La escasez de empleo enfrenta a estadounidenses e inmigrantes

La escasez de empleo enfrenta a estadounidenses e inmigrantes

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mayo 28 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-05-28

 Por Miriam Jordan
La recesión en Estados Unidos hizo que hace poco decenas de inmigrantes extranjeros y residentes de Shelbyville, en el estado de Tennessee, pasaran la noche a la intemperie en espera de competir al día siguiente por unos cuantos empleos en una planta procesadora de carne.
Cho Aye, una refugiada birmana, viajó unos 100 kilómetros desde Nashville para ser la primera de la fila frente a la oficina de empleo estatal de Shelbyville. Al día siguiente, la oficina recibiría solicitudes para un trabajo que paga US$9,35 la hora procesando pollo en una planta de Tyson Foods. Detrás de Aye, sentados sobre una manta para resguardarse del piso frío, habían otros 16 refugiados birmanos que habían llegado de lugares tan alejados como Idaho y Florida.
"No me importa hacer cualquier tipo de trabajo", dijo Aye, de 22 años, reclinada en una silla de playa que había comprado para la espera.
En otra parte de la fila, que estaba demarcada con cinta naranja y era monitoreada por la policía, residentes locales como David Curtis se limitaban a gruñir. "Este es el peor empleo al que me he presentado", dijo el soldador de 31 años, quien hace poco fue rechazado en una tienda de abarrotes, una fábrica de bolígrafos y en un local de Pizza Hut. Echando un vistazo hacia el comienzo de la fila añadió: "me molesta que los extranjeros se queden con los trabajos que los estadounidenses necesitan".
Los trabajos en mataderos pueden ser difíciles y peligrosos. Pero ahora que la tasa de desempleo en EE.UU. está en su punto más alto en 25 años, también son ferozmente codiciados. Los trabajadores estadounidenses, que por años han evitado empleos de recolección de cultivos, limpieza de oficinas y en plantas procesadoras de carne, están cada vez más dispuestos a competir con los inmigrantes por esos trabajos. Esto ha dado pie a fricciones como las que se vieron en Shelbyville.
Cuando Tyson hizo un llamado por candidatos en febrero, residentes locales e inmigrantes se enfrentaron a empujones e insultos por el derecho a ocupar los primeros lugares en la fila. Con tan pocos empleos disponibles, los furiosos residentes locales exigieron que los trabajos fueran a residentes del lugar y no a inmigrantes de otras procedencias.
El trabajo en una planta procesadora de carne suele ofrecer un sueldo mejor que en el sector minorista o las cadenas de comida rápida, pero la jornada es agotadora. En cualquier planta actual, cientos de trabajadores pasan horas parados codo a codo frente a cintas transportadoras, con los oídos tapados y armados de cuchillos y tijeras para deshuesar, rebanar y cortar carne de pollo. La tarea, a menudo realizada a un ritmo frenético, puede lesionar muñecas, brazos y espaldas.
Pese a eso, estas plantas están reportando un incremento en solicitudes de empleo de trabajadores estadounidenses, según el Instituto Estadounidense de Carne, que representa a procesadoras de carne de res, cerdo, ternero, cordero y pavo en todo EE.UU. En las afueras de Phoenix, candidatos con educación universitaria están solicitando empleo en la planta de procesamiento de carne la empresa brasileña JBS SA, dijo su subdirector de recursos humanos, Bob Daubenspeck.
La batalla en Shelbyville refleja no sólo el cambio en la suerte de los trabajadores estadounidenses, sino de la disminución de oportunidades para los inmigrantes. La planta de Tyson emplea a 1.400 personas y procesa 1,3 millones de pollos a la semana.
Tyson solía tener empleos disponibles casi de forma permanente. En febrero, la empresa le pidió a la oficina de empleo de Shelbyville que recibiera 100 solicitudes. Cuando las puertas se abrieron, los candidatos empezaron a empujarse unos a otros para ingresar primero. Funcionarios de una agencia de reasentamiento dijeron que los residentes locales trataron de colarse. Los residentes, a su vez, culparon a los inmigrantes de empezar los disturbios. La policía llegó para imponer el orden, pero no arrestó a nadie.
En marzo, la oficina de empleo puso otro aviso buscando trabajadores para Tyson. Los candidatos empezaron a llegar un día antes de la fecha señalada, entre ellas Aye y los otros 16 birmanos. Esa vez, la policía pasó siete veces, según reportes oficiales. El ambiente era más civilizado.
Cuando al día siguiente se abrieron las puertas de la oficina a las 8 de la mañana, los candidatos entraron en grupos de 10, hasta completar 100. Hacia las 9 y media, un policía informó a los 60 que aún quedaban afuera esperando bajo la lluvia, que ya no se aceptarían más solicitudes.
La oficina dice que de los 100 candidatos, Tyson contrató a 51, entre ellos a 15 birmanos, incluyendo a Aye.
 

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