, que no es suficiente para servir de motor al resto del mundo. Mientras tanto, en Europa la crisis de la deuda sigue vigente, al igual que la recesión. Y en los países en desarrollo hay problemas de diverso orden. En algunos se han apretado las tuercas porque el ritmo del crédito fue muy acelerado, mientras que en otros ha sido claro que el auge de precios en las materias primas se está terminando.

¿Qué cree?

Mi opinión con respecto al crecimiento es que va a ser débil este año y que la verdadera noticia es el fin de la inflación en un buen número de economías, es decir, que el alza de los precios no va a ser un tema de preocupación. Debido a esa situación, vamos a ver más medidas de los bancos centrales para impulsar el crecimiento, por la sencilla razón de que la posibilidad de un estímulo fiscal no existe porque los países no tienen el espacio para adoptarlo.

¿Qué hechos recientes destacaría?

Lo hecho por los japoneses es muy significativo y tendrá efectos en el resto del planeta si el dinero empieza a salir de ese país.

En ese caso, el yen se va a debilitar, haciendo las exportaciones niponas más competitivas y dando origen a un círculo virtuoso.

No obstante, ese proceso todavía no ha comenzado. Todo depende de que las tasas de interés de los bonos bajen internamente y eso lleve a los fondos de pensiones a diversificar su portafolio, comprando activos en el extranjero.

¿Cuál es la base para decir que la inflación no será un problema?

No solo los precios de los metales y el petróleo han bajado, sino que los alimentos también, por razones que incluyen el fin de la sequía que afectó a varias zonas del mundo el año pasado. Por ejemplo, en la primavera del 2012 la comida subió, mientras que en esta que acaba de terminar, disminuyó. Tales razones van a ser una sorpresa positiva, que les va a dar mucho más margen de maniobra a los bancos centrales.

¿Qué opina de las principales economías emergentes?

Si uno mira lo que le ocurre a China, cuyo crecimiento es cercano al 7,7 por ciento anual, y se pregunta si es una tasa mala, tiene que responder que no.

El lío es que esa economía, para seguir con su ritmo de transformación, necesita más velocidad, por encima del 8,5 por ciento y esa es la dinámica que se requiere para impactar los mercados de materias primas. Si uno mira India, estaba creciendo por encima del 8 y ahora lo hace en cercanías del 6 por ciento. Dado el crecimiento de la población, es un requisito avanzar más rápido. En resumen, uno no ve que el mundo emergente tenga el vigor para sacar al planeta de esta dinámica lenta que estamos viviendo.

Menciona los productos básicos. ¿Qué impacto puede tener lo que ha pasado?

Hay dos grupos de países, comenzando por los productores. Si uno asume que el petróleo va a caer en 10 dólares adicionales por barril, el impacto que eso tendría sobre un grupo considerable de naciones sería muy grande, incluyendo su capacidad de consumir.

Del otro lado están los que usan materias primas, que siguen sufriendo el viento en contra que significa la caída del mercado europeo, sin que EE. UU. sea un gran comprador. Eso me ratifica en que los mercados emergentes no vayan a ser ese motor de crecimiento que muchos esperan.

¿Cómo analiza el desempeño de las bolsas en una y otra parte del mundo?

Veo que las correlaciones ya no son las mismas de hace un tiempo.

En la propia América Latina, uno encuentra países que aumentan sus tasas, junto a otros que las bajan. Con eso quiero decir que ya no hay una historia global, sino una individual.

En ese ambiente, los mercados de los países más desarrollados han tenido un desempeño mejor porque existe la impresión de que el ajuste que estos han hecho a una realidad de menor crecimiento ha sido más rápido. Por lo tanto, si la marea llega a cambiar, son los industrializados los que mejor la pueden aprovechar.

¿Eso qué quiere decir para un inversionista?

Que los dos mercados accionarios que generan más entusiasmo hoy en día son el japonés y el estadounidense, mucho más que los de India o Brasil.

¿Se ha ajustado el sector privado de los países más ricos con mayor velocidad que el público?

Es difícil negar esa impresión. No obstante, con el tiempo va a ser difícil tener compañías que anden muy bien, en naciones que están mal o no han hecho la tarea debida.

Pero, en general, uno podría decir que las empresas a nivel individual están mejorando sus calificaciones, mientras los países en que se encuentran no. Reitero que esa divergencia no va a ser eterna.

¿Cree que las tasas de interés seguirán bajas?

Pienso que se van a mantener estables o incluso bajarán más. En el mundo desarrollado esto va a ser el resultado de las políticas para inyectar liquidez, mientras que en el emergente tendrá que ver con la caída en la inflación.

¿Y los precios de los productos básicos?

Si nuestros análisis son correctos y el consumo de materias primas va a ser más lento en su crecimiento, eso quiere decir que el gran ciclo alcista ha llegado a su fin.

La mayoría de analistas pensó que este año habría un movimiento lateral de estos mercados, pero ahora la pregunta es si después de ver lo que le ha ocurrido al oro lo que hay es un cambio de tendencia.

A lo anterior hay que agregar situaciones como la ocurrida con el gas natural en Estados Unidos que está empujando hacia abajo las cotizaciones de los insumos energéticos.

Muchas economías emergentes se han visto afectadas por la apreciación de sus monedas. ¿Cómo analiza el tema?

La manera en que se ha manejado el asunto en el mundo en desarrollo es a través de intervenciones de los bancos centrales, mediante compra de divisas y, en menor grado, los controles de capitales. Eso ha llevado a que el nivel de reservas internacionales se haya multiplicado por diez en los últimos años y ahora se encuentre en más de cinco billones de dólares, lo cual a veces genera costos apreciables.

¿No hay otra manera?

Bueno, los suizos le pusieron un piso a su moneda, mientras que los chinos la administran con una rienda muy corta. Por eso lo que veo es que hay apenas un puñado de países en donde la tasa de cambio se deje flotar libremente. En todos los demás casos hay diferentes grados de intervención y esa va a ser la realidad futura.

‘COLOMBIA TIENE UNA ACTITUD ORIENTADA A HACER LA TAREA’

América Latina se ha beneficiado de la liquidez, pero el país tiene que aprovechar más las condiciones.

El mexicano Jaime Roblesgil es el jefe de mercados del Citi para América Latina y se refirió a las perspectivas de la región.

¿Cómo analizan América Latina?

Es indudable que la región se ha beneficiado de una gran liquidez global. Pero la verdad es que no se puede generalizar, porque hay tres tipos de países. Los primeros son los que han hecho la tarea bien, los que la han hecho a medias y los que no la han hecho.

En el primer grupo se encuentran México y Chile, en el segundo Brasil, y en el tercero Venezuela o Argentina.

¿Cuál es la ventaja de ese primer grupo?

Que tiene la ventaja de atraer capitales y al mismo tiempo impulsar el crecimiento de la demanda interna, sin que la inflación sea un problema. Eso lo notan los inversionistas.

¿Qué ocurre con el segundo?

Hay un exceso de controles que impide que el crecimiento despegue y la inflación ha vuelto a ser un dolor de cabeza.

¿Y el tercero?

Solamente atrae inversiones de corto plazo y especulativas.

¿Cómo se ve Colombia?

Tiene razones para estar en el primer grupo, con avances que la hacen atractiva. La pregunta es lo que va a hacer para aprovechar esas mejores condiciones. Pero en general vemos las cosas de forma muy positiva y consideramos que este es uno de nuestros mercados clave, en el que seguiremos invirtiendo.

¿Cómo contrastar esa impresión con la baja en los precios de las materias primas que exporta?

Hay que desarrollar una historia local. Cuando se ven los temas de consumo, infraestructura o profundización financiera, hay un gran potencial de crecimiento para que la demanda interna se convierta en el motor principal. Existen muchas tareas por delante, pero encontramos una actitud orientada a hacer la tarea.

Ricardo Ávila Pinto

Director de Portafolio

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