Etanol de caña reduce gases de efecto invernadero en 80%, en relación a combustibles fósiles, según informe

El estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde) indica que la reducción de emisiones es menor con biocarburantes de materias primas europeas y norteamericanas.

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julio 16 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-16

Los biocarburantes producidos a base de trigo, remolacha azucarera o aceites vegetales, "raramente reducen las emisiones más de 30 a 60 por ciento, mientras la reducción de emisiones del etanol de maíz es generalmente inferior a 30 por ciento", indicó el reporte realizado por el organismo multinacional de países industralizados, muy interesado en el tema.

"La continuación de las políticas actuales de apoyo a los biocarburantes reducirían las emisiones de gases con efecto invernadero derivadas del transporte en no más de 0,8 por ciento para el año 2015", añadió el informe.

Estas políticas de apoyo en los países de la Ocde (30 naciones industrializadas), "sobre todo los elevados subsidios, son costosas e ineficientes a la hora de proteger el medio ambiente", concluyó el documento.

Estados Unidos, que lo destila el biocombustible a partir del maíz, es el primer productor de etanol (alcohol carburante), con un 48 por ciento del total mundial en el 2007. Brasil le sigue el paso, con 31 por ciento de la producción mundial de etanol, a base de caña de azúcar.

La Unión Europea, por su parte, representa un 60 por ciento de la producción mundial de biodiesel, extraído de aceites vegetales.

"Son costosas, tienen un impacto limitado en la reducción de gases con efecto invernadero y en la mejora de la seguridad energética, y un impacto significativo en los precios mundiales de los alimentos", aseguró el reporte de la Ocde.

El debate de los alimentos

Los subsidios a los biocombustibles en Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea se elevaron a 11.000 millones de dólares al año en el 2006 y esta cifra subiría a 25.000 millones por año para el 2015, sostuvo el organismo. Los subsidios están reforzados por elevados impuestos a la importación.

El informe aconseja a los gobiernos de la Ocde centrar sus políticas en la reducción de energía, sobre todo en el sector del transporte, y abrir los mercados a los biocombustibles y sus materias primas "para mejorar su eficiencia y bajar los costos".

El impacto de las actuales políticas sobre los biocarburantes en los precios alimenticios "es significativo pero no debe ser sobrestimado", explicó el reporte.

El informe calcula que las actuales medidas de apoyo a los biocombustibles aumentarán los precios del trigo en un 5 por ciento, del maíz en un 7 por ciento y del aceite vegetal en un 19 por ciento en los próximos 10 años.

Un documento reciente del Banco Mundial indicó que la explosión del cultivo de productos agrícolas destinados a la producción de biocarburantes es responsable en un 75 por ciento del alza del precio de los alimentos.

El debate sobre el uso de alimentos para la producción de biocombustibles está más que vigente.



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