A la espera del nanopuente

De 60 a 100 latidos por minuto es la frecuencia cardiaca normal. Pero, a veces el corazón va a ritmos muy lentos (bradiarritmias) o va muy rápido (taquiarritmias). Entonces, se utilizan aparatos que lo equilibran.

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noviembre 24 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-11-24

En el caso de las bradiarritmias, se usan los marcapasos, una innovación que cumple 50 años. Todo comenzó cuando la Clínica Shaio, un año después de creada (1957), invitó al ingeniero Jorge Reynolds a experimentar en animales para buscar cómo corregir las arritmias cardiacas o problemas eléctricos del corazón. “Vi pacientes con arritmias y aprendí que el corazón es totalmente eléctrico. Pensé en hacer un sistema electrónico externo. Ensayamos hasta en perros”, explica Reynolds. “Pero, un día llegó el sacerdote Gerardo Flórez, enviado de Guayaquil, quien hizo tres paros cardiacos en la mañana y decidimos utilizar el aparato. Él accedió y se hizo la cirugía. El aparato funcionó bien, pero notamos que al despertar de la anestesia tenía 72 hipos por minuto, es decir, al mismo ritmo del corazón. Tocó volver a operar, porque descubrimos que había quedado un cable pelado que golpeaba el diafragma. “Era una especie de carretilla con una batería de 12 voltios. Para resumir el cuento, el padre vivió 18 años más, tiempo en el que la tecnología se fue innovando. Llegó a tener uno del tamaño de una caja de cigarrillos, con unos cables que le salían, y esos dos electrodos iban al corazón luego de una cirugía muy grande de tórax. Terminé trabajando en la Shaio 11años, creamos una fábrica e hicimos 2.500 marcapasos, muchos colocados en Sudáfrica, Suramérica, Centroamérica e, inclusive, en varios hospitales de Estados Unidos. Esto le dio nombre a la Clínica Shaio. Para el mundo es claro que Colombia fue el lugar donde se puso el primer marcapasos de manera permanente con una unidad externa”, agrega el científico. Hoy, 50 años después, su trabajo sigue, pero en el llamado nanopuente, el sustituto del marcapasos. “Es un puente aurículo ventricular que se está desarrollando con nanotecnología, ciencia que tiene que ver con el manejo de las moléculas. En tamaño, será la cuarta parte de una grano de arroz y se colocará por medio de un catéter, a través de una intervención no invasiva. No tendrá baterías, pues funcionará con la misma energía que produce el corazón y tendrá un sistema de comunicación para que el médico pueda monitorear cómo está su paciente. Ve el electrocardiograma y puede interactuar, cambiar los parámetros”, explica Reynolds. Ocho personas trabajan de tiempo completo en este proyecto, desde hace cinco años, y se espera tener un resultado definitivo en dos más. “Vamos a demostrar que en Colombia hace 50 años se hizo el primer marcapasos y 50 años después estamos trabajando en algo completamente revolucionario”, concluye.WILABR

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