La estrategia verde de Disney para una nueva generación

¿Podrá Hannah Montana persuadir a los niños a consumir menos agua?

Finanzas
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marzo 12 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-03-12

Si hay una empresa que parece estar bien posicionada para influenciar y sacar ganancia de una generación de jóvenes preocupados por el medioambiente, es Walt Disney Co. Su presidente ejecutivo, Robert Iger, insiste en que eso es justamente lo que hace la empresa.

Iger habló con Alan Murray, de The Wall Street Journal, sobre las nuevas estrategias verdes que aplica la empresa en todos sus ámbitos, desde sus parques de diversiones hasta sus estudios cinematográficos, así como sobre los cambios que Disney está viendo en las actitudes de consumo. Los siguientes son apartes editados de su conversación.

WSJ: ¿Qué pueden hacer realmente niñas de 14 años para ayudar al medio ambiente?

Robert Iger: Cuando se tiene la oportunidad única que tiene nuestra empresa [de llegar a millones de niños], y se les puede enseñar la importancia de comportarse de forma más responsable desde una perspectiva medioambiental, todo suma.

Amigos para el Cambio (un programa de conservación de Disney) atrajo a más de 1,5 millones de miembros. El impacto es enorme.

Son 200.000 toneladas de ahorro al mes desde la perspectiva de los desechos. Representa un gran ahorro en uso de agua, una gran reducción de las emisiones, un gran ahorro en el uso de electricidad. Tomen duchas más cortas. Apaguen las luces en sus habitaciones, etc.

WSJ: ¿Cuál es la propuesta de negocios en este caso? ¿Hace esto porque piensa que es lo correcto? o ¿hace esto porque lo ayuda a conquistar a esas chicas de 14 años?

Iger: Disney tiene desde hace décadas una tradición de ser consciente de los temas del medio ambiente y responsable.

Cuando asumí este cargo hace casi cinco años, me resultaba claro que nuestra reputación era un atractivo para los negocios.

Veíamos crecimiento e interés en la responsabilidad social corporativa de parte de tres sectores: los clientes..., los accionistas y los empleados.

Así que creé una serie de mensajes sobre este tema, que básicamente es que queremos ser la empresa más admirada en el mundo, admirada por la calidad de nuestro producto, la integridad de nuestra gente, y la forma en que nos comportamos como ciudadanos del mundo. Esto, desde el punto de vista moral, es lo correcto. Pero también es lo que debemos hacer desde el punto de vista del valor para los accionistas.

WSJ: ¿Qué puede decir sobre sus prácticas?

Iger: Creamos un consejo medioambiental compuesto por representantes de todas nuestras unidades y le encargamos la tarea de hacer dos cosas: disminuir el impacto medioambiental de la empresa en el mundo, y crear proyectos que enseñen e inspiren.

Realizamos un inventario base de nuestro impacto sobre el medio ambiente durante el período de 2006 a 2009, es decir, cuántos desechos producíamos. Luego creamos metas muy específicas, que a estas alturas son de conocimiento público, principalmente sobre reducción. Y posteriormente creamos una forma de monitorear esto.

Ahora, le entregamos a cada una de nuestras unidades de negocios un informe trimestral sobre cuál es su impacto sobre el medio ambiente. Por ejemplo, cuántos desechos producen, cuánta electricidad consumen, cuánta agua gastan, etc. Ese es un gran paso.

Ahora, cada pedido de capital tiene básicamente un componente del impacto medioambiental. Si se quiere construir un edificio, una atracción en un parque de diversiones, si se quiere comprar una nueva flota de buses o autos, los encargados tienen que detallar o ser conscientes del impacto sobre el medio ambiente que tendrá ese proyecto.

Creamos un impuesto donde básicamente proyectamos a lo largo de los próximos cinco años el impacto que tendría cada empresa, y les cobramos dinero por ese impacto.

WSJ: ¿Es posible que los líderes empresariales hagan realidad lo que hace falta que se haga realidad?

Iger: Los empresarios pueden marcar una diferencia. Tenemos miles de vehículos en nuestros parques de diversiones en todo el mundo. Cien millones de visitantes cada año. Cada vez más descubrimos que nuestros huéspedes quieren saber sobre lo que consumen, cómo los transportamos, cuán frío está el aire acondicionado en sus habitaciones de hotel cuando se apagan sus luces.

WSJ: Pero están los consumidores dispuestos a pagar más por productos y experiencias que consideran ecológicas?

Iger: Esa aún es una pregunta sin respuesta. Pero estamos encontrando formas de reducir el costo de ser amigos del medio ambiente.