Entorno monetario, política fiscal y deuda externa en el siglo XX

A lo largo del siglo XX, el Banco de la República mantuvo un orden monetario laxo, aunque nunca permitió que se desbordara la inflación. Se garantizó así un crecimiento económico constante que, sin embargo, ocurrió bajo un sistema de crédito reprimido, sobre todo entre 1951 y los años 80.

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mayo 22 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-05-22

De allí en adelante, el sistema financiero dependió más de las captaciones del público y menos de la emisión primaria, logrando profundizar en alguna medida el mercado crediticio. Fue también un banco central que se vio presionado a financiar ocasionalmente grandes déficit fiscales, lo cual sumado al financiamiento de créditos dirigistas y subsidiados arrojó inflaciones promedio del 15% entre su fundación y el año 2005, que de varias maneras frenaron el crecimiento. Sólo a partir del último año del siglo XX, el país logró entrar en el territorio de una inflación de un solo dígito. En cuanto al tema fiscal, el Estado colombiano va a ser demasiado pequeño durante el siglo XX: gastará en promedio 7% del Producto Interno Bruto, aunque terminará siendo más grande que eficiente después de 1990. En la primera fase se refleja la debilidad orgánica del Estado o, mejor, la falta de participación ciudadana en su composición, que es evidente en el nivel de la célula municipal, pero que también se manifiesta a nivel nacional con un centralismo excesivo que incentiva la ineficiencia y la corrupción. La tortuosa construcción del Estado durante el siglo XIX, la falta de consensos en el diseño de las constituciones que lo organizaban y las guerras civiles que tanto fracturaron el escenario político, dificultaron todos obtener el apoyo requerido de los ciudadanos para pagar sus impuestos sin recelos. No obstante, el Estado se va fortaleciendo con el intenso desarrollo económico que se vive a lo largo del siglo y paulatinamente se va ampliando, especialmente durante la segunda mitad del siglo XX. La elección popular de alcaldes y gobernadores, la Constitución de 1991, la descentralización de ingresos y el mayor gasto social, al lado del nuevo conflicto interno hacen que el gasto del Gobierno Central alcance el 22% del PIB en el siglo XXI, cuando a principios del siglo XX no comandaba ni el 4% del PIB. Durante gran parte del siglo XX, Colombia se caracterizó por vivir a espaldas de los mercados internacionales de capital. Sólo en la década de los 20 y de los años 90 en adelante se prestan o invierten capitales importantes para la economía nacional. En el resto del período, la economía colombiana se financió con sus propios recursos o sea contó con apalancamiento pequeño para emprender inversiones públicas o privadas. Un mercado de capital local llano y muchas trabas para participar en los mercados internacionales debieron conducir a un crecimiento económico menor al que era plausible con políticas que profundizaran los mercados financieros. El presente capítulo aborda las principales características económicas e institucionales de la política macroeconómica y el endeudamiento externo de Colombia durante el siglo XX. Para esto se acude a la revisión del comportamiento de los principales agregados monetarios y demás variables como las tasas de interés y la inflación, así como de los ingresos y gastos del Gobierno, dedicando un acápite final al comportamiento del endeudamiento externo colombiano. A. EL BANCO DE LA REPÚBLICA Y EL SISTEMA FINANCIERO EL SISTEMA MONETARIO ENTRE 1929 Y 1950 El Banco de la República no fue el mismo fundado por Kemmerer después de la crisis de 1929. Su junta directiva fue adicionada con dos nuevas sillas, una para la Federación Nacional de Cafeteros y otra para las Cámaras de Comercio y las Sociedades de Agricultores. El Banco Central le prestó a los caficultores cuando lo requirieron con tasas subsidiadas de interés, y con frecuencia su administración fue encargada a un hombre del gremio. Esto le introdujo un sesgo devaluacionista a la política cambiaría y evitó lo que en el resto de América Latina fue frecuente, a saber que el sector exportador fuera exprimido y subsidiará la industrialización forzada. Al no haber una lucha entre sectores por apropiar el señoraje del Emisor, tampoco hubo tendencias inflacionarias importantes hasta la reforma de 1951. Las tres sillas reservadas a representantes del Gobierno desde 1923 permanecieron con voz y sin voto, pero con la participación como miembro nato del Ministro de Hacienda. Entre 1935 y 1950 se estancaron los indicadores de profundización financiera (Gráfica 1). El M3 es el agregado monetario compuesto por el efectivo, las cuentas corrientes, más las captaciones del público en cuentas de ahorro y depósitos a términos y su participación en el PIB se mantuvo muy cercano al 16% durante el período, acusando una pérdida de dinamismo de los cuasidineros en relación con M1, que se define como el dinero transaccional, efectivo y cuentas corrientes. A su turno (M1/PIB) ‘brincó’ exactamente cinco puntos del PIB entre 1940 y 1944, coincidiendo con las políticas contractivas adoptadas durante la Segunda Guerra Mundial. El Banco de la República monetizó las reservas internacionales acumuladas a causa de las importaciones represadas, provocando un incremento sin precedentes de la base monetaria y de la inflación.WILABR

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