Cuando estudiar no es fácil y tampoco divertido

La dificultad en el proceso de aprendizaje de la lectura, la confusión u omisión de letras y la inversión de números al escribir pueden ser señales de un trastorno del aprendizaje, que se comienza a manifestar durante la etapa escolar.

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julio 25 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-07-25

Algunos síntomas pueden aparecer en el preescolar: niños con bajos niveles de memoria que les cuesta trabajo aprender rimas, reconocer figuras geométricas o colores primarios. El trastorno del aprendizaje se debe a una maduración lenta a nivel cerebral de áreas específicas, que se encargan de los procesos mentales requeridos para cada habilidad. Antecedentes familiares de trastornos del aprendizaje, problemas nutricionales o emocionales durante el embarazo, consumo de cigarrillo, alcohol o ingesta de sustancias tóxicas en esta etapa, así como ciertas infecciones prenatales son causas asociadas a su desarrollo. Cualquier alteración durante la gestación puede afectar la madurez cerebral del bebé que se está formando. En los primeros años de vida es clave observar el desarrollo de habilidades motrices, sensoriales y del lenguaje, ya que cualquier retraso significativo en la adquisición de estas puede ser un signo de alarma. Se debe prestar atención, por ejemplo, a qué edad el niño sostiene la cabeza, gatea, camina y dice sus primeras palabras y frases. Así mismo, revisar sus patrones de sueño y de comportamiento. El diagnóstico se hace por medio de pruebas estandarizadas y observación clínica, hechas por profesionales especializados, entre ellos un neuropsicólogo, sicólogo, fonoaudiólogo y terapeuta ocupacional. A partir de los dos años y medio es posible realizar este tipo de valoraciones. Una vez se diagnostica el trastorno, el objetivo del tratamiento es que el infante adquiera las herramientas necesarias para desarrollar habilidades en las áreas donde presenta dificultad. La duración del tratamiento depende del momento en que se intervenga el problema de aprendizaje, y la severidad de este. Lo mejor es hacerlo a edad temprana para que la recuperación sea mayor. La idea es que con el tiempo el pequeño desarrolle por sí mismo estrategias que compensen su dificultad. Con asesoría de Diana Margarita Alfaro, fonoaudióloga especialista en neuropsicología, del Instituto de Neurociencias Aplicadas, Inea. Apoyo familiar Los padres deben comprender las necesidades de su hijo y hacerlo sentir aceptado y valorado, pues cuando un niño fracasa en su desempeño escolar y no encuentra apoyo, su autoestima puede verse afectada. El objetivo es estimular y potencializar las habilidades del infante. Los docentes, por su parte, pueden flexibilizar el currículo en el área donde hay dificultad y crear en clase estímulos específicos para el niño. Los trastornos más frecuentes Hay cuatro trastornos del aprendizaje: de la lectura, la escritura, el lenguaje y el cálculo. Suele presentarse sólo uno de ellos. -Trastorno de aprendizaje de la lectura. Es la dificultad para procesar información auditiva y visual. Cuando el niño comienza a trabajar habilidades lingüísticas más complejas tiene que empezar a entender cada fonema, relacionarlo con una letra y aprender su sonido. Son útiles los tableros de autoayuda con el abecedario, en un lugar visible, en los que va la letra acompañada de un dibujo que empiece por esta. También, juego de rimas para el reconocimiento de sonidos similares. Es clave la habilidad viso-espacial: el niño debe comprender los conceptos arriba-abajo, derecha-izquierda que le van a permitir no confundir la p con la q y la b con la d. Actividad lúdica: se le puede pedir que ubique una pelota a la izquierda o a la derecha. Los juegos motores con pelotas y cubos ayudan mucho. - Trastorno de aprendizaje de la escritura. Es la dificultad en el proceso de escritura como consecuencia de déficits en habilidades motrices o visoespaciales. Realizar ejercicios de coordinación motriz fina: ensartado, picado, actividades con texturas como plastilina y arcilla y realizar trazos en el sentido correcto de la orientación de las letras. - Trastorno de aprendizaje del lenguaje. Dificultades en la comprensión o expresión del lenguaje. Ejercicios: realizar actividades de categorización, clasificación de conceptos, grupos semánticos de palabras (frutas, animales) y que el niño narre historias. - Trastorno de aprendizaje de cálculo. Bajas habilidades en procesos de cálculo donde se involucran lectura y escritura de números y memorización de procesos para resolver sumas, restas y otras operaciones matemáticas. Ejercicios: que el niño realice series o secuencias, asocie número y cantidad a partir de objetos concretos. '' El objetivo es que con el tiempo el niño pueda adquirir el máximo desarrollo posible en la habilidad específica y alcance un nivel funcional acorde con su desempeño”.WILABR

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