El equilibrio de los poderes

La aprobación de la reelección presidencial desbarató el equilibrio de poderes consagrado en la Constitución del 91. Por lo tanto, hay que restablecer ese balance, tarea que se ha propuesto el Partido Liberal.

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agosto 23 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-23

Esa inciativa, impulsada por el jefe único del liberalismo -el ex presidente César Gaviria- es conveniente para Colombia. Porque, independientemente de quien sea el presidente de la República, no es sano que la cabeza del Ejecutivo concentre tanto poder a la hora de definir quiénes serán los futuros magistrados, comisionados, jefes de los organismos de control y miembros de la junta directiva del Banco de la República. En la actualidad, como consecuencia de la reelección presidencial, el primer mandatario tiene la facultad de llevar a cargos directivos a personas de sus afectos hasta el punto de que en varios órganos autónomos la mayoría de la cúpula -o incluso la totalidad- sea de su línea de pensamiento. Cosa que obviamente debilita o elimina la independencia que deben tener instituciones que por su naturaleza no deben estar sometidas a la voluntad presidencial. ¿Cómo se logra la recuperación del equilibrio entre los poderes? La respuesta la dio -en líneas generales - el senador Héctor Elí Rojas: “cambiando la facultad presidencial de postular a miembros de organismos autónomos y variando el período de los funcionarios para que no coincida con el del presidente de la República”. En materia económica nos preocupa en particular el caso del Emisor. Uno de los grandes avances del país en los últimos tres lustros ha sido en la lucha contra la inflación. Gracias a la independencia del Banco Central -consagrada en la Constitución del 91- esta institución ha podido tomar decisiones técnicas al margen de las presiones de los gobiernos de turno. Esto ha sido posible porque desde entonces ningún mandatario ha podido controlar su junta directiva, al no tener -gracias al pasado diseño normativo- la capacidad de contar con mayorías en su seno. Pero con la reelección y sin cambios en los procedimientos, el presidente Uribe en su segunda administración sí podría lograrlo. Es importante dejar claro que el recorte de los poderes presidenciales que apoyamos nada tiene que ver con temores concretos de que el presidente Uribe vaya a abusar de ellos de una u otra manera. Simplemente creemos que el país debe tener un diseño institucional en el que ninguna rama del poder público tenga una excesiva preponderancia. Porque la historia de Colombia, y la del mundo entero, demuestran que la democracia y el progreso social y económico se fortalecen cuando el poder se desconcentra.

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