Españoles están tras conquista del mercado de vestidos de novia en Colombia | Finanzas | Economía | Portafolio

Españoles están tras conquista del mercado de vestidos de novia en Colombia

Los anuncios sobre la llegada de competencia extranjera pone a la expectativa al comercio nacional que comercializa estos trajes de ocasión.

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septiembre 26 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-09-26

Aunque este comercio especializado a través de los canales formales es de apenas 7.500 piezas al año, dado que una buen parte de las consumidoras prefiere el alquiler, cuatro cadenas españolas tienen entre sus planes atacar especialmente segmentos altos y medios a través de puntos de venta y aumento de exportaciones a cadenas de almacenes.

Se trata de Rosa Clará, su filial Aire Collection, el grupo Novissima y Pronovias, la cadena más grande de España, con unos 130 puntos de venta en su país y el exterior.

Aunque la industria de confecciones del país europeo afronta -como en Colombia- la competencia leal y desleal proveniente de Asia, se ha posicionado con la fórmula de valor agregado: calidad y diseño. A Colombia algunas de sus marcas llegan a través de encargos especiales.

Según un informe del diario 'El Mundo', de España, sobre este tema, la moda nupcial española ha venido ganando renombre en el mundo y consiguiendo crecimientos exponenciales en cuanto a exportaciones.

En ese país el negocio va en auge porque la gente se casa con más edad y gasta más en el vestido. También es el segundo exportador del mundo, detrás de China, y coloca en el exterior un 36 por ciento de los trajes que fabrica.

Pero la tajada grande del pastel del mercado mundial está en manos de los chinos porque en ese país 9 millones de parejas se casan al año, 40 por ciento de ellas al estilo occidental, y gastan entre todos 37.000 millones de euros en la ocasión.

Aunque sus socios en la Unión Europea compran el 75 por ciento de las ventas externas, Estados Unidos, Japón, Latinoamérica y algunos países árabes son mercados en crecimiento como para que las marcas españolas los incluyan en sus planes para crecer a través de exportaciones, aperturas de tiendas propias o mediante concesión de franquicias.

El sector de la moda nupcial ibérico también parece haber alcanzado la madurez como para acelerar la expansión externa. En total, agrupa a unas 760 empresas, que emplean a 14.000 personas y facturan 1.430 millones de euros anuales, si se incluye la ropa de fiesta, complementos, calzado o lencería.

Según la gerente de Galería Fisher (Colombia), Cecilia Fisher, el mercado de vestidos de novia en Colombia se compone de los nuevos, que son los que vende su creador o representante, y los de serie, que incluye los nacionales o importados y son a precios más bajos.

"Sería muy bueno que se abrieran más tiendas de vestidos de novia, de solo venta, porque la mayoría de las actuales alquilan al tiempo", dice Fisher, quien también organiza el evento anual Exponovias.

Aunque no vende los vestidos de novia de manera directa, la cadena de tiendas por departamento Falabella establece contacto con las marcas a través del programa 'Novios', y ofrece todos los artículos requeridos para esta ocasión.

"Sin embargo, vemos que el mercado está compuesto por muchos proveedores que ofrecen alternativas diferentes en estilo, diseño, calidad y precios, que se adaptan perfectamente a un mercado de estrato medio y alto", dice Carolina Pereira, de Falabella.

Cerca de tres años de experiencia en el país le permite definir el perfil de sus compradores: jóvenes que tienen grandes expectativas sobre esta fecha y que están dispuestos a gastar unos montos elevados de dinero en los preparativos y celebración de la boda, y compartir los gastos.

"Aunque hay un mercado creciente para las compañías extranjeras (de vestidos de novias), se van a encontrar con competencia directa y sustitutos bastante fuertes en el mercado nacional", añade Pereira.

Considera que dentro de las fortalezas de los confeccionistas locales está que se hallan en un mercado creciente. La debilidad es que tienen una competencia fuerte en proveedores no solo de vestidos de novia sino en productos y servicios relacionados con las bodas.

Rosa Clará suele abrir puntos de venta en los sitios de lujo de las ciudades de más 100.00 habitantes, con mínimo de 150 metros cuadrados de superficie. Aunque es probable que lo haga en Colombia a través del formato Aire Collection, que tiene superficies entre 80 y 100 metros.

La inversión mínima en una tienda de Pronovias es de unos 150.000 euros, mientras que la de Rosa Clará vale unos 120.000 euros, según señala el portal mundofranquicia.com.

"La llegada de estas empresas a Colombia haría de motor de desarrollo, en cuanto a mercadeo y creación, posicionando al país a la cabeza de las bodas en Suramérica", considera Fisher.

Lo anterior es debido a que escasea para estratos medio y alto la venta de vestidos de novia en almacenes por departamento. "En Europa y Estados Unidos los diseñadores tienen en las grandes tiendas por departamento una sección con trajes de novias", asevera.

Considera que la fortaleza de los competidores en Colombia ante la llegada de competencia extranjera directa sería el diseño y que los trajes de diseñadores nacionales se venden en tiendas de Nueva York, Barcelona, Roma o París . "La debilidad es el alquiler (venden nuevos y alquilan nuevos y vuelven a alquilarlos), y dan pocas opciones en el mercado", afirma Fisher.

Los 'antiguos'

Faride Matuk, administradora del almacén El Manto de Sevilla, que tiene abiertas sus puertas en el centro de Bogotá desde hace 80 años, dice que aunque las ventas de vestidos de novia ha decaído este año como en otros renglones del comercio, "las mujeres, así sea de (ceremonia) civil, se quieren casar con vestido de novia".

La empresaria dice que hay meses que se venden cinco vestidos nuevos de novia mientras que en otros se colocan solo dos.

Considera como buena la entrada de competidores españoles, pero no le preocupa porque cree que los ofrecerán a precios superiores a 4 millones de pesos. Aunque en los años 80 su empleada recuerda que se diseñó un vestido para una novia que costó 3 millones de pesos y hoy resultan clientas del "Chicó" (estrato alto), las españolas serán boutiques para otros públicos.

Aún así, la señora Matuk les aconseja medir muy bien sus precios cuando entren al mercado. Los vestidos que ofrece este almacén oscilan en una amplia gama de precios que están entre 200.000 y 1,5 millones de pesos.

En los años 50, El Manto de Sevilla recibió el reconocimiento de los comerciantes de su zona como el mejor de su tipo en la ciudad, aunque se inició vendiendo los tradicionales pañolones españoles que caracterizaron una buena parte del atuendo femenino de comienzos del siglo 20 en el país.

Una dependiente de otro almacén del centro de Bogotá desde hace unas dos décadas sostiene que las ventas de vestidos de novia sí han decaído porque hay mayor competencia y la gente prefiere alquilarlos. "Recuerdo que cada año solo de España y Aruba nos encargaban entre 10 y 15 vestidos en diciembre", dice. También vendían al público unos 10 vestidos al mes y hoy, tan solo entre dos y tres.

"Nos hemos mantenido porque tenemos diseños especiales y tratamos de asesorar a la novia porque muchas veces llegan sin saber qué quieren", agrega. Sin embargo, deja ver una voluminosa revista con modelos.

Para ella, un vestido que se le confeccione a una clienta debe tener materiales de calidad y buen diseño porque son la carta de presentación con el fin de traer más clientas. No obstante, el almacén salió de la línea de corsetería porque allí la competencia industrializada era mayor.

Por su lado, una dependiente de otro almacén dice que sus dueños lo mantienen abierto por estar ocupados porque no les deja ganancias y se convirtió en un negocio de alquiler. "Ello lo combinan con negocios de finca raíz. La competencia es muy fuerte porque hay más almacenes y los vestidos se consiguen hasta en los Sanandresitos". De hecho, en la zona de la Calle 11 pululan tiendas que además de los vestidos de novias venden otro tipo de confecciones para ocasiones como bautismos, primera comunión y grados, tanto femeninos como masculinos.

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