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‘La espiritualidad es esencial’

Esther América Paz tiene marcadas dos facetas distintas: en una está la profesional muy exigente y estricta, y en la otra se encuentra una persona muy amable que proyecta una gran serenidad. Lo interesante en su caso es que estas dos facetas, aparentemente irreconciliables, se fusionan muy bien en ella, produciendo resultados sobresalientes en su banco, en medio de un ambiente de trabajo en el que se respira tranquilidad.

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mayo 20 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-05-20

¿Cuáles son los elementos claves de su estilo gerencial? Mucha fe en los proyectos en los que me embarco, altos niveles de exigencia conmigo misma y con mi equipo, y capacidad de producir los resultados esperados. Todo esto en un ambiente organizacional de gran armonía. Y añadiría que me caracterizo por escuchar con gran atención a los expertos en cada uno de los temas, porque por el dominio de sus especialidades tienen mucho que aportar. Esa alta exigencia, ¿cómo se manifiesta? Soy muy exigente haciendo seguimiento a lo acordado. Creo que esta es la clave que permite alcanzar metas ambiciosas. Mi secretaria y mi asistente me ayudan a llevar un control muy estricto de los compromisos asumidos en reuniones que manejamos con mucha disciplina (puntualidad, cumplimiento de la agenda, acta de los compromisos, seguimiento de temas pendientes). ¿Qué busca al momento de seleccionar a sus colaboradores más cercanos? Para mí lo personal es tan importante como lo técnico. Deben tener conocimientos idóneos, habilidades comprobadas y experiencias fructíferas (importantes logros propios), y deben ser muy orientados al logro. Pero también es indispensable que sean personas respetuosas, que sepan trabajar en equipo y que tengan sanos valores y principios. ¿Cuál es su prioridad? Conseguir los resultados. Para ello es necesario comunicarse permanentemente con el resto de la organización, contando en qué vamos bien y en qué nos falta mejorar. ¿Cuáles herramientas gerenciales prefiere? Creo en la planeación estratégica –de mediano plazo y con revisiones anuales y seguimientos trimestrales. Para hacer bien esto último, me gusta el Balanced Score Card (sistema de medición de logros). Noto que hace buen uso de otra herramienta poco convencional, la espiritualidad. ¿Por qué? La espiritualidad es esencial: es fuente de energía, arroja luces, irradia tranquilidad, da confianza, produce salud mental, física y del alma. Practico el Chi Kung, la meditación trascendental, y cada año viajo al exterior a una sesión de una semana con un maestro de yoga. Usted tuvo serios problemas de salud, afortunadamente superados. ¿Qué aprendió de esa vivencia? Que la prioridad absoluta debe ser uno mismo. Porque si uno no se ama, no se respeta, no se cuida, poco o nada podrá aportar a los demás. No hay que excederse en el trabajo y los estudios; hay que descansar, recargar las baterías con la naturaleza, meditar, hacer ejercicio. ¿Qué consejo le da a los jóvenes que están empezando sus carreras? Que tengan siempre y en todo, una buena disposición frente a los retos. ¿Hay diferencias profesionales entre los hombres y las mujeres? Sí, la debilidad que tenemos las mujeres es que somos excesivamente emotivas. Nuestra gran fortaleza es que hablamos menos y hacemos más que los hombres. Adicionalmente, somos más francas y sinceras, y nos preocupamos menos por nuestra imagen (los hombres son muy vanidosos con su ego profesional). ¿A cuáles líderes admira? De Colombia, a Luis Carlos Sarmiento Angulo, por su inteligencia, su capacidad para anticiparse, y su habilidad para comunicarse con todo el mundo. Y al presidente Uribe por ser tan auténtico. En el plano internacional admiro a Sor Teresa de Calcuta porque le dedicó su vida a grandes obras sociales. Y de la actualidad, a Maharishi Mahesh Yogi, un gran líder espiritual. HOJA DE VIDA RASTRO. Esther América Paz nació en Cali. Es administradora de empresas de la Universidad del Valle, con postgrado en finanzas de la Universidad de los Andes. Comenzó su carrera en 1978 en el área de mercadeo en el Banco de Occidente en Cali. Siete años más tarde se trasladó a Bogotá a ocupar la subgerencia comercial de Las Villas, entidad en la que se desempeñó en todas sus áreas (salvo la jurídica). Entre el año 93 y el 96 ejerció como presidenta de la entidad. Luego de un año sabático en Boston –para estudiar inglés y recuperar su salud- comenzó a asesorar a Luis Carlos Sarmiento Angulo en la compra de Ahorramás. En el 98 asumió la presidencia de esta entidad, que se fusionó, en el 2001, con Las Villas. maurod@portafolio.com.co

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