La erosión de los ingresos

Vito Tanzi, quien fuera director del Departamento de Finanzas Públicas del FMI, publicó un artículo, cuyo interés no sólo se mantiene sino que se incrementa con el tiempo, relacionado con una serie de factores que derivados de la globalización y el progreso tecnológico, podrían deteriorar gradualmente los ingresos fiscales. Señala el autor que la tendencia creciente de la carga tributaria de los países miembros de la Oecd, en algunos casos no sólo se ha desacelerado sino que se ha detenido en los últimos años y podría empezar a mostrar un retroceso, gracias a las que denomina “termitas fiscales”.

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mayo 15 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-05-15

La primera que identifica es el comercio electrónico y su vertiginoso crecimiento. A pesar de la pérdida en el recaudo del impuesto al consumo, no existe una voluntad muy firme de gravar las transacciones por Internet. Por otra parte, es indudable que estas transacciones dejan menos huellas que apoyen el control de las autoridades fiscales. A todo esto debe agregarse la tendencia a virtualizar la venta de ciertos productos y servicios, que ahora se ‘bajan’ en vez de recibirse, como la música, los videos, las fotografías y muchos servicios personales. De la mano con estos fenómenos se encuentra la segunda termita: el extendido uso del dinero electrónico, que cada día va tomando modalidades más ágiles, sofisticadas y difíciles de detectar. La tercera termita se deriva del incremento en las transacciones entre grupos o compañías relacionadas. Es indudable el vertiginoso auge de las fusiones y reorganizaciones, que paulatinamente disminuyen el número de actores independientes en los mercados. Según Tanzi, este comercio se presta para abusos en la fijación de los ‘precios de transferencia’ por parte de las empresas, que manipulan los precios para trasladar utilidades de jurisdicciones con impuestos muy elevados a otras con impuestos bajos. Esta política va de la mano y se apoya en la cuarta termita que el autor identifica como los centros financieros internacionales o paraísos fiscales. A pesar de las acciones de las autoridades, estos territorios se refinan y mejoran su competitividad con la ayuda de la tecnología, constituyéndose en piezas claves para la evasión y a veces para el lavado de dineros. La creciente utilización de nuevos instrumentos y agentes financieros para canalizar el ahorro, tales como los derivados y los fondos especulativos de cobertura, constituyen la quinta termita. Además de que muchos de estos fondos se manejan desde centros extraterritoriales y tienen poco o ningún control, existen muchas dificultades para que las autoridades puedan identificar a los beneficiarios, las transacciones y las jurisdicciones de las ganancias de instrumentos derivados. La sexta termita tiene que ver con las dificultades para gravar los rendimientos de los capitales y de las personas que tienen gran movilidad, gracias a la facilidad que existe para transferir el dinero o cambiar de residencia. La proliferación de inversiones fuera de los países de residencia o domicilio constituye la séptima termita que está erosionando los ingresos fiscales. Cada vez las autoridades tienen mayores dificultades para determinar la capacidad real que tienen los ciudadanos para tributar, en la medida que sus bienes y rentas se encuentran en diversas jurisdicciones. De la misma manera, la facilidad de viajar, aprovechando la paulatina eliminación de las aduanas y los controles al comercio internacional, permite a los ciudadanos adquirir productos y servicios en otras jurisdicciones, lo cual afecta a los fiscos locales, fenómeno que para el autor constituye la octava termita. Por lo visto, para mantener los recaudos, las autoridades tributarias tendrán que convertirse en osos hormigueros. Consultor privado " Por lo visto, para mantener los recaudos, las autoridades tributarias tendrán que convertirse en osos hormigueros”

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