Empresarios y emprendedores

Hay, o debe haber, un emprendedor en cada uno de nosotros. Colombia necesita fomentar el espíritu empresarial con el fin de crear empresas que generen empleo, ingresos y, en consecuencia, bienestar, convivencia, armonía y paz; necesitamos empresarios pero también, y sobre todo, necesitamos emprendedores. Empresario es aquel individuo emprendedor que traduce una visión empresarial en una realidad productiva y social que llamamos empresa; un empresario o líder empresarial también desarrolla empresas ya creadas, sobre todo en situaciones de cambio e incertidumbre.

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agosto 08 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-08

Entendemos por intraempresario o intrapreneur el individuo que, en el interior de una empresa, se comporta como si ésta fuese de su propiedad; estos individuos a quienes ‘les duele la empresa’, son los que el pionero del intrapreneurship, Gifford Pinchot define como “emprendedores dentro de las corporaciones”. Muchos de los intraempresarios terminan, de hecho, de manera natural formando sus propias empresas. Aunque no todos podemos, queremos o debemos ser empresarios, todos podemos y debemos ser emprendedores. El espíritu emprendedor, entonces, se puede traducir en empresarismo, intraempresarismo (intrapreneurship) y emprendedurismo, que en un sentido más amplio se confunde con el liderazgo y que nos atañe a todos sin excepción. Un verdadero empresario concreta su espíritu emprendedor, de manera integral, también en su familia y en su responsabilidad por su entorno social, económico, cultural, científico y político. Deviene, entonces, un ‘empresario estadista’, un líder transformador. Quienes no deciden ser empresarios pueden orientar su espíritu emprendedor hacia la excelencia en muy diversos campos. Cuando hacia los 18 años tuvimos que elegir -tal vez de manera prematura- una profesión, la gama de opciones era amplia; hoy el menú es más variado aún. Nuestra sociedad necesita científicos, historiadores, filósofos, artistas, educadores, juristas, líderes espirituales, sociales, políticos, deportistas, arquitectos, diseñadores, publicistas, comunicadores, periodistas, expertos en información, ingenieros en sus diversas ramas, médicos y profesionales de las ciencias médicas y de las ciencias ambientales, administradores, profesionales de las ciencias sociales, (sicólogos, sociólogos, economistas, antropólogos ), etc. Se requiere un claro espíritu emprendedor en la empresa privada, pero también en la empresa pública y en la social. Empresarios privados, públicos, sociales, y no-empresarios, deberán expresar su capacidad emprendedora y su liderazgo transformador en tres campos fundamentales que constituyen la trilogía fundamental del ciudadano integral: el liderazgo en la familia, el liderazgo en el trabajo, y el liderazgo en la educación para la democracia y la participación ciudadana. No podemos imaginar un país verdaderamente iniciado en la senda del desarrollo sostenible que no sea construido de manera colectiva, solidaria y armónica de ‘abajo hacia arriba’ con base en una revolución del trabajo voluntario y la participación social; se trata de ciudadanos educados que, independientemente de su posición en la escala social, están en capacidad de opinar y actuar como ciudadanos integrales en los asuntos públicos más allá del simple voto. No debemos sobreespecializarnos; todos debemos tener una cultura científica, artística, espiritual, social, política, ambiental, jurídica, deportiva, educadora,… que cubra toda la gama de intereses, necesidades y profesiones; desde la más tierna infancia debemos, en la educación informal (familia, comunidad, medios de comunicación, empresa), en la educación formal (jardín, colegio, tecnológico, universidad), formar ciudadanos integrales. Los mayores debemos ser modelos y ejemplos para los niños y jóvenes, ejercitando nuestro espíritu emprendedor en la familia, en el trabajo, y en la participación ciudadana con un criterio interdisciplinario y multidisciplinario que reinterprete la ya olvidada ‘cultura general’ que poseían los abuelos y la transforme en una verdadera ‘cultura integral, emprendedora y líder’ que sea la verdadera base de un país viable. Consultor y empresario "Colombia necesita fomentar el espíritu empresarial”.

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