Un enorme hallazgo revitaliza el gas natural en EE.UU.

El combustible pasa de actor secundario a estrella en los esfuerzos del país por satisfacer localmente sus necesidades energéticas

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mayo 08 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-05-08

¿Un enorme hallazgo de gas natural en este distrito en el estado de Louisiana, anuncia un gran cambio en el panorama energético de Estados Unidos. Tras una era de producción en descenso, el país ahora nada en gas natural.

Incluso los cálculos más conservadores sugieren que el descubrimiento en Louisiana ¿conocido como el Esquisto Haynesville, por la densa formación rocosa que contiene el gas¿ podría albergar unos 5,7 billones (millones de millones) de metros cúbicos de gas natural. Ese es el equivalente a 33.000 millones de barriles de petróleo, o a 18 años de la actual producción estadounidense de petróleo. Algunos ejecutivos creen que el yacimiento podría tener varias veces ese tamaño.

Grandes campos también han sido hallados en los estados de Texas, Arkansas y Pensilvania. Un estudio respaldado por la industria estima que EE.UU. tiene más de 62 billones de metros cúbicos de gas listos para ser extraídos, lo suficiente para satisfacer casi 100 años de la demanda actual de gas natural del país.

Los descubrimientos han animado a expertos y autoridades a considerar el gas natural en sus esfuerzos por alcanzar varias metas: suavizar el impacto de las alzas en los precios de la energía, reducir la dependencia del petróleo extranjero, bajar las emisiones de "gases de efecto invernadero" y acelerar la transición hacia combustibles renovables.

Un proyecto de ley sobre cambio climático que cuenta con el
apoyo del presidente Barack Obama, podría dar un impulso al gas natural. Se prevé que la propuesta, que podría llegar al Congreso este mes, fije objetivos ambiciosos para reducir las emisiones de dióxido de carbono.

Cumplir con esas metas requeriría abandonar rápidamente las plantas energéticas a carbón, que emiten un considerable volumen de carbono. Obama quiere que su país utilice más fuentes de energía renovable, como energía eólica y solar, pero esas tecnologías no están listas para satisfacer más de una pequeña parte de las necesidades energéticas de EE.UU. Los partidarios del gas natural sostienen que el combustible, que es más limpio que el carbón, sería una solución rápida y lógica.

"La disponibilidad de generación de gas natural nos permite ser mucho más osados al planificar una transición a una economía de bajo consumo de carbono", afirma Jason Grumet, director ejecutivo de la Comisión Nacional de Política Energética.

Hace sólo tres años, la mayoría de los expertos coincidía que la producción de gas natural en EE.UU. estaba destinada a caer permanentemente. Las autoridades se habían resignado a la idea de que tendrían que depender cada vez más de otros países para obtener el combustible necesario para calefaccionar la mitad de los hogares y generar un 20% de la electricidad del país.

Pero las nuevas tecnologías y un auge de la perforación han ayudado a que la producción crezca 11% en los dos últimos años.

Ahora existe una superabundancia, que ha arrastrado los precios a su nivel más bajo en seis años y ha llevado a los productores a reducir temporalmente las perforaciones y buscar nuevas fuentes de demanda.

Los hallazgos de gas natural llegan en momentos en que el petróleo se ha vuelto más difícil de encontrar y más caro de producir. EE.UU. depende cada vez más de envíos desde Medio Oriente y otras regiones políticamente inestables. Por el contrario, el 98% del gas natural que consume se produce en América del Norte.

El gas natural nunca ha sido más que un actor secundario en la provisión de energía de EE.UU. El crudo, refinado en gasolina o diésel, abastece a casi todos los autos y camiones en ese país. El carbón es el combustible dominante para generar electricidad.

El Esquisto Haynesville está en una de las regiones productoras de petróleo y gas más antiguas de EE.UU. Las petroleras sabían de su existencia, pero lo consideraban un proyecto menos viable que una formación cerca de Fort Worth, estado de Texas, conocida como el Esquisto Barnett, donde han tenido mucho éxito.

Haynesville se encuentra a 3.050 metros o más por debajo del suelo, donde la alta presión y las temperaturas de 150 grados centígrados son suficientes para tostar los equipos de perforación de alta tecnología.

Pero en 2006, Chesapeake Energy Corp. perforó un pozo exploratorio y concluyó que los resultados eran lo suficientemente prometedores como para justificar los altos costos de perforar en condiciones tan adversas. Para fines de 2007, la compañía ya tenía claros indicios del enorme potencial del hallazgo.

En marzo de 2008, cuando los precios del petróleo y el gas estaban por las nubes, Chesapeake reveló sus descubrimientos. Así se desató la fiebre: decenas de empresas enviaron agentes a la zona para alquilar tierras y realizar perforaciones, convirtiendo a agricultores en millonarios de la noche a la mañana.

El frenesí marcó el pico de un auge de la perforación en todo EE.UU., que fue impulsado por una combinación de precios de la energía en alza y crédito fácil. Pero no duró. Entre julio y octubre, los precios del crudo y el gas cayeron más de 50%, y siguieron bajando. Desde comienzos desde 2009, los precios del gas natural han caído 41%, a su nivel más bajo desde 2002.

Los productores gasíferos soportaron una fuerte caída en sus ganancias y en el precio de sus acciones. Preocupadas por una superabundancia, las empresas redujeron marcadamente la perforación e hicieron lobby para intentar impulsar la demanda.

La demanda creciente creó oportunidades para las autoridades y los medioambientalistas, dándoles una esperanza de que el gas natural podría ser una posible solución para los problemas energéticos del país

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