Una entrevista indicativa

No todas las formas de clientelismo son corruptas, pero su generalización sí abre todos los espacios para el robo descarado de los recursos públicos.

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enero 18 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-01-18

En la edición de El Tiempo del 10 de enero, Yamid Amat entrevista a Óscar Ortiz, zar Anticorrupción.

El funcionario presenta un diagnóstico aterrador de la corrupción en Colombia. Después de casi 8 años de un gobierno que había prometido combatir la corrupción y la politiquería, según lo expresado por este funcionario, es claro que esa lucha ha sido un fracaso.

El fenómeno no es nuevo, ni puede decirse que sus orígenes han sido recientes, pero es claro que estamos en presencia de un aumento importante de su ocurrencia. Creo que quien en el 2001 y 2002 argumentaba que la relación entre clientelismo y corrupción era fatal para el país, tenía toda la razón. Siempre ponía el ejemplo de un líder conservador, con muchos hermanos ubicados en el sector público, quien, según el autor de ese diagnostico, era el mayor clientelista de la historia política de su departamento.

No todas las formas de clientelismo son corruptas, pero su generalización sí abre todos los espacios para el robo descarado de los recursos públicos. Por ejemplo, cuando, para lograr el voto favorable de un congresista, se le entrega una notaría, éste asume dicha oficina como un feudo personal, y por lo tanto genera mecanismos de robo de dichos recursos. Ya tres congresistas han sido condenados por este tema y uno más se encuentra detenido.

Es decir, al generalizar el clientelismo, las distintas formas de corrupción encuentran terreno propicio para multiplicarse, y también para mutar. Los contratos de obras públicas en Invías, el mal uso de las regalías, el robo de recursos de la salud, los problemas del Consejo Superior de la Judicatura son ejemplos de clientelismo desbordado que se ha transformado en corrupción rampante.

Pero también hay mutaciones; la más obvia, a mi manera de ver es el tema de las concesiones. Es claro que no todas adolecen de problemas de corrupción, y muchos de los empresarios son honestos y desarrollan de forma eficiente su trabajo, pero durante este gobierno, el grueso de las concesiones que han sido otorgadas o están en vías de serlo, las rodean serios problemas de transparencia: el Runt, el aeropuerto Eldorado, las dobles calzadas en algunas regiones del país, entre otras. En todos estos casos aparecen, familiares de políticos afectos al Gobierno o financiadores del referendo reeleccionista.

Óscar Ortiz está realizando una tarea muy importante. Habla bien del Gobierno, su permanencia y la posibilidad de hacer su trabajo, eso lo reconozco. Ojalá le quede tiempo y espacio para mirar otros temas donde muchos recursos públicos están en juego: la concesión del tercer canal, las regalías manejadas por el DNP (no sólo las de los departamentos y municipios), los contratos del Ministerio de Defensa, los carteles de negocios en la justicia, el manejo del Fondo de Seguridad en el Ministerio del Interior y de la Justicia -¡qué ironía!-, y por supuesto, todo o casi todo lo que está pasando con la cartera de Transporte.



ccaballero@cifrasyconceptos.com

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