Entrevista con el Grinch

Entrevista con el Grinch

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diciembre 24 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-12-24

Llegué hasta la cueva que habitaba el Grinch colombiano y lo encontré, evacuándola. No era para menos. Como gana el salario mínimo (que tiene un nombre larguísimo y no alcanza para nada), tuvo que irse a vivir a un asentamiento subnormal en una montaña, que el invierno amenazaba con derrumbar. En cualquier momento, las corrientes subterráneas provocarían una avalancha que nos costaría la vida al Grinch, a mí y a los miembros de 712 familias. “Yivedah” me dijo, guardando en su bolsa incipiente lo que le quedaba del traje de Papá Noel que tenía empeñado en una prendería. -Lo acusan de odiar la Navidad, Grinch -le dije, en medio del palo de agua. -No, hombre, ¡qué va! -dijo-. La adoro. ¡Qué cosa tan bonita! Si el Niño Dios viviera estaría contentísimo de ver lo que quedó de su muy humilde pesebre -y arrugando la minúscula nariz, agregó-: humildad, sencillez, espiritualidad: jo, jo, jo. -Claro -le dije-. La gente disfruta de las iluminaciones, de las vitrinas, del castillo de hielo de Norberto… -¿Cuál gente? -me ripostó el Grinch--. ¿Los damnificados del invierno? ¿Los que van a pasarla lejos de sus casas, con su tierra inundada? ¿Usted celebraría el Diluvio Universal si no lo dejaran subir al Arca de Noé? -Íbamos bien -le dije-. El invierno es un azar maldito, Grinch… -Claro. El invierno es un azar maldito desde hace 53 años que cumplí en noviembre. -No, Grinch -le dije-. Las cosas han cambiado… -Por supuesto -me dijo, impaciente, porque la tierra comenzaba a trepidar-. El Tiempo tiene una sección que registra los cambios de este país: “Hace 50 y hace 25 años”. Debes leerla. -Vos si sos amargado, hombre Grinch -le dije, ya emberracado de tanta negatividad-. Por eso es que estás tan verde y peludo. Y estás cantando la tabla más que Fernando Londoño en “La hora de la verdad”. Ahora sólo falta que bajes y te robes los regalos y los adornos… -Ah, no -replicó el Grinch exasperado-. Compare pero no ofenda. Yo soy Grinch pero no corrupto. ¡Respete! -Me estás politizando la entrevista, Grinch, y no me contestas lo que te pregunté. -Listo -dijo el Grinch-. Le contesto y nos vamos. Porque de lo contrario se nos cae la montaña encima y después viene el Alcalde a decir que ya lo habían advertido. -Adelante- y comencé a bajar por la loma. -Odio la Navidad porque es hipócrita, materialista, falsa. En Navidad nos dan las mejores noticias del año: el mínimo aumento del mínimo, el alza de la gasolina, las fechas del pago de impuestos. La detesto porque es la única fecha en que toca pagar al doble las mercancías que 15 días después valen la mitad. La abomino porque la gente es irresponsable y se emborracha, porque no le hacen caso a Pirry. ¿Continúo? ¿Quiere que le hable de la gente pobre, periodista? ¿Mencionamos los desempleados, los subempleados? Y espere a ver cuando bajen las aguas… Le dije que no, justo cuando comenzó a caerse la montaña. El Grinch desapareció como por encanto. No vuelvo a entrevistar gente amargada. " En Navidad dan las mejores noticias del año: el mínimo aumen- to del mínimo, el alza de la gasolina, las fe- chas del pago de im- puestos. La detesto porque toca pagar al doble las mercancías que 15 días después valen la mitad”.CARLOS GUSTAVO ÁLVAREZ Periodista cgalvarezg@gmail.comANDRUI

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