Un escenario remoto

Interesante resultó el documento elaborado por los técnicos del Fondo Monetario Internacional a comienzos del presente mes, una vez el país formalizó su petición de acceder a una línea de crédito flexible del organismo multilateral, por cerca de 10.500 millones de dólares. Como es sabido, la solicitud fue aprobada hace unos días, aunque lo más probable es que los recursos no se necesiten. El motivo es que tanto como lo hicieron en su momento México y Polonia, el propósito de contar con ese cupo de préstamo va más encaminado a tranquilizar a inversionistas y al sector financiero mundial sobre la fortaleza de la economía colombiana, que a pedir desembolsos que hoy no son necesarios.

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mayo 22 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-05-22

Sin embargo, el análisis hecho incluyó diferentes escenarios que muestran cuáles podrían ser los puntos vulnerables del país, si la mala coyuntura mundial se torna peor. Tal posibilidad, valga la pena aclararlo, se ve cada vez más remota. Sin desconocer que la debacle que comenzó en Estados Unidos hace ya un par de años es muy profunda, siguen apareciendo señales en el sentido de que la situación está tocando fondo. Por primera vez en meses las encuestas hechas entre consumidores e industriales indican una mejor actitud, tanto en Europa como en Norteamérica. Debido a ello, han subido en número los analistas que dicen que el crecimiento volverá el próximo semestre, aunque es claro que el gran dolor de cabeza será la disparada del desempleo. Con una menor proporción de la población ocupada, la recuperación promete ser lenta, así se detenga el ritmo del deterioro. Tales cuentas son fundamentales para Colombia. La razón es que el gran riesgo que enfrenta la economía nacional, es que se cumplan dos condiciones. Primero, que la recesión en el planeta genere un derrumbe de las exportaciones, muy superior al retroceso de 30 por ciento frente a los niveles del 2008, que calcula el FMI. Segundo, que sea muy difícil conseguir los recursos de crédito externo necesarios, ante el retiro de los capitales disponibles para ser prestados a las naciones emergentes. La presencia de ambos fenómenos ocasionaría una especie de ‘tormenta perfecta’, cuyos efectos serían muy malos para la estabilidad interna del país, con secuelas sobre la pobreza y el crecimiento en el largo plazo. No obstante, nada indica que algo así sea factible. Un ejemplo claro es el precio del petróleo que es clave para la economía colombiana, tanto porque el crudo es el primer producto de exportación, como por el impacto de las utilidades de Ecopetrol en la estabilidad de las finanzas públicas. Al respecto, el Fondo utilizó para sus cálculos un precio promedio de 48,3 dólares por barril, que resulta bajo a la luz de las cotizaciones actuales, superiores a los 60 dólares. Si se cumplen las proyecciones de los expertos, que afirman que en la segunda mitad del año el combustible podría estar cercano a los 70 dólares por barril, el saldo del comercio exterior se vería mucho más holgado y, con ello, las necesidades de recursos externos. Por otro lado, el país continúa manteniendo su acceso a los mercados internacionales de deuda. Así lo comprueban sendas colocaciones de bonos, por 1.000 millones de dólares cada una, hechas en lo corrido del 2009. Tampoco hay evidencia de que los bancos comerciales hayan visto reducidas sus líneas de financiamiento por parte de sus corresponsales. Y en el campo de la deuda privada, el Banco de la República no tiene reportes de incumplimientos, ni de dificultades para honrar compromisos, como sí le ha sucedido a algunas empresas de Brasil o México. ¿Quiere decir eso que no hay motivos de preocupación? En absoluto. Tal como ha ocurrido en las más diversas latitudes, el coletazo de la crisis ha golpeado, y de manera fuerte, a la producción nacional. Pero reconociendo que el crecimiento será cercano a cero y que indicadores como el empleo o la situación fiscal se han deteriorado, lo cierto es que la economía colombiana parece estar resistiendo bien los embates de la tormenta. De continuar las cosas como van, es probable que la realidad sea incluso un poco mejor que la pronosticada, lo cual no es nada despreciable en un mundo en el que todavía hay más pesimismo que esperanza. ''Aunque los riesgos principales de la economía colombiana serían un derrumbe de las exportaciones y el cierre del crédito internacional, la evidencia muestra que las cosas van mejor que lo pronosticado.WILABR

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