El enfriamiento económico golpea el algodón en EE.UU.

Una reducción de la demanda global deprime los precios del cultivo

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noviembre 27 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-11-27

Los volátiles mercados de los commodities están causando un retroceso del algodón en Estados Unidos, especialmente en la región noroccidental del estado de Mississippi, conocida como el Delta del Mississippi.

Agricultores como Brad Cobb han empezado a plantar otros cultivos, a pesar de que la familia Cobb ha sembrado algodón aquí desde 1860.  El cultivo crece muy bien en este clima cálido, mientras que otros, como el maíz, presentan más dificultades.  "Es la cosecha que ayuda a sobrellevar sequías, inundaciones y tormentas", dice Cobb.

Pero en los últimos dos años, los precios del algodón no han repuntado a la par con los precios de granos como el maíz y la soya, así como los de suministros como el fertilizante y el diésel.

Cobb y su familia, que en 2006 cultivaban exclusivamente algodón en unas 5.200 hectáreas, tienen ahora otros cultivos y sólo dedican 2.000 hectáreas al algodón. El año entrante planean reducir su cultivo un 25% más.

La historia se repite en todo el estado de Mississippi. Los agricultores cultivaron sólo 145.000 hectáreas de algodón durante la actual cosecha, comparado con 500.000 hectáreas hace sólo dos años. En todo Estados Unidos, los agricultores cultivaron 3,1 millones de hectáreas de algodón, comparado con 5 millones de hectáreas en 2006.

Este mes, el Departamento de Agricultura de EE.UU. reportó que la demanda de algodón de China y otros países en desarrollo está cayendo debido a la desaceleración económica. Y hace poco, Weil Brothers- Cotton Inc., una empresa dedicada a comerciar algodón por más de un siglo, informó a sus clientes que reduciría sus operaciones después de que un alza de precios en marzo la dejara con grandes pérdidas.

Weil y una compañía afiliada, Weil Brothers & Stern Ltd., de Liverpool, Inglaterra, planean cerrar a principios de 2010 después de liquidar sus posiciones.

El alboroto en los mercados en marzo también fue devastador para la suiza Paul Reinhart AG, una de las firmas comercializadoras más antiguas y grandes de algodón. Desde entonces, la unidad estadounidense de Reinhart ha solicitado protección por bancarrota.

Parte del problema del algodón es que el maíz y la soya, a pesar del reciente declive en los precios, se están beneficiando de la nueva demanda de los países emergentes y los fabricantes de biocombustibles.

Mientras, los precios del algodón se mantienen deprimidos debido a que las semillas genéticamente modificadas han logrado que las plantas de algodón sean más productivas.

"Cambiamos [a otros cultivos] porque teníamos que hacerlo, no porque quisiéramos", dice Cobb, de 62 años, quien se dedica a la agricultura desde 1970.

Jim Pegram, gerente general del concesionario local John Deere, dice que normalmente vendía al año 20 recolectadoras de algodón por US$300.000 cada una, pero este año no ha vendido ninguna.

Por otro lado, sus ventas de maquinaria para recolectar grano han crecido. "Estamos ajustándonos a eso", dice.

La influencia económica del algodón en EE.UU. de hecho ha ido de capa caída por décadas. La llegada de la recolectadora mecánica de algodón marcó el surgimiento de granjas mucho más grandes con muchos menos jornaleros. A fines de la Segunda Guerra Mundial, cientos de miles de trabajadores agrícolas negros se dirigieron al norte en busca de empleo.

La reciente reducción del cultivo de algodón en Mississippi es claramente visible y conlleva consecuencias económicas reales. Antes, la mayoría de los campos a principios de septiembre parecían moteados de nieve. Ahora, se ven campos extensos cultivados de soya y maíz esperando ser recogidos.

Este año, W.W. "Tutt" Sullivan, de 63 años, plantó algodón en sólo 80 hectáreas de las 2.400 hectáreas que cultiva. Hace dos años, los bancos agrícolas empezaron a decirles a los cultivadores que no había necesidad de tanto algodón, dice.

Igualmente, las empresas desgranadoras de algodón han estado reduciendo sus contrataciones y algunas han cerrado.

Cobb dice que solía emplear a 35 jornaleros durante 10 semanas durante la cosecha. Este año, con la producción en 23.000 pacas comparado con 55.000 en los últimos años, sólo necesitó a 17. "Esta gente son como familia. Fue muy difícil despedirlos", dice.

Y el cambio a otros cultivos no ha ayudado a Cobb a dormir mejor en el pasado. En 1997, la primera vez que apostó fuerte por el maíz, perdió el 25% de la cosecha debido a la afl atoxina, un químico tóxico producido por moho que con frecuencia afecta al maíz en el calor del Delta del Missi ssippi.

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