Por estrategia de Chávez de aumentar producción nacional, Colombia deberá ajustar exportaciones

Esto, con el fin de no perder mercado. Actualmente, los mpresarios colombianos que exportan a ese país están preocupados por la demora de más de 180 días en el pago de 252 millones de dólares.

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mayo 25 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-05-25

Y es que las autoridades han achicado la lista de productos importados que se liquidan con dólares preferenciales, lo que les resta competitividad al resto de bienes.

Gremios y centros de investigación colombianos advierten sobre los riesgos de concentración de exportaciones a Venezuela, que estiman se contraerá este año por una baja de los ingresos petroleros.

No obstante lo anterior, las ventas colombianas a Venezuela sumaron 1.443 millones de dólares en lo corrido del 2009 hasta el 18 de abril, 7 por ciento más que en igual periodo del año pasado. En el primer bimestre algunos productos tuvieron crecimientos por encima de 50 por ciento.

Venezuela se mantiene como el segundo mercado para Colombia y el principal destino de las exportaciones industriales, superando las embarcadas a Estados Unidos y la Unión Europea, señala Magdalena Pardo, presidenta de la Cámara binacional.

Lo anterior es resultado de la creación del Pacto Andino hace 40 años y del establecimiento de la zona de libre comercio andina a principios de la década pasada, dentro de la cual la relación más dinámica fue la colombo-venezolana.

Las cifras son elocuentes: en el 2008 las ventas de productos industriales a Venezuela ascendieron a 4.752 millones de dólares, más del doble de las registradas a E.U. y Europa, lo que evidencia que el mercado venezolano es estratégico para Colombia y más importante que el estadounidense en cuanto a diversificación exportadora, enfatiza Pardo.

La industria tiene la particularidad de que es generadora de empleo, en su mayoría calificado. Un bajón en sus despachos por la crisis internacional o por la situación interna en Venezuela tendrá repercusiones negativas en el mercado laboral colombiano, como se vio con las restricciones a las ventas de vehículos.

La salida de Venezuela de la Comunidad Andina (CAN) en abril del 2006 y las tensiones políticas entre los presidentes Chávez y Uribe, situación hoy superada en gran medida, amenazaron la fluidez de las ventas colombianas en ese mercado.

Sin embargo, el desarrollo de la economía venezolana impulsado por Chávez llevará a una recomposición de sus importaciones, como ha estado sucediendo, y esto tendrá implicaciones significativas en las exportaciones colombianas y en las relaciones económicas bilaterales.

Con Venezuela hay que ajustar el marco de relacionamiento que mantenga y profundice la integración que se traía antes de su retiro de la CAN, lo que requiere un diálogo bilateral sincero y transparente, dijo el ministro de Comercio, Luis Guillermo Plata.

Ese relacionamiento debe quedar formalizado antes de abril del 2011 en un acuerdo que los dos gobiernos aún no han comenzado a trabajar en firme. El borrador que Colombia le presentó a Venezuela a principios de año no es un documento de negociación sino de ideas, que pronto comenzarán a ser examinadas y discutidas por las comisiones técnicas de cada país, según el compromiso de los dos presidentes en su reunión del mes pasado en Caracas.

Lo que está claro por ahora es que no será un acuerdo solo sobre lo comercial, sino también de complementación económica con encadenamientos productivos que favorezcan a las dos economías.

Venezuela quiere acuerdos de complementación industrial para no quedarse solo en la exportación de materias primas, dice Magdalena Pardo, quien enfatiza que Colombia debe entender esto y buscar intereses comunes e identificar sectores que puedan complementarse.

Esa complementación ya se refleja en el otorgamiento de un cupo de importación de 10.000 vehículos colombianos. Venezuela tiene interés en automotores a gas, camiones, buses y camperos necesarios para su estrategia de desarrollo endógeno. Colombia les envió la semana pasada a las autoridades vecinas el listado de cada grupo de vehículos que está en disponibilidad de despacharles hasta el cupo aprobado.

El pago de estas ventas, que muy probablemente comenzarán en junio, se hará con dólares preferenciales del Cadivi en un proceso expedito, lo que despeja cualquier incertidumbre de las ensambladoras, comentó Plata.

No obstante que el diálogo entre los presidentes, mininistros y demás directivos de las diferentes instancias oficiales de Colombia y Venezuela ha sido retomado de manera muy dinámica este año y marcha por buen camino, los industriales colombianos deben evaluar cuidadosamente la economía vecina y adoptar las decisiones pertinentes, que para bien o para mal se harán sentir en el mercado laboral.

Nacionalizaciones, a toda marcha

Chávez anunció el viernes la nacionalización de cinco plantas siderúrgicas, donde participan capitales extranjeros, y una de cerámica.

El miércoles el turno fue para 35 firmas de servicios petroleros, elevando a 76 el número de las que han corrido esta suerte en las últimas dos semanas. Seis días antes nacionalizó dos compañías de gas. Previamente, lo había hecho con dos bancos. Grandes extensiones de tierra han sido expropiadas.

Esas acciones, enmarcadas en la visión de Chávez de un desarrollo socialista y endógeno, hacen aún más urgente la negociación de un acuerdo comercial que, además de profundizar la relación comercial y la complementación económica, les dé a los exportadores e inversionistas seguridad y transparencia en sus relaciones con el vecino país.

Bolívar devaluado para pagar los productos no esenciales

Venezuela ha sido clara con Colombia y demás proveedores: solo autorizará dólares del Cadivi, a 2,15 bolívares, para el pago de importaciones de bienes esenciales (alimentos, medicinas, maquinaria y bienes intermedios). Para los demás productos se tendrán que comprar dólares en el llamado mercado permuta (paralelo o libre), donde la tasa de cambio supera los 6 bolívares, es decir, está devaluada.

Para cada producto que salga de la lista de esenciales implica, de hecho, una devaluación del bolívar frente al dólar. Seguramente, dice la presidenta de la Cámara Colombo-Venezolana, este año la mayoría de las exportaciones colombianas se harán por el mercado permuta y no todas serán competitivas a esa tasa de cambio.

Las exportaciones de mercancías terminadas como confecciones y manufacturas de cuero, que deben negociarse por el mercado paralelo, cayeron en el primer bimestre en 79,4 y 93,8 por ciento, respectivamente, mientras que los textiles, productos agropecuarios y maquinaria y equipo, que se pagan con dólares de 2,15 bolívares, tuvieron crecimientos significativos.

Venezuela, de otro lado, es el país que más pesa en la balanza comercial favorable de Colombia (aportó 4.951,1 millones de dólares el año pasado y 810,3 millones de dólares en el primer bimestre del 2009; en los dos periodos bajaron las importaciones desde el vecino país).

Las menores exportaciones hacia Colombia tienen que ver con el hecho de que los empresarios venezolanos reciben 2,15 bolívares por cada dólar (mercado preferencial); si el reintegro se hiciera por el mercado paralelo, a más de seis bolívares por dólar, las ventas externas se estimularían y se reduciría el desbalance comercial, observa Magdalena Pardo.

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