El escupitajo se resiste a desaparecer en China

Pese a los intentos de las autoridades chinas para terminar con la costumbre de escupir en público, el arraigado hábito resiste en las calles del país cuando faltan solo unos meses para los Juegos Olímpicos de Pekín de 2008.

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noviembre 30 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-11-30

A las puertas de una estación de tren de la capital, Guo Guiyu, cuidador de un aparcamiento de bicicletas, carraspea, un ruido característico en la vida china que anuncia la llegada de una buena flema. “Escupir es muy bueno para la salud”, asegura este hombre, completamente insensible a las campañas del Gobierno para convencer a sus ciudadanos de cambiar de hábitos amenazándolos incluso con una multa de 50 yuans (4,5 euros). “Bueno, bueno, la mayoría de las veces nadie nos ve”, quita importancia este cuarentón, aplastando discretamente con la suela de su zapato el resultado de su último carraspeo. El hábito de escupir es muy fuerte en este país, como muestran los abundantes rastros en el suelo, a menudo congelados en este periodo invernal. Para muchos chinos, expectorar es un fenómeno físico tan natural como estornudar o eruptar. Por ello, lo hacen sin ninguna vergüenza, ante el asco de los extranjeros. “No puedo escupir dentro del coche, ¿no?”, pregunta provocador el conductor de un taxi, bajando su ventanilla y lanzando una flema a la calzada. “De todas formas, nadie mira”, se justifica. Según los médicos expertos, las mucosidades se segregan cuando una persona sufre problemas respiratorios, pero también cuando los pulmones están irritados por la contaminación, el tabaco o una alimentación grasa o demasiado abundante. Para Li Yan, experta en enfermedades respiratorias en el hospital Xuanwu de Pekín, el hábito de escupir se debe a la contaminación y a la inconsciencia de la población en materia de higiene. “En numerosas ciudades chinas, el clima seco y la mala calidad del aire provocan una acumulación de mucosidad en las vías respiratorias, lo cual genera este fenómeno”, explica. Li subraya además que el escupitajo de una persona enferma puede propagar enfermedades como la tuberculosis, la neumonía o la gripe. “Para una mayoría, es solo una mala costumbre. Hay gente que escupe cuando ni siquiera tiene nada en sus vías respiratorias y lo que expulsan es solo saliva”, afirma por su parte Wang Jidong, profesor de la universidad de medicina china en Pekín. Las autoridades reconocen que terminar con este hábito antes de los Juegos Olímpicos, en agosto de 2008, será mucho más complicado que construir los estadios para las competiciones. Afp

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