Empresas familiares, más temerosas a endeudarse

Las empresas familiares, sean un pequeño negocio o un conglomerado, enfrentan situaciones y retos similares frente a la toma de decisiones.

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septiembre 14 de 2011 - 08:03 p.m.
2011-09-14

Esto se debe a que no es fácil para estas empresas separar los límites de toma de decisiones del ámbito económico al familiar.

Múltiples intereses se soslayan o se enfrentan y hacen que estos procesos tengan lógicas diferentes a las de otros tipos de empresas y, por tanto, resultados diferentes.

En el grupo de investigación del Colegio de Estudios Superiores de Administración Cesa se ha venido estudiando en los últimos dos años los procesos que involucran las decisiones en las empresas familiares, desde una perspectiva de gobierno corporativo, con el propósito de indagar dichas lógicas y ofrecer nuevas perspectivas en este sentido.

Uno de los problemas en el que este escenario se evidencia con mayor claridad es aquel en el que las empresas tienen que tomar una decisión respecto a la combinación entre deuda y capital para financiar su operación y las oportunidades de crecimiento que logran identificar.

Estas decisiones son de vital importancia en la medida en que soportan la continuidad de la empresa y tienen un impacto sobre el valor de la misma.

Sin embargo, y aún cuando durante más de 60 años se ha discutido el tema en la academia, ha sido imposible determinar una proporción óptima entre la deuda y el capital, una carta de navegación que las empresas puedan seguir para garantizar la maximización del valor de la empresa en beneficio de los accionistas.

Varios factores inciden en las decisiones que se toman al respecto. Por ejemplo, la primera consideración naturalmente está en los costos de bancarrota que genera el endeudamiento.

Para los gerentes y empresarios, tomar deuda implica reducir el costo promedio al que se consiguen los recursos para financiar la operación siempre que la empresa cuente con utilidades, esté en capacidad de atender el servicio de la deuda y los recursos se tomen a tasas inferiores a la rentabilidad que generan los activos.

Esto sucede, entre otras cosas, por el beneficio tributario que genera el endeudamiento y porque la deuda siempre será menos costosa que la financiación con el dinero de los accionistas.

Bajo estas consideraciones, las empresas deberían contar con tasas de endeudamiento elevadas para aprovechar los beneficios de la deuda. Pero no se pueden dejar de lado los costos de bancarrota. Una empresa con alto endeudamiento enfrenta un mayor nivel de riesgo financiero y está más expuesta a una potencial bancarrota.

Otro factor que incide en la combinación de deuda y capital que toman las empresas está en las asimetrías de información entre internos y externos y los costos que estas asimetrías generan.

El gerente general y su equipo tienen un mayor nivel de información en relación con los prospectos futuros de la empresa en comparación con los inversionistas externos.

Esto hace que los precios que están dispuestos a pagar los potenciales accionistas en una nueva emisión de acciones regularmente sean inferiores a lo que podrían ser si conocieran en detalle proyectos y oportunidades de crecimiento que identifica el cuerpo directivo.

De igual manera, estas asimetrías hacen que el costo de la deuda sea superior al que podría asignarse a las empresas si se conociera en detalle la información antes mencionada.

Es por esto que las empresas prefieren siempre financiar su operación en primera instancia con recursos generados por la operación antes que tomar nueva deuda o emitir acciones al mercado.

Pero en las empresas familiares surgen nuevas consideraciones en relación con las decisiones de financiación, y específicamente, con el nivel de endeudamiento. Por una parte, se argumenta que las empresas familiares no toman el nivel de deuda óptimo y siempre toman menos deuda que compañías con similares características sin involucramiento familiar debido a la aversión al riesgo de las familias y la concentración de la riqueza familiar en la empresa.

Sin embargo, otras investigaciones han demostrado que la deuda es preferida por las familias como una fuente de financiación en lugar de la emisión de nuevas acciones, lo que evita compartir el control de la empresa familiar con otra clase de accionistas.

¿Cómo se comportan las empresas colombianas en relación con la deuda? Los resultados de las investigaciones en el Cesa muestran que las empresas familiares jóvenes, aún dirigidas por el fundador, suelen tomar menos deuda que las empresas con similares características pero sin el involucramiento de las familias fundadoras o controladas por otro tipo de accionistas.

Esto sucede principalmente por la aversión al riesgo que caracteriza a los fundadores, quienes ven en la empresa la riqueza actual y futura de su familia y que evitan asumir riesgos, como los relacionados con un proceso de bancarrota debido a un endeudamiento que bajo una coyuntura especial la empresa no pueda cubrir.

Sin embargo, las empresas familiares consolidadas, con décadas de operación, en ocasiones dirigidas por herederos, toman niveles de deuda superiores a los que asumen empresas con similares características sin la presencia familiar.

Lo anterior puede suceder porque en el proceso de maduración de la empresa surgen necesidades de financiación que la riqueza limitada de la familia no puede cubrir. Sin embargo, antes que financiar dicho crecimiento que permita la participación de nuevos accionistas en la empresa, las familias prefieren tomar deuda.

Lo anterior resalta una tensión que afrontan las familias al momento de tomar decisiones relacionadas con la estructura de capital para sus empresas. Por una parte, prefieren tomar menores niveles de deuda, siempre que puedan hacerlo, para evitar riesgos de bancarrota y ‘jugar’ con la estabilidad financiera de la familia.

Sin embargo, cuando las necesidades financieras se incrementan y superan la capacidad de financiación que puede otorgar los propietarios a la empresa, las familias prefieren deuda antes que enfrentar el riesgo de perder el control de la empresa que han construido.

Esta situación no deja de ser paradójica, pues en muchos casos la fortaleza que tiene la empresa familiar se vuelve en su riesgo más alto, al sesgar los procesos de toma de decisiones al punto de llegar a la posibilidad de sacrificar crecimiento económico en aras de mantener el control de la empresa, sin considerar incluso que la cesión de parte la propiedad de la empresa o incluso del control de la misma puede redituar en un mayor capital para la familia y en mayores rendimientos futuros, lo que las situaría claramente en una posición desventajosa frente a sus competidores con estructuras de propiedad diferentes y generaría una probabilidad mayor de que en el largo plazo tengan una participación menor en el mercado.

JUAN SANTIAGO CORREA R

Director de Investigación, Colegio de Estudios Superiores de Administración CESA

juansc@cesa.edu.co

MARÍA ANDREA TRUJILLO

Profesora Asociada, Colegio de Estudios Superiores de Administración CESA

maria.trujillo@cesa.edu.co

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