Emprendimiento social para formar a los futuros líderes

Desde 1961, la Fundación Carulla se ha dedicado a estimular e impulsar la educación para la población menos favorecida del país. Su labor se concentró en principio en brindar becas a empleados de bajos recursos que estaban al servicio de la tradicional red de supermercados Carulla, y posteriormente replicó el ejercicio cuando la cadena se integró a la sociedad Carulla Vivero.

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julio 08 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-07-08

Ahora que Carulla Vivero pasó a Almacenes Éxito, la Fundación Carulla toma un nuevo aire y, conservando su espíritu de defensa y promoción de la educación, arranca una nueva etapa con el desarrollo de la empresa social aeioTu. La fundación, que se sostiene de los beneficios que le dejó la venta de la cadena, tiene como presidente de la junta directiva a Samuel Azout, empresario barranquillero que después de su paso por el sector privado le ha apostado al emprendimiento social. En este tema, el fin último y la rentabilidad están dados en las ganancias sociales de un proyecto en particular, pero aplicando con rigor prácticas empresariales como la medición del impacto y la rentabilidad en términos de eficiencia. No es como en la responsabilidad social en donde las empresas se dedican a producir y a ayudar de forma valiosa a su entorno, pero lo más importante es cumplir a sus accionistas, explica Azout. Con la empresa social aeioTu, la inversión es por 12 millones de dólares en los próximos 10 años con el fin de atender a unos 15.000 menores en sus primeros años de educación. Para esto será fundamental el acompañamiento de 1.000 educadores. Este trabajo que se desarrolla desde el año pasado promueve programas de atención integral que incluyen educación, nutrición y cuidado de alta calidad para menores que están entre los tres meses y los 5 años de edad que no cuentan con recursos económicos. “La misión de aeioTu es educar innovadores sociales y futuros líderes”, dice Natalia Mesa, directora ejecutiva de la fundación. La experiencia es palpable en cuatro centros educativos: Nogal, Orquídeas de Suba, El Libertador en Santa Marta y La Playa en Barranquilla, el cual hace parte de la Institución Educativa Pies Descalzos. La cobertura en esos centros alcanza los 711 niños y niñas. Azout explica que el trabajo se hace en alianza con el Ministerio de Educación, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y las alcaldías de Bogotá, Barranquilla y Santa Marta, así como con varias organizaciones. “Adicionalmente, creamos un sistema de subsidios cruzados, de manera que los centros de estratos cinco y seis ayudarán a subsidiar la educación de los niños de estratos uno y dos”, dice. En el modelo de crecimiento de esta empresa social también está prevista la expansión mediante la franquicia social. Se trata de que expertos en educación infantil o gobiernos locales conozcan el desarrollo de aeioTu y lo extiendan, especialmente en los estratos tres. '' En la medida en que la marca y el beneficio se extiendan en el país, se buscarán mecanismos para hacer eficiente y efectiva la operación”. Educar temprano A juicio de los analistas en asuntos sociales, los programas de desarrollo en la primera infancia son eficaces en la tarea de reducir la pobreza y la desigualdad, aun en épocas de crisis. Teniendo en cuenta que desde la gestación hasta los seis años se desarrollan habilidades que permiten pensar, hablar, aprender y razonar, una educación de calidad en esos años es fundamental. Las tres patas del modelo La formación en la empresa aeioTu se basa en la filosofía Reggio Emilia, nombre adoptado por la ciudad donde nació, en el norte de Italia, luego de la Segunda Guerra Mundial. Explica la fundación que originalmente los padres de familia consideraron que la mejor manera para superar los estragos de la guerra y construir una nueva sociedad era una nueva forma de educación a los pequeños, “con un enfoque que les permitiera reconocer, comunicar y mantener la imagen del niño como persona que puede pensar y actuar por sí mismo”, dice la institución. En general, los programas de primera infancia que se han inspirado en esta filosofía comparten la forma en que ven, perciben y respetan al niño. Adicionalmente, se busca que el aprendizaje de los menores tenga sentido y que ellos tengan control sobre sus actividades diarias. Como actores claves del proceso educativo bajo el modelo Reggio Emilia se mencionan a la familia, a los maestros y al ambiente físico. Los miembros de la familia son vistos como socios y colaboradores de sus hijos y, por su parte, los maestros los reconocen como los primeros educadores del niño, al tiempo que los involucra en el proceso. Respecto a los maestros, la filosofía propende por un compromiso a largo plazo de los maestros por ampliar su conocimiento sobre los niños. Los maestros se vuelven hábiles observadores de los pequeños, toman notas y documentan las conversaciones e interacciones entre ellos, para luego compartirlas con otros niños, otros maestros, el artista residente y la pedagogista. Para la empresa aeioTu y su modelo educativo la buena disposición del ambiente físico es fundamental para invitar al desarrollo de los niños. En este esquema no existe reserva de que el trabajo sea en vano después de que un niño da el paso a un centro de educación de primaria que no tenga el mismo espíritu pedagógico. La razón es que lo aprendido queda para toda la vida.WILABR

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