La estrategia del líder para mantenerse

Tras meses de un sinfín de ataques en casi todos los frentes, el presidente y director ejecutivo de General Motors (GM), Rick Wagoner, está empezando a disfrutar de un momentáneo respiro gracias a su estrategia denominada ‘pasos de bebé’, es decir, enfrentarse a cada problema por separado y de uno en uno.

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mayo 11 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-05-11

Tras cambiar la contabilidad de los costos del acuerdo sobre gasto sanitario alcanzado entre GM y el sindicato UAW, la empresa terminó el periodo con beneficios de 445 millones de dólares en vez de la pérdida inicialmente reportada de 323 millones de dólares. Y aunque algunos analistas consideran que los nuevos beneficios no reflejan la situación real de la compañía, a los mercados les está gustando lo que últimamente sale de la oficina de Wagoner. El directivo identificó los costos laborales y sanitarios en Estados Unidos como el problema más grave de la empresa y se empleó a fondo durante meses para buscar una solución. GM tiene un plan para eliminar 30.000 puestos de trabajo, clausurar factorías y reducir costos sanitarios de acuerdo con el sindicato UAW que le permitirá ahorrarse miles de millones de dólares al año. El segundo problema era el de liquidez de la compañía. Ni corto ni perezoso Wagoner ha ido vendiendo casi todo lo que se puede vender en GM, como sus participaciones en Suzuki, Subaru e Isuzu o una participación mayoritaria en la rentable Gmac, el brazo financiero de la empresa. En total, con estas ventas GM ha recaudado en los últimos meses más de 17.000 millones de dólares, cifra que le da un cierto respiro sobre lo que pueda pasar en el futuro inmediato. Todo esto ha generado mayor confianza en el futuro inmediato de GM. Efe MENSAJES MÁS CLAROS DESDE LA GERENCIA Wagoner ha mostrado gran capacidad para soportar embates y críticas que hubiesen forzado a arrojar la toalla a cualquier otro alto ejecutivo. No es que Wagoner y GM hayan salido del atolladero. Pero las políticas del gigante automovilístico ahora son más claras, tras meses de titubeo en el 2005, y algunos resultados empiezan a ser tangibles. Sin embargo, el presidente de GM también reconoció que a la empresa le quedan muchas dificultades por superar en el corto y medio plazo y que “queda mucho trecho” para arreglar sus problemas estructurales.

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