Las estatales chinas apuestan por la construcción ecológica

Las estatales chinas apuestan por la construcción ecológica

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enero 14 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-01-14

El rascacielos que está siendo promocionado como el más energéticamente eficiente se construye aquí, en el centro de una de las ciudades más contaminadas de China, por la tabacalera estatal China National Tobacco Co.

Es el ejemplo más reciente de una nueva tendencia en el mercado de propiedades comerciales de China: empresas estatales en industrias tan dispares como la tabacalera y la de seguros emergen como urbanizadores, al poner el dinero para construir algunos de los rascacielos más llamativos del mundo.

Estas grandes empresas se sienten atraídas a estos proyectos por sus retornos potencialmente lucrativos. Además, tienen la ventaja de tener fuertes contactos y fácil acceso a financiamiento de bancos estatales. Aunque estas compañías suelen ocupar parte del espacio que construyen, a menudo colocan una gran parte en el mercado de alquiler. China National Tobacco planea rentar la mayoría de los 71 pisos de su nuevo proyecto.

"Somos una tabacalera, pero la gerencia también está pensando en el futuro", dice el ingeniero jefe del proyecto, Hu Baiju.

Ping An Insurance (Group) Co. de China Ltd., una de las mayores aseguradoras de China, ha prometido invertir unos US$3.660 millones en el sector inmobiliario chino en los próximos tres años a través de un fideicomiso. Ahora está desarrollando el que será uno de los edificios más altos de China, en la ciudad de Shenzhen, y financiando el rascacielos totalmente con su propio capital.

Las empresas estatales chinas también han agitado los precios de los inmuebles, tanto en subastas récord de terrenos del gobierno como en el mercado secundario de oficinas. El año pasado, el Banco Agrícola de China pagó cerca de US$550 millones por una torre de oficinas de lujo en Shanghai, según agentes inmobiliarios.
"Antes de 2009, había relativamente pocas empresas involucradas en las ventas de terrenos y en el mercado inmobiliario; la mayoría se concentraba en sus propios negocios", señala Hing-yin Lee, un agente inmobiliario de Colliers International en Shanghai. Ahora, dice, "ven que pueden obtener ganancias fáciles".

Asimismo, las técnicas de construcción que usan las empresas chinas en estos nuevos proyectos reflejan el deseo del país de superar a Estados Unidos en el desarrollo de tecnologías verdes que tengan potencial de crecimiento a largo plazo. El proyecto de China National Tobacco posee cuatro grandes turbinas eólicas, paneles solares y un vidrio de dos capas que atrapa el calor de los rayos del sol y lo conduce al sistema de calefacción del edificio.

Mark Latham, director de servicios de oficina de CB Richard Ellis en Shanghai, afirma que las empresas estatales son grandes empleadores que se expanden rápidamente en China y ven la construcción y la compra de edificios insignia como una forma de poner su estampa en una ciudad importante.

"[Las empresas estatales] tienen la oportunidad de adquirir sitios en ubicaciones de primera categoría y tienen el efectivo, o el acceso al efectivo, disponible para desarrollar edificios diseñados y adaptados según sus requisitos específicos", explica Latham.

La tasa de oficinas vacantes es de aproximadamente 20% en Beijing y 16% en Shanghai. Son altas respecto a las de EE.UU. y Europa, pero se espera que el nuevo espacio sea ocupado rápidamente gracias al robusto crecimiento de la economía china.

Además, gran parte del espacio vacante es de segunda categoría, por lo que la demanda de espacios de primera calidad recién construidos podría ser alta.

A las compañías estatales les gusta mostrar que están al compás de las prioridades de las autoridades nacionales y regionales, que han dejado en claro que las empresas ecológicas y las que construyan edificios "verdes" recibirán más respaldo gubernamental.

En el caso de la Pearl River Tower, como se conoce al edificio de China National Tobacco, la gerencia de la empresa decidió emprender la apuesta ecológica, alentada por los líderes municipales de Guangzhou, que reservaron una gran extensión de tierra de cultivo de alta calidad para un nuevo distrito comercial y persuadieron a empresas estatales para que participaran.

China National Tobacco decidió construir un edificio de vanguardia en su impacto medioambiental y para eso contrató hace cuatro años, a través de una subsidiaria, a la firma de arquitectura Skidmore, Owings and Merrill LLP, de Chicago, para que diseñara el primer rascacielos de "cero energía" del mundo, lo que significa que generará por si mismo toda la energía que necesite para operar.

"Muchos clientes dicen que quieren construir algo muy eficiente en energía, pero en este caso, llevaron a cabo ese objetivo", señala Ame Engelhart, una socia de Skidmore en Hong Kong involucrada en el proyecto. Se espera que el proyecto sea completado en aproximadamente un año.

Engelhart asegura que China National Tobacco es una de las pocas compañías dispuestas a invertir dinero para cumplir con sus promesas medioambientales. Según sus cálculos, un rascacielos como el Pearl River Tower cuesta en torno a 10% o 15% más que sin las instalaciones que lo hacen energéticamente eficiente. Sin embargo, afirma que los ahorros de costos podrían compensar los gastos en un plazo de cinco años.

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