Esperando a 'La Niña'

Ayer el Centro de Predicciones Climáticas de Estados Unidos hizo un pronóstico inquietante.

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septiembre 09 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-09-09

Según la entidad, "aunque aún no está claro cuál será la fuerza de La Niña, las condiciones del evento han vuelto y se fortalecerían gradualmente y continuarían hasta el invierno del hemisferio norte del 2011 al 2012". En otras palabras, el cambio en la temperatura de las aguas en el Océano Pacífico hace pensar que en Colombia se van a repetir las condiciones que dieron origen a la fuerte ola invernal experimentada en los dos pasados semestres. Tal perspectiva ha encendido las alarmas en diferentes tableros de control. Para comenzar, nadie desconoce los destrozos que dejaron las temporadas de lluvias recientes, con un saldo de afectados superior a 4 millones de personas y uno de damnificados por encima de los 2,3 millones. Lo anterior para no hablar de las enormes pérdidas en cosechas, animales ahogados, potreros anegados, carreteras destruidas parcialmente y casas y escuelas derrumbadas o con problemas estructurales. Ante la posible repetición de los eventos catastróficos, la mirada de la opinión se ha concentrado en la respuesta dada por las autoridades en la tragedia pasada y la capacidad del país de resistir los embates de las aguas, si estas vuelven con fuerza. En general, el balance no ha sido bueno. Sin desconocer la gran cantidad de recursos asignados, la percepción del público es que el dinero no ha llegado a donde debía y que las obras avanzan a una lentitud exasperante. Como consecuencia, se dice con frecuencia que el país va a recibir a 'La Niña' con la guardia abajo. Sin embargo, una mirada más detallada a lo sucedido revela que no es del todo justo emitir veredictos definitivos, pues junto a los problemas también hay que reconocer un abundante saldo de realizaciones. Eso es llamativo si se tiene en cuenta que nunca antes había tenido lugar una respuesta a tan gran escala. No se puede olvidar que 1.062 municipios -el 96,4 por ciento del total- sufrieron algún tipo de afectación y que eso obligó a utilizar a las autoridades regionales para superar los desafíos, pues de lo contrario habría sido necesario crear una red descomunal para hacer el trabajo. Gracias a esa determinación y al liderazgo del Fondo de Calamidades y de Colombia Humanitaria se pudo evitar la que habría podido ser una crisis descomunal. De tal manera, mediante la entrega de mercados y kits de aseo, se pudieron atender las necesidades nutricionales de más de 665.000 familias en 752 poblaciones. Al mismo tiempo, fueron desembolsados casi 35.000 arriendos, gracias a los cuales miles de personas que habían perdido su techo lograron una solución temporal. A pesar de ello, en numerosos puntos de la geografía hay casos de obras que van muy lento o que ni siquiera han arrancado, más allá de que han sido asignados 4,2 billones de pesos. En respuesta, el Gobierno sostiene que 53 por ciento de los proyectos ya fueron iniciados, pero que hay que tener en cuenta que el clima apenas empezó a normalizarse en junio, por lo cual los proyectos recibieron la luz verde en forma escalonada. De tal manera, si se toma abril como referencia, el índice de ejecución asciende al 87 por ciento, pero si la mirada se dirige a lo aprobado en julio, dicho indicador baja al 17 por ciento. En todo el proceso, hay mandatarios regionales que son más lentos que otros, por lo cual es imposible andar al mismo ritmo en todas partes. Esos temas y unos cuantos más serán objeto de un análisis detallado del Consejo de Ministros en el día de hoy, al cabo del cual se deberían producir algunas decisiones con miras a lo que viene. Es de esperar que en su evaluación el presidente Santos destaque lo mucho que se ha hecho, pida más velocidad en la ejecución y reitere que la emergencia sigue, porque el esfuerzo que comenzó hace unos meses no puede ni debe terminar cuando regrese el verano. HELGON

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