Entorno monetario, política fiscal y deuda externa en el siglo XX

Los impuestos al café, como ya se ha visto, fueron el resultado de una negociación con el gremio mediante la cual los ingresos serían administrados por éste, para lo cual se desarrolló un estado paralelo en las regiones cafeteras del país que invertía los recursos en infraestructura, educación, salud y en el propio desarrollo tecnológico del cultivo (Bates, 1998).

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mayo 22 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-05-22

Algo de los impuestos cafeteros terminaban en las arcas del Gobierno, pero en el fondo negaba el principio de igualdad frente a la ley, en tanto los recursos no se repartían de acuerdo con la representación de intereses en el Congreso, sino de un principio corporativo que aseguraba que la fuente y el destino de los recursos sería el mismo. La crisis de precios del café en 1929-1934 que reduce las importaciones y los recursos del arancel que le entraban al Gobierno lo obligan a buscar fuentes internas de tributación como lo será un pequeño impuesto de renta aprobado en 1936. La contribución cafetera se mantendrá para financiar los inventarios a que da lugar el pacto internacional de cuotas, pero liquidado éste en 1989 pierde importancia, a la vez que la participación de Colombia en el mercado mundial se reduce drásticamente. La introducción de una legislación de seguro social en 1948 va a imponer contribuciones a las nóminas de todas las empresas del país de ahí en adelante y eventualmente se le colgarán un pesado número de impuestos que van a elevar el costo del que trabaja y agravar la informalidad y el desempleo. Ellos servirán para financiar un sistema limitado de pensiones y de salud que se logrará expandir mucho después de 1993. Las reformas fiscales iniciadas en 1936 llevaron el impuesto a la renta al 2% del PIB en los años 40 y al 4% del PIB entre 1956 y 1976. Las reformas de la década del 70 lo redujeron bastante, al tiempo que se trepaban los impuestos a las ventas internas, pero en los 90 hubo que elevarlos nuevamente. El Impuesto al Valor Agregado se convirtió en el principal instrumento de recaudo del Gobierno Nacional. En la nueva composición, el 60% de los impuestos los paga el consumidor, sin importar mucho su nivel de ingreso, mientras que el resto es abonado por las empresas, llamadas ‘grandes contribuyentes’, porque sus propietarios gozan de exenciones considerables, como la de no pagar impuestos sobre dividendos, al eliminarse la llamada doble tributación. Los asalariados de altos ingresos también obtienen exenciones apreciables si ahorran en los fondos de pensiones o en los destinados a adquirir vivienda, de tal modo que el sistema termina siendo muy inequitativo, pero además es muy difícil de cambiar. EL IMPUESTO INFLACIONARIO Surge una pregunta interesante al considerar que el Gobierno enfrentó siempre una fuerte resistencia por parte de los contribuyentes más ricos a ser tasados: ¿Qué tanto se financió el Gobierno con crédito del Banco de la República durante el siglo XX? A falta de impuestos el oportunismo sugiere la emisión primaria de dinero, aunque este fue un factor que aceleró la inflación durante varias fases como en los años 50 y 60 y de 1985 a 1990. No obstante, durante la Gran Depresión y la crisis de la deuda de los 80, la emisión a favor del Gobierno pudo jugar un papel contracíclico, pues remonetizó la economía. ¿Qué tan contra cíclica fue la política fiscal durante el siglo XX? En general puede afirmarse que, con unas cuantas excepciones, la política fiscal colombiana tendió a ser procíclica durante el siglo XX. Las razones de este comportamiento combinan factores externos, como un ingreso fiscal muy dependiente del arancel, o internos como las restricciones crediticias de un sistema financiero llano que impedían flotar deuda pública, la mala calidad de las instituciones legales, reglas fiscales deficientes, corrupción y uno muy importante que es el llamado efecto ‘voracidad’, que dificulta que un gobierno deje de gastar cuando es lo conveniente para los equilibrios macro-económicos del país. (Lozano, Toro, 2007) Es evidente, por ejemplo, que en la Gran Depresión la política contra-cíclica si se dio, pero fue tardía y moderada, después de abandonar el patrón oro y recibir el Gobierno grandes préstamos del Banco de la República. Después de la crisis de los 80 y de la de 1999-2002 se manifiestan políticas contracíclicas, primero que son mantenidas y se tornan en procíclicas, especialmente evidente en el auge más reciente (2003-2007) dándose pleno el efecto voracidad de gastar y aprovechar un auge económico a favor del Gobierno, sin considerar la creación de fuertes desequilibrios macroeconómicos.'' Durante gran parte del siglo XX, Colombia se caracterizó por vivir a espaldas de los mercados internacionales de capital.” '' El Banco de la República no fue el mismo fundado por Kemmerer después de la crisis de 1929. ''En la nueva composición, el 60% de los impues- tos los paga el consumidor, sin importar mucho su nivel de ingreso.” '' La introducción de una legislación de seguro social en 1948 va a imponer contribuciones a las nóminas de las empresas del país.” ''El ingreso fundamental del Gobierno Central hasta los años 30 va a surgir del arancel a las importaciones.WILABR

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