Escuela del Bolshói, alquimia del talento

Escuela del Bolshói, alquimia del talento

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abril 09 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-04-09

Esta tradicional academia de ballet, fundada en 1773, ha vuelto a ver revolotear jóvenes talentos que llegan, no sólo de Rusia, sino de otras partes del mundo.

EFE. Risas, gritos y carreras por los pasillos, como en cualquier centro educativo con alumnos de entre 9 y 18 años, y el correspondiente toque de atención por parte de un adulto -"cuántas veces les tendré que decir que en los pasillos no se corre"-. A primera vista, una escuela como cualquier otra. Pero en ésta, todos sus alumnos caminan sospechosamente erguidos.
La academia del Bolshói, cuya historia se remonta a 1773, cuenta en la actualidad con 765 alumnos, casi un centenar procedentes del extranjero, de Venezuela, México, Italia, Francia, Gran Bretaña, Finlandia, Chipre, Estados Unidos, Japón y Corea, entre otros. "Entiendo que es difícil llegar a Rusia con 20 bajo cero, pero los niños están encantados", afirma Marina Leónova, directora del centro, que se graduó en esta misma institución en 1969. "Tengo que decir que estoy satisfecha con el nivel de preparación de los alumnos extranjeros, es elevado", agrega.
Los requisitos para ser admitidos en este prestigioso centro son muy rigurosos y los mismos para rusos y extranjeros. Todos ellos deben contar con formación coreográfica previa. "No podemos admitir a todos, sólo a los que tienen mayor talento, mayores dotes artísticas", indica Leónova.
"Muchos se quedan en el camino, bien por lesiones, porque les cambia el físico, o porque no son capaces de soportar el gran sacrificio que supone. Pero evidentemente todos aman esta profesión, ninguno de ellos quiere irse, todos quieren dedicarse a la danza, sueñan con ser bailarines".
Este sacrificio, sin embargo, tiene su recompensa, no sólo a nivel profesional, sino también de expectativas de vida. "Que haya tantos longevos entre los bailarines no es casualidad. Es cierto que hay que tener cuidado con la comida. Pero el ejercicio hace que el cuerpo se mantenga joven. Claro que hay lesiones, sobre todo en manos y piernas, pero el resto de órganos funcionan a la perfección", explica la directora.
EL CUERPO PRECISO
Pero no sólo la formación previa de los aspirantes a la academia importa a la hora de la selección. Hay parámetros que no perdonan: las tablas de peso y estatura son prácticamente inflexibles. Un niño con una estatura de 1,30 metros no debe pesar más de 23 kilogramos y un joven de 1,84, no más de 57.
Para las niñas, el peso máximo permitido para una estatura de 1,30 metros es de 21 kilogramos, para 1,74, de 47. Pero la báscula se permite una pequeña condescendencia: un kilo de más o un kilo de menos para los que no superen los 1,69 metros y más o menos 2 kilogramos para los más espigados.
Eso sí, el reglamento deja bien claro que las niñas con un peso superior a los 50 kilogramos no podrán participar en las clases de danza por parejas, aunque sí deberán asistir a ellas obligatoriamente.
"La Academia no tiene ante ellas, sus padres, representantes legales o auspiciadores ninguna responsabilidad financiera ni de otro tipo por esta prohibición de participar en clase", se cura en salud el centro ante posibles quejas.
Así es como han logrado mantener una fama que ha tanscendido las fronteras desde hace siglos.

Un semillero mundial de bailarines

Según una encuesta realizada a principios de año por el Centro de Estudios de la Opinión Pública (Vtsiom) de Rusia, entre los héroes nacionales del siglo XX figura la bailarina Maya Plisétskaya, entre cosmonautas como Yuri Gagarin, escritores como Lev Tolstói y políticos como Lenin y Stalin. La danza como arte, profesión y opción de vida continúa gozando con un gran prestigio en el país, a pesar de otras carreras que se prometen menos sacrificadas y más lucrativas.
"Hemos pasado un periodo en el que nos faltaron muchachos. Pero en los últimos dos años la situación ha vuelto a cambiar y vienen de nuevo chicos capacitados, con talento, con posibilidades de hacer crecer una nueva generación. Decayó ligeramente el interés por parte de los chicos, no voy a ocultarlo. Por parte de las chicas, nunca".
Rusia continúa siendo, como siempre lo fue, un referente a nivel mundial. "Hay en el mundo dos academias como la nuestra, una en Moscú y otra en San Petersburgo", explica Leónova y subraya que los alumnos de su escuela ensayan en sus propios escenarios, así como en los del Bolshói.
"El colectivo del Bolshói está formado tradicionalmente por graduados de nuestra escuela, por eso nos llamamos academia de ballet del Bolshói", agrega, aunque precisa que no tienen ninguna vinculación administrativa con el emblemático teatro. Es más, la academia fue fundada tres años antes que el teatro.
La academia ha sido y es un semillero de bailarines, coreógrafos y pedagogos, con numerosos premios en Rusia y en el extranjero, entre ellos también el 'Benois de la Danse', considerado el Óscar de la danza. Su historia y su futuro se nutre de jóvenes promesas decididas a dedicar su vida a un arte cuyos inicios hay que buscar en el siglo XV.