A enfrentar la revaluación

El peso colombiano se fortalece frente a la moneda de referencia, el dólar, simplemente, porque al país llegan más dólares de los que se van. Para abril de este año, Colombia registraba un superávit de la balanza comercial de US$506 millones; si a esto le sumamos los incrementos en inversión extranjera –tanto directa como de portafolio– que se espera llegue a un récord de US$10.000 millones en 2008; más las remesas, con un incremento de más del 10%, y el incalculable ingreso de dólares por cuenta del narcotráfico, tenemos como evidente resultado una moneda revaluada. Y a menos que estas cifras se reviertan, no hay nada que el Ministerio de Hacienda o el Banco de la República puedan hacer al respecto. Es más, ambos lo han intentado todo para cambiar el gradiente del peso colombiano, pero como podemos ver, los resultados no han sido los esperados.

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julio 24 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-24

Sin embargo, en medio de un panorama con una moneda fuerte que parece haber llegado para quedarse, es importante recordar que la devaluación es una herramienta que le aporta competitividad al sector exportador de un país, pero solo de manera temporal. El tiempo suficiente para que las empresas locales se fortalezcan y tengan argumentos para competir en un mercado global. No obstante, hasta las empresas más profesionales se dejan tentar por el facilismo de una favorable tasa de cambio y desaprovechan las ‘vacas gordas’ para invertir en tecnología, construcción de marca, en mercados estratégicos, investigación y desarrollo, o cualquier otra estrategia de competitividad. A medida que la moneda se fortalece y mientras las empresas que no se prepararon empiezan a pasar dificultades, la posición gerencial se polariza: por un lado están quienes reaccionan positivamente y son creativos frente a la crisis; pero por otro aparecen quienes buscan reducir costos acudiendo a los despidos masivos y la solicitud de subsidios o beneficios al Gobierno. ¿Y cómo no dárselos cuando, precisamente, estos sectores son generadores intensivos de empleo? Aunque es más fácil decirlo que hacerlo, las empresas tienen que cambiar su forma de pensar. Deben dedicarse a generarle valor a sus productos, a dejar de competir con mano de obra barata, a pasar de ser proveedoras de materias primas a ser proveedoras de marcas. Las reglas del juego siempre han estado sobre la mesa. Pero aparentemente solo nos preocupamos, cuando caemos en la cuenta de que los años del dólar a 3.000 pesos quedaron atrás y que quizá tarden varios años en regresar. Este es el momento en el cual los empresarios nacionales deben demostrar que están a la altura y que saben cómo jugar y ganar con las reglas de juego. Vale la pena aclarar que éstas son las mismas reglas con las que cuentan los empresarios europeos y norteamericanos, a las que nos tendremos que acostumbrar.director@revistalabarra.com '' Aunque es más fácil decirlo que hacerlo, las empresas tienen que cambiar su forma de pensar.WILABR

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