El escepticismo se integra a los negocios

No es prematuro pensar en decisiones de Año Nuevo. Tal vez este año podamos tomar una decisión nacional, algo que todos podamos adoptar, por ejemplo: en 2009 voy a ser más escéptico.

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noviembre 08 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-11-08

Sería bueno que todos fuéramos más desconfiados respecto a lo que nos dice cualquiera que esté aunque sólo sea remotamente vinculado con Wall Street. Banqueros, operadores bursátiles, asesores financieros, economistas y todo tipo de inversores, desde ejecutivos institucionales de finanzas hasta jefes de fondos de alto riesgo. A diferencia de las promesas de adelgazar y no volver a subir de peso, confío en que todos podremos cumplir esto en 2009 y tal vez también en 2010. Después de todo ¿cuánto le llevó a la gente recuperarse de la Gran Depresión? ¿Veinte años? ¿Treinta? ¿Cincuenta? Hace días almorcé con mi padre, que tiene 84 años y aún no cree en las tarjetas de crédito. Lo más importante que hay que recordar en relación con la crisis actual es que aún no vemos lo peor de ella. Presenciamos el congelamiento de los mercados de crédito, no una sino dos veces, si se tiene en cuenta la crisis del mercado de títulos de tasa de subasta. También vimos cómo se evaporaban nuestros ahorros para la jubilación con la caída del mercado bursátil. Aún no llegamos a ver el fondo del pozo en que cayeron los precios de las casas, y la ola de despidos no hizo más que comenzar. No dejo de pensar en todos los funcionarios públicos a quienes los banqueros ofrecieron acuerdos e inversiones en derivados y canjes. Los funcionarios no podían entenderlos, tampoco los banqueros que los vendían. El argumento, sin embargo, es que al vender esos productos a estados y municipalidades, muchos de los vendedores les decían a los funcionarios públicos que no había de qué preocuparse, que para que ellos perdieran dinero tendría que derrumbarse el mundo.Tal vez sea hora de que nos mostremos más escépticos en relación con los sabelotodos. EL MUNDO SE DERRUMBÓ En lo que respecta a muchos negocios, ya se trate de deuda a tasa variable combinada con canjes de tasas de interés o la compra de obligaciones de deuda titulizadas, el mundo se derrumbó. Las cosas que los vendedores decían que nunca sucederían, o que podían pasar una vez cada cien años, sucedieron. Los especialistas en los mercados financieros están en problemas. Tal vez piensen que tienen que decir algo extravagante o tal vez en este año difícil todos se hayan vuelto locos.WILABR

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